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Qué pasaría en Estados Unidos si Trump pierde las elecciones

Demócratas y gran parte de republicanos temían por el destino del país en caso de que Trump ganara. El temor ahora es ante la posible reacción en caso de no ser elegido.

Turba iracunda. Éste es el llamamiento que hizo un popular sheriff de los Estados Unidos en caso de que Trump no gane las elecciones.
Turba iracunda. Éste es el llamamiento que hizo un popular sheriff de los Estados Unidos en caso de que Trump no gane las elecciones. Foto:Twitter: @SheriffClarke

"¡Antorchas y horcas!", proclamó enfervorizado en entrevistas y en redes sociales un conocido y popular sheriff de los Estados Unidos, David Clarke, partidario del candidato Donald Trump, al convocar a una revuelta armada en favor del republicano. Éste es el clima que se respira en los Estados Unidos, con una campaña que se torna más caliente a medida que la fecha de las comicios se acerca. Un clima que se alimenta con declaraciones como las de Trump anoche, durante el tercer debate, en donde sostuvo que evaluaría si acepta o no el resultado de la votación.

"Veré eso en el momento oportuno", dijo Trump, deseoso de mantener el "suspenso" sobre si reconocerá o no los resultados electorales. Ya en julio de 2015 se había negado a comprometer su apoyo al eventual ganador de las primarias republicanas. Desde los responsables de la campaña de Trump intentar aplacar las dudas sobre la desafortunada expresión que no tiene precedentes en la historia electoral de Estados Unidos. "Lo que está diciendo es que no va a aceptar simplemente una elección hasta que sea certificada y verificada", dijo Sarah Huckabee, una portavoz.

Es que muchos estadounidenses están preocupados ante la posibilidad de que el candidato republicano Donald Trump gane los comicios presidenciales del 8 de noviembre. Pero otros están igual de alarmados ante lo que podría ocurrir si pierde.

Un sector de la opinión pública norteamericana teme que los seguidores del magnate lleven a cabo algún tipo de represalia, tal vez armada, si la demócrata Hillary Clinton gana, después de que Trump denunciara que las elecciones están arregladas.

"Creo que Trump está jugando con fuego y ha estado jugando con fuego muchos, muchos meses", aseguró a la agencia AFP Matt Dallek, profesor asociado de Gestión Política en la Universidad George Washington. El experto afirma que "no hay que excluir la violencia". En Estados Unidos hay más armas que personas, por lo que "sólo se necesita a un seguidor de Trump enojado y armado para que haya una tragedia".

"No quiero llamar violentos a los seguidores de Trump, pero estarán muy enfadados" si pierde, aseguró por su parte Joseph Wells, un estudiante universitario de 18 años que votará por primera vez. "Seré honesto, tengo algo de miedo de ver qué pasará durante las elecciones y al día siguiente", reconoció. Las últimas encuestas muestran que Clinton lleva en promedio siete puntos de ventaja sobre Trump, cuya campaña se derrumbó en los últimos días con los testimonios de una decena de mujeres que lanzaron acusaciones de acoso sexual.

El republicano siempre se dirigió con virulencia hacia aquellos que se le oponen, pero el comentario que más asustó al público llegó en agosto, cuando sugirió que los defensores de portar armas podían actuar si Clinton ganaba y nombraba a una Corte Suprema favorable a un mayor control.

La posibilidad de que estalle la violencia "disminuye si Clinton gana con una gran ventaja" y si los republicanos que apoyan a Trump admiten que las elecciones fueron limpias, apuntó Timothy Frye, jefe del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia. "Una cosa muy importante será el comportamiento de otros políticos", aseguró.

¿Puede manipularse una elección en EE.UU. como asegura Trump? Donald Trump insistió con el argumento: las elecciones en Estados Unidos están siendo manipuladas por fuerzas dentro y fuera del país. A pesar de que su hija Ivanka relativizó esa versión, y la campaña de Trump moderó las acusaciones de manipulación por parte de los medios, el magnate mantuvo su línea en el último debate televisivo previo a las elecciones del 8 de noviembre.

En Estados Unidos existieron algunas acusaciones de manipulación. Las más resonantes provinieron de Florida, el estado más importante para las elecciones. Allí hay muchos delegados electorales, y la mayoría no están decididos. El estado es disputado, por eso se lo denomina un "swing state". En el año 2000, las autoridades declararon inválidos decenas de miles de votos. George W. Bush ganó Florida y también la elección nacional contra Al Gore. La Corte Suprema prohibió un recuento oficial de los votos, pero los medios realizaron un recuento no oficial: Gore debería haber ganado, aunque no dudó en aceptar los resultados. Las críticas también apuntan contra el complejo sistema de registro de votantes, un prerrequisito para votar. Sin embargo, un fraude electoral extendido es altamente improbable. El sistema está descentralizado, dice el presidente Barack Obama. Más aún, este año Trump tiene pocos motivos para quejarse: los estados más importantes (Florida, Ohio, Carolina del Norte) están controlados por republicanos. Allí su partido tiene el poder de supervisar y controlar los comicios.

Cuándo se volverán a ver las caras. Tras un intenso último debate, los dos candidatos se reencontrarán este jueves en la cena de caridad Alfred Smith en Nueva York, una tradición en la que los aspirantes a la Casa Blanca suelen lanzarse bromas unos a otros en un ambiente distendido.