INTERNACIONAL EL DRAMA DE LOS PEQUEÑOS ‘ESPALDAS MOJADAS’

Obama quiere deportar a los niños que llegaron sin sus padres a EE.UU.

Más de 50 mil menores llegaron al país sin acompañantes. Están hacinados en centros de detención y bases militares. La comunidad latina, decepcionada con la Casa Blanca.

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La llegada de 52 mil niños sin la compañía de sus padres desató en los últimos meses una crisis humanitaria de inusitadas proporciones en los Estados Unidos y puso en cuestión la política inmigratoria del gobierno de Barack Obama. Los menores de edad están hacinados en centros de detención, en pésimas condiciones, y corren el riesgo de ser deportados. Con las manos en sus espaldas como si estuvieran esposados, son tratados como criminales por las autoridades penitenciarias norteamericanas.

Cuestionado por la comunidad latina, el jefe de Estado pidió al Congreso 2 mil millones de dólares en fondos de emergencia para fortalecer la seguridad fronteriza. En tanto, en Brownsville, Texas, a kilómetros de la frontera con México, las unidades que alojan inmigrantes no dan abasto. Por eso, el gobierno federal envió de forma provisoria a bases militares a los pequeños “espaldas mojadas”.

Ante el aluvión de menores que llegan solos, la Casa Blanca les pidió a los padres de Centroamérica que no envíen a sus hijos sin acompañanantes. Los colectivos de latinos, en tanto, acusaron al primer mandatario por las deportaciones y por no asistir a los niños. “El presidente busca debilitar los derechos de los niños latinoamericanos para poder deportarlos. Es muy irónico que el primer mandatario afroamericano, profesor de Derecho Constitucional, esté buscando la manera de desechar sus derechos. Este presidente hizo muchas promesas a los votantes latinos, pero cumplió muy poco”, explicó desde Los Angeles a PERFIL Nativo López, presidente de la Hermandad Mexicana.

El diario The New York Times le pidió el viernes al mandatario que frene las deportaciones y dé papeles a los inmigrantes. “El señor Obama debe hacer todo lo posible, dentro de la ley, para limitar los daños causados por un sistema obsoleto e injusto que está deportando a las personas equivocadas, dañando a las familias y a la economía”, señaló el medio en una editorial.
Obama, en los festejos por el aniversario de la independencia, defendió su proyecto de reforma inmigratoria, que busca regularizar a 11 millones de personas, pero no se refirió a los niños de la frontera. “Para seguir atrayendo a los mejores y más inteligentes de todo el mundo debemos reparar nuestro sistema inmigratorio, que está quebrado”, aseguró el jefe de Estado.

Diego Sánchez, el argentino que fue elogiado por el presidente hace un año, cree que los niños inmigrantes son víctimas de redes de tráfico de personas. “No es que estos pequeños vienen en busca del sueño americano, sino que están huyendo de una pesadilla en Centroamérica, donde se encuentran las ciudades más peligrosas del mundo. Lamentablemente, otra de las razones es porque esto se ha convertido en un negocio para los carteles de la droga y los traficantes de personas”, explicó a este diario el activista de Bridge Project, una ONG que busca asistir a los jóvenes.

Mientras en Washington, la dirigencia norteamericana reacciona tímidamente ante el drama de los inmigrantes, miles de bebés y niños sin sus madres siguen cruzando el Río Bravo. Pequeños que no saben qué es “hacer la América” y duermen apiñados unos encima de otros en los centros de detención, a la espera de ser deportados



Leandro Dario