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Obispo Moon: “Nunca imaginé que un argentino fuera tan notorio en mi país”

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Cuando llegó a la Argentina hace 38 años, como tantos otros surcoreanos, Han Lim Moon no imaginaba que la vida le iba a deparar tanta sorpresas. Su particular historia comenzó cuando era capellán del Hospital Alvarez, en 1993. En esa ocasión, conoció al por entonces obispo auxiliar de Flores, Jorge Mario Bergoglio, con quien forjó una estrecha relación personal, que cobró dimensión internacional cuando el argentino se transformó en Francisco.

En mayo, el Pontífice designó a Moon como obispo auxiliar de San Martín, erigiéndolo en el primer coreano residente en el extranjero en llegar a esa jerarquía eclesiástica. Ahora, el Papa, visitará su tierra natal y Moon, invitado por la Conferencia Episcopal Coreana, participará de la gira. En diálogo con PERFIL, el religioso asiático reveló desde Seúl sus sensaciones ante la visita del amigo que marcó a fuego su vida.

—¿Cómo se prepara Corea para recibir a Francisco?
—Hay mucha expectativa. Todos los días salen en el diario noticias sobre él. Hay como treinta o cuarenta libros traducidos al coreano sobre Francisco. En Argentina, recibí a tres canales de televisión estatales que fueron a averiguar sobre la vida del Papa en Buenos Aires. Su relación con la colectividad coreana siempre fue fluida, cercana.

—¿Cuándo nació su relación con Bergoglio?
—Lo conozco hace 21 años. Fue con motivo de la llegada de las monjas coreanas al Hospital Alvarez. Cuando era capellán del hospital, se retiraron las monjitas que estaban antes, que eran muy ancianas, y pude conseguir unas monjitas coreanas para llenar ese hueco. Pero necesitaba el aval de un obispo. En ese entonces, el Papa era el obispo auxiliar de la zona de Flores. Por eso empecé a conocerlo. Y después, como él estaba en Flores, tuve que acompañarlo en varias ocasiones en las celebraciones de la colectividad católica coreana. Siempre fue mi obispo. Después fue arzobispo, cardenal, pero siempre estaba cerca mío.

—¿Cómo imagina que será el reencuentro con él en Seúl?
—Un tiempo seguro que voy a tener para hablar con él. No sé cuánto, pero diez minutos supongo que voy a tener. Le voy a preguntar por qué me hizo obispo. Nunca imaginé que un argentino, en este caso, Francisco, fuera tan notorio en mi país y tan bien recibido.



Leandro Dario