INTERNACIONAL ESPAÑA

Podemos reafirma el rumbo trazado por su líder

El joven partido español fue a una interna para trazar su futuro político.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, con su competidor, Inigo Errejon
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, con su competidor, Inigo Errejon Foto:El País España
Después de semanas de un debate descarnado, Podemos finalizó su Asamblea Ciudadana “Vista Alegre II” aprobando el rumbo que trazó su líder originario, Pablo Iglesias. Unas ciento cincuenta mil personas votaron en las primarias de este joven partido español, y lo han hecho a favor de profundizar la militancia social y política por sobre la propuesta de fortalecer el sesgo institucional de la fuerza, que impulsaba el Secretario Político, Íñigo Errejón. Aunque nadie lo haya expresado explícitamente, se ha tratado más de una lucha por el poder, puesto que una y otra opción eran fácilmente complementarias.

El mayor éxito del congreso de esta fuerza, que supo canalizar la indignación de amplios sectores sociales golpeados por la crisis económica de España, es que la elección sobre cómo continuar su trayectoria, la han decidido los mismos ciudadanos indignados que vibraron con el 15M, el acampe del 2011 en la Plaza del Sol de Madrid, donde se forjó el nacimiento de Podemos. No solo los cientos de miles que participaron de la elección, sino los nueve mil (según las autoridades del Podemos la más alta votación interna en Europa) que acudieron al Palacio Vista Alegre, y exigieron a voz rota “¡Unidad, unidad!

Aunque Iglesias se haya impuesto sobre Errejón, los ciudadanos que integran la fuerza, han dejado en claro que no iban a soportar una guerra de facciones dentro del partido. Ganara el candidato que ganara, estaba obligado a avanzar en un proyecto integrador, que recogiera las propuestas y las visiones de sus oponentes. Así lo entendió Iglesias al tomar los micrófonos como Secretario General ratificado: “Hay un solo mandato para este Consejo Ciudadano, unidad y humildad”.

Refrendado en las urnas, Iglesias tendrá una doble tarea a partir de este lunes. Conducir el partido, y sanar la fuerza, que ha dejado un reguero de cargos y militantes tendidos en un campo de batalla discursivo, que no se ha privado de chicanas, acusaciones, amenazas, y otros golpes bajos. 

Su tarea no será sencilla. Detrás suyo, se agrupan más de sesenta legisladores en el Parlamento Nacional; los gobiernos en alcaldías determinantes como Madrid o Barcelona; un entramado de fuerzas que competirá en las elecciones autonómicas; y los cinco millones de votantes que habían elegido a Podemos para gobernar España. Además, deberá probar que el rumbo elegido, redituará en votos y apoyos. Al menos si Iglesias desea que la protesta y acción civil se transformen en una opción real de gobierno que pueda alcanzar alguna vez el Palacio de la Moncloa.

Con estos resultados, el escenario político español empieza a acomodarse, después de haber estallado el año pasado tras dos elecciones a presidente fallidas. Ni el Partido Popular, ni el Partido Socialista, ni Podemos, habían logrado un apoyo suficiente para formar gobierno. 

Recién a finales de octubre de 2016 -cuatro meses después de la primera elección-, el actual presidente del gobierno, Mariano Rajoy, logró sumar los apoyos para inaugurar una nueva legislatura.

El Partido Socialista, en medio de un debate interno sobre si permitía gobernar o no a Rajoy, lanzó por el aire a su Secretario General, Pedro Sánchez, y nombró en su lugar a una gestora de dudosa representatividad. En mayo de este año, pondrá a consideración de sus militantes la elección de un nuevo líder del partido. Elegirá entre el depuesto Sánchez, unexpresidente del País Vasco, Patxi López, y la mandamás de la región de Andalucía, Susana Díaz, presidenta de esa región autónoma. Sobre la espalda de los candidatos, pesa volver a ser gobierno, o al menos recuperar el espacio opositor, que deberá disputar a la fuerza de Iglesias, despejada tras dirimir su crisis interna. 

Esta fin de semana, también fue el congreso de la formación gobernante, el Partido Popular, aunque allí no se esperaban sorpresas. Había un único candidato y un único ganador, Mariano Rajoy. Los populares, aunque están bajo una tormenta judicial, con varios exaltos cargos acusado de corrupción flagrante, han encontrado un balance parlamentario que les permite conducir la legislatura sin grandes obstáculos. Su mayor problema, seguirá siendo la economía, que todavía soporta un desempleo abrumador, con más de tres millones y medio de personas en el paro.

La visión de un escritor

“Lo más interesante de la irrupción de Podemos fue que ocupó el espacio de la antipolítica en Europa, siendo una fuerza que se autocalificaba de izquierda, mientras en otros países ese espacio era ocupado por la derecha o la extrema derecha” (como por ejemplo Marine Le Pen en Francia), señala el periodista y escritor, Martín Caparrós, que presenció la Asamblea Ciudadana de Podemos.

Después de lograr un sorpresivo triunfo en las elecciones al Parlamento Europeo en 2014, y convertirse en una fuerza política con visibilidad en el sistema electoral español, Caparrós sostiene que las autoridades de Podemos creyeron que “podían ganar, entonces ganar fue el principal objetivo” de la agrupación; por aferrarse a esa idea, “se perdió la originalidad”, el planteo de “buscar formas distintas de hacer política”.

Caparrós señala como un “error” la oposición de Podemos a apoyar un gobierno del PSOE y Ciudadanos (una nueva fuerza política cercana al Partido Popular) después de las segundas elecciones a presidente: “Perdió la posibilidad de seguir en la oposición y sacar al gobierno de Rajoy”. En efecto, la decisión de no apoyar una legislatura del PSOE y Ciudadanos, fue uno de los orígenes de la disputa entre los líderes de Podemos. En oposición al rechazo de Pablo Iglesias, Íñigo Errejón sostenía que su fuerza debía echar a Rajoy y permitir gobernar a los socialistas.



Agustín Fontenla