INTERNACIONAL ESTADOS UNIDOS PREOCUPA AL MUNDO

Por el default, temen una crisis peor que en 2008

El impacto sería global porque los bonos del Tesoro nutren las reservas de bancos centrales en todo el mundo. Obama y los republicanos tienen hasta el jueves para llegar a un acuerdo.

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Foto:AFP

El 17 de octubre es la fecha límite para evitar algo histórico: un posible default de los Estados Unidos, la mayor economía mundial. En caso de que no haya un acuerdo entre el gobierno de Barack Obama y la oposición republicana para elevar el techo de la deuda, Washington podría entrar en cesación de pagos. Pero, ¿cuál sería el efecto internacional de un default norteamericano?
Según los analistas consultados por PERFIL, si eso sucediera la Casa Blanca no sólo perdería influencia y ganaría en descrédito, sino que el contagio económico alcanzaría proporciones mundiales y podría originar una crisis económica mayor que la de 2008. Los bonos del Tesoro de los Estados Unidos son utilizados como garantía en miles de contratos financieros. Además, esos títulos nutren las reservas de los bancos centrales en todo el mundo e integran las carteras de fondos de inversión. “Un default crearía pánico en muchos mercados importantes. Habría corridas bancarias, congelamiento de mercados de crédito y quiebre de contratos de seguros. La actividad económica global se paralizaría y el desempleo se dispararía”, explicó Andrés Neumeyer, director del Departamento de Economía de la Universidad Di Tella.
Roberto Bouzas, director de la Maestría de Relaciones y Negociaciones Internacionales de Flacso San Andrés, cree que es difícil que Estados Unidos entre en default. Sin embargo, sus efectos, en caso de ocurrir, serían fulminantes para la economía internacional. “Un contexto de crisis de confianza en los mercados financieros internacionales tendría externalidades negativas para todo el mundo. Cuando se considera que una parte importante de la deuda pública norteamericana está en poder de extranjeros y que alrededor del 50% de esa deuda tiene una madurez menor a un año, las implicaciones de ese escenario suenan catastróficas. El impacto se sentiría no sólo sobre los mercados financieros sino también en los mercados cambiarios. Sería un golpe de gracia a las perspectivas de crecimiento moderado de la economía mundial”, reveló a este diario.
Aunque una cesación de pagos sería un suicidio político para el Grand Old Party, el fantasma del default está cada vez más cerca. Estados Unidos cumplió ayer el día duodécimo sin administración federal. Al shutdown, se le suma el debate para elevar el techo de la deuda norteamericana, que ronda 1,6 billón de dólares. Contra reloj –quedan sólo cuatro días para el 17 de octubre–, el presidente Barack Obama endureció ayer el tono contra la oposición, que controla la Cámara de Representantes. “No sería inteligente, como algunos sugieren, empujar para adelante el techo de la deuda por un par de meses y coquetear con el primer default internacional en medio de la temporada de compras por las fiestas”, sostuvo el jefe de Estado.
En tanto, los republicanos culparon a Obama por el fracaso de las negociaciones y anunciaron que su plan, que consistía en postergar hasta el 22 de noviembre los vencimientos de la deuda, fue rechazado por la Casa Blanca. “Nosotros fuimos a negociar y él no aceptó ninguna propuesta”, dijo el representante Darrell Issa. La oposición bloquea el financiamiento de la ley de salud, a la que usan como moneda de cambio para levantar el shutdown y evitar el default.
En Teoría de la política internacional, el académico Kenneth Waltz rechazaba la idea de interdependencia económica, al argumentar que Washington dependía menos de sus socios que ellos de la Casa Blanca. “Estados Unidos puede salir adelante sin el resto del mundo mucho mejor que cualquiera de los países, que no podrían hacerlo sin Estados Unidos”, argumentaba el ex profesor de la Universidad de Columbia. Ante la posibilidad de un default, el resto de los países tiembla al recordar los argumentos de Waltz.



Leandro Dario