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¿Quién provee armas a Estado Islámico?

Una exhaustiva investigación reveló que EI tiene en su poder muchas armas de Estados Unidos y Europa.

Armas norteamericanas decomisadas a yihadistas.
Armas norteamericanas decomisadas a yihadistas. Foto:Cedoc Perfil

La cuestión relativa al apoyo que ha tenido Estado Islámico desde 2014 hasta 2017 para mantener sus líneas de aprovisionamiento y exportar hidrocarburos y otros bienes desde Irak y Siria, para financiar su presencia territorial en la región, ha sido objeto de múltiples análisis. Tal fenómeno no puede haberse dado sin vasos comunicantes con el exterior.  

Sabido es que los principales proveedores de armas a Siria e Irak, previos al inicio de la denominada Primavera Árabe, han sido a lo largo del tiempo los países del este de Europa, en su momento aglomerados bajo la URSS, y la Republica Popular China e Irán.

Posterior al inicio de la guerra interna de Siria -y el avance de Estado Islámico en Irak y Siria-, notorios flujos de armas de terceros países se fueron activando hacia los grupos armados que participaban en la contienda. En ese contexto se han lanzado alegaciones recíprocas entre los países involucrados, de apoyar a determinados grupos; pero pocas pruebas comprobables se han presentado.

La investigación. La reciente investigación del Conflict Armament Research (CAR) en los tres años comprendidos entre julio de 2014 y Noviembre de 2017, donde desplegó sus equipos de investigación de campo a través de las posiciones de primera línea de las fuerzas de Estado Islámico-bajo apoyo de Peshmerga e YPG- cubriendo un arco de territorio que se extiende desde la ciudad norteña siria de Kobane hasta el  sur de la capital iraquí, Bagdad, concluyen en un informe sobre las armas de Estado Islámico y sus orígenes que es el más completo y verificado hasta la fecha.
El informe presenta un análisis de más de 40.000 artículos recuperados de las fuerzas de Estado Islámico entre 2014 y 2017. CAR ha documentado 1.270 armas y 29.168 unidades de municiones en Irak, y 562 armas y 11.816 unidades de municiones en Siria. Estas cifras suman un total de 1.832 armas y 40.984 unidades de municiones recuperadas de Estado Islámico en toda la región.

Las conclusiones del informe son sorprendentes, y motivan estas líneas, dado que he cumplido similares funciones como Experto en Armas del Consejo de Seguridad de la ONU en Yemen y Siria en 2014-2016, detectando desviaciones de armas provistas por Arabia Saudita con simétricas modalidades a las expuestas. 

La modalidad de la entrega de armas a terroristas o grupos armados. Inicialmente es importante tener en cuenta que el flujo de armas en estos casos raramente es directo, se producen triangulaciones que permiten, en cierta medida, perder el rastro de las armas que se intenta introducir en los conflictos, destinadas a alguno de los grupos armados/terroristas que allí operan.

Internacionalmente es habitual la prohibición de re-exportacion de armas. Esto significa que el país productor-vendedor de las armas transfiere las mismas a un segundo país comprador,  en la inteligencia que ese país las va a afectar a sus propias necesidades soberanas de Defensa y Seguridad, y no van a ser re-transferidas a países que están en guerra, ya sea para alimentar el conflicto o para sostener o derribar un gobierno. Es una clausula tanto legal, como ética, que permite el flujo normal comercial de las armas. 

Cuando se quiere ilegítimamente alimentar conflictos bélicos, usualmente se utilizan armas compradas en un segundo país (por caso, Rumania, Bulgaria, etc) que están bajo régimen de prohibición de re-exportación a terceros países; y luego se las envía -sin respetar los acuerdos ni notificar a los mecanismos internacionales de control- a los países en guerra (por caso Siria e Irak), para apoyar a un determinado grupo (en este caso, Estado Islámico). 

Ello obedece a  intereses geopolíticos latentes en ciertos conflictos, lo que lleva a algunos países a apoyar de manera directa o indirecta a un grupo armado. En algunos casos es lógico, pero en otros casos viola directamente la ley internacional. Ese es el caso de Estado Islámico, que ha sido listado como organización terrorista por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y cualquier apoyo de un tercero constituye financiamiento de terrorismo, y es una grave violación al Derecho Internacional.

Califato. A partir de 2014, año en que Abu Bakr al-Baghdadi declaro el Califato y se fortalecieron las posiciones de Estado Islámico en el norte de Siria e Irak, ha sido una constante para el plexo de naciones civilizadas impedir el apoyo a Estado Islámico.

Respecto de los Estados Unidos de América, el informe CAR “…ha documentado y rastreado numerosos sistemas de armas en servicio con las fuerzas de Estado Islámico. Muchos se derivan de envíos realizados al gobierno de EE.UU. o a entidades que operan bajo contratos del gobierno de EE.UU. Estados Unidos ha reconocido su apoyo a las fuerzas de oposición Siria, orquestadas principalmente por el reabastecimiento desde los territorios de Jordania y Turquía. Todos los envíos se originaron en los Estados miembros de la UE; en la mayoría de los casos, las retransferencias estadounidenses (exportaciones realizadas después de la compra por parte de los Estados Unidos) contravenían las cláusulas de los certificados de usuario final (EUC) emitidas por los Estados Unidos a los gobiernos proveedores de la UE. Los Estados Unidos firmaron estos certificados antes de la transferencia, declararon que era el único usuario final del material y se comprometieron a no volver a transferir el material sin el consentimiento previo del gobierno del proveedor. No notificó a los estados proveedores interesados antes de volver a transferir el material”.

