INTERNACIONAL LA MADRE DE TODAS LAS BATALLAS

Rousseff promete una ley de medios, pero se despega de la experiencia K

“No proponemos una expropiación, ni controles sobre los contenidos, ni regular la prensa escrita”, afirma el oficialismo. Unos amigos de Cristina...

Foto:Cedoc

Si Dilma Rousseff obtiene la reelección, Brasil se embarcará en un debate que la presidenta evitó durante su primer mandato: el referido a la creación de una ley de medios. Rousseff prometió que avanzará en una nueva regulación de los servicios audiovisuales. Su mayor desafío será equilibrar la moderación que intentan transmitir los funcionarios de su gobierno con las demandas menos contemplativas de los movimientos sociales y las bases del PT.

La discusión pública en Brasil se ha visto atravesada por una frecuente comparación con el proceso que tuvo lugar en la Argentina. Los grandes medios desarrollaron una eficaz campaña contra los proyectos de regulación, que tuvo como uno de sus principales ejes la evocación del conflicto entre CFK y el Grupo Clarín. Ya en 2012, la cadena Globo advertía que “la represión disfrazada de democracia” en la Argentina podía “propagarse por el continente” como una “epidemia”.

La campaña surtió efecto en el propio gobierno de Dilma: funcionarios y dirigentes petistas se esfuerzan por diferenciarse todo lo posible de la experiencia argentina. “La realidad de la Argentina es totalmente diferente a la nuestra –ha dicho el presidente del PT, Rui Falcão, en una entrevista con El País–. Nosotros no proponemos una expropiación de la industria del papel, ni controles sobre los contenidos, ni regular la prensa escrita”. La ley argentina tampoco abarca a la gráfica: es posible que Falcão haya confundido la norma con la expropiación de Papel Prensa.

A comienzos del primer gobierno de Rousseff, el congreso partidario del PT había retomado una iniciativa de la gestión de Lula da Silva, cuyo principal objetivo era evitar la “propiedad cruzada” de medios. La idea era impedir que las empresas se desempeñaran al mismo tiempo como administradoras de redes y productoras de contenidos. Una ley así afectaría al grupo Globo, la cadena con mayor audiencia y facturación de Latinoamérica. Sin embargo, Dilma había dejado en stand by el anteproyecto elaborado por el ex ministro de Comunicación Social de Lula, Franklin Martins. El ex ministro de Comunicación de Rousseff, Paulo Bernardo, llegó a advertir que “hay que separar la posición del partido de la del gobierno”.

Ahora, en cambio, la mandataria tomó la iniciativa. En un reciente encuentro con blogueros brasileños prometió que avanzará en una normativa, bajo el argumento de que “la concentración no conduce a relaciones democráticas sino asimétricas, tanto de poder como de información”.

“La radiodifusión abierta en Brasil sigue regulada por el Código de Telecomunicaciones de 1962, impracticable en la actualidad –explicó a PERFIL el profesor Marcos Dantas, titular de la Escuela de Comunicación de la Universidad Federal de Río de Janeiro–. La presidenta habló de una ‘regulación económica de los medios’, lo que puede significar la presentación de algún proyecto para reducir el poder económico de los conglomerados de televisión abierta”.

La incógnita es en qué medida el proyecto oficial contemplará las demandas de los movimientos sociales. El ente que condensa tales reclamos es el Foro Nacional por la Democratización de la Comunicación, que busca reunir un millón de firmas para imponerle al Congreso su propio proyecto. El FNDC participó esta semana en un encuentro sobre comunicación en Buenos Aires, en el que sus miembros se informaron sobre la experiencia argentina para tomarla como modelo. Esa misma experiencia de la que, en busca de una imagen de moderación, intentan despegarse los funcionarios de Rousseff.

 

Susto para Dilma. ”Aquí estoy, me siento bien y estoy lista para un nuevo día de lucha. Voy a comer una feijoada con arroz, porque el estómago vacío no es bueno”. Con ese mensaje desde su perfil en Facebook, Dilma Rousseff tranquilizó a sus seguidores luego del susto que pasó el jueves por la noche, luego del debate televisivo con Aécio Neves. En ese momento, mientras le hacían una entrevista en vivo, la mandataria sufrió una baja de presión y debió interrumpir el reportaje. Pasó el mal trago luego de una intensa discusión frente a las cámaras con su rival para el ballottage del próximo domingo. Fue sólo un susto: la jefa de Estado ya repuso su salud.



Facundo F. Barrio