Dice el informe que ha quedado comprobado que los Estados Unidos han desviado repetidamente las armas y municiones fabricadas por la UE a las fuerzas de la oposición en el conflicto sirio. Las fuerzas de Estado Islámico rápidamente obtuvieron la custodia de cantidades significativas de este material. El equipo investigador CAR alertó inmediatamente a los estados fabricantes de la UE sobre estos casos de desvío. Los Estados interesados han confirmado que, en los casos en que los acuerdos de los usuarios finales con los Estados Unidos contienen una cláusula de no retransferencia, los Estados Unidos desviaron las transferencias.

Concretamente comprobaron que terminaron en manos de Estado Islámico: misiles ATGW 9M111MB-1 de fabricación búlgara exportados el 12 de diciembre de 2015 al Departamento del Ejército de EE.UU, y que mediante la empresa estadounidense Kiesler Police Supply fueron re-transferidos a Estado Islámico;  misiles ATGW 9M111MB-1 exportados al Departamento del Ejército de los EE.UU.; cohetes PG-7T de 40 mm también exportados al Departamento del Ejército de los EE.UU. a través de la misma compañía; ametralladoras medianas de 7.62 x 54R mm rumanas exportados al Departamento del Ejército de los EE.UU; cohetes PG-9 de 73 mm de fabricación rumana  exportados al Departamento del Ejército de EE.UU; cohetes PG-7M de 40 mm de fabricación rumana exportados al Departamento del Ejército de EE.UU; y municiones incendiarias de 12,7 x 108 mm rumanas exportados al Departamento del Ejército de EE.UU.

Comprobaron que Estado Islámico recibió, también, del Arabia Saudita cohetes RHEAT-9MA de 73 mm de origen búlgaro, que Bulgaria exportó al Ministerio de Defensa de Arabia Saudita en diciembre de 2014, con prohibición de retransferir.

El informe también prueba que Libia actúa como fuente de armas ilícitas en el norte de África y la región del Magreb, indicando que las cadenas de suministro de armas libias se han extendido hasta Siria, y que Turquía re-transfirió a Estado Islámico municiones calibre 5,56 x 45 mm producidas en Bosnia y Herzegovina, de fabricación bosnia, que originalmente se habían exportado a Turquía.

¿En adelante? La proyección de Estado Islámico es una incógnita hoy. Es claro que ha perdido la pelea en el escalón estratégico militar-territorial, tras la caída de Deir Ez Zor tras las sucesivas caídas de Mosul y Raqqa.

Sin embargo, es notorio que siguen manteniendo una robusta estructura a nivel táctico, mediante el  desarrollo en redes en terceros países, en un contexto quizá similar al de Al Qaeda, y operativo de manera inorgánica, a través de los denominados lobos solitarios (operadores inorgánicos).

Las redes tácticas producen atentados relativamente complejos como el recital de Ariana Grande en Manchester, Le Bataclan en París, o la operación con explosivos que fracaso en Barcelona previa al ataque en las Ramblas. En este plano los países siguen cooperando contra Estado Islámico, como puede versede las recientes declaraciones de Putin agradeciendo el Gobierno de EE.UU. por el apoyo para desarticular una célula de Estado Islámico que pensaba atentar en san Petersburgo a fines de diciembre de este año.

Por su parte, los operadores inorgánicos producen atentados rústicos e imprevisibles, mediante ataques individuales como la reciente camioneta en Lower Manhattan, y son perseguidos a través de iniciativas conjuntas entre gobiernos y prestadores de servicios de internet, entre otros actores, para impedir su incremento y fortalecimiento.

Una de las incógnitas que se abren a partir de estudios como el de CAR es cómo y dónde se lograran afincar los muyahidín -guerreros- de Estado Islámico que abandonan progresivamente la zona de conflicto hacia jurisdicciones como África del Norte y Europa Central, y cual será el tipo de apoyo que recibirán de terceros países para desarrollar su continuidad y operaciones.

Ningún país con instituciones débiles y población juvenil insatisfecha -permeable a mensajes de violencia- está a salvo de la propagación mutatis mutandi del fenómeno. Es responsabilidad de los organismos de seguridad e inteligencia, a través de gente calificada y con experiencia, mantener un monitoreo profesional y sostenible del fenómeno. 

*Experto en Armas y Terrorismo. Ha sido Team Leader del equipo de la ONU-OPAQ que investigó el uso de armas químicas por Estado Islámico en Siria, y ha integrado el Grupo de Expertos del Consejo de Seguridad de la ONU que detectó desviaciones de armas en la guerra de Yemen.


Nicolás Dapena*


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