INTERNACIONAL FILTRACIONES ESCANDALOSAS

Salen a la luz los manejos financieros ‘non sanctos’ del Vaticano

Dos libros publicados ayer en Italia revelan serias irregularidades en la gestión económica y privilegios onerosos para prelados. Destacan la voluntad reformadora del Papa. PERFIL habló con ambos autores.

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Foto:AFP y Cedoc Perfil

Desde el Vaticano
Gastos locos, lujosísimos privilegios personales de algunos cardenales pagados con fondos vaticanos y doble moral por doquier. Todo documentado en páginas y páginas de pruebas incontestables filtradas de los propios palacios del Vaticano. Ese es el contenido de dos explosivos libros periodísticos que salieron ayer a la venta en Italia y que durante la tarde se agotaron en las librerías de Roma. Se trata de Avarizia, del periodista del semanario L’Espresso Emiliano Fittipaldi, y Via Crucis, del periodista y escritor Gianluigi Nuzzi, autor de otra investigación que en 2012 sacudió al Vaticano de la era Ratzinger. PERFIL habló en la capital italiana con ambos autores.
La gendarmería pontificia detuvo días atrás a dos personas: al monseñor español Lucio Angel Vallejo Balda y a la lobbysta italiana Francesca Chaouqui –quien decidió colaborar con los investigadores y fue liberada–, identificadas por las autoridades vaticanas como las supuestas fuentes que habrían facilitado el material reservado para los libros.
Fittipaldi cuenta el detalle de la increíble administración financiera del Bambin Gesú, hospital especializado en enfermedades de la infancia y propiedad de la Santa Sede fuera del territorio del Estado vaticano, en el centro de Roma. “Esto le permite a la Santa Sede no pagar impuestos, aunque los ingresos del hospital provienen casi exclusivamente del Servicio Sanitario Nacional italiano”, explica Fittipaldi. El centro sanitario recibe 270 millones de euros al año de la administración italiana. “El Vaticano funciona exactamente igual que un banco comercial y hace negocio diversificando sus intereses. El negocio principal es el ladrillo y las inversiones financieras en todo el mundo, pero también tiene una posición dominante en la industria de la salud”, continúa. Y detalla que el cardenal Tarcisio Bertone, ex secretario de Estado vaticano, gastó 24 mil euros de los fondos del hospital infantil Bambin Gesú para pagar un helicóptero en febrero de 2012 que lo llevara de Roma a la región de Basilicata, en el sur de Italia. El cardenal participaba en la inauguración de unas dependencias sanitarias vinculadas a dicho hospital. Bertone también financió la remodelación de su apartamento en Roma con dinero que en teoría se debía dedicar a la atención sanitaria de los niños, afirma el periodista. El costo de las obras ascendió a 20 mil euros. El cardenal Bertone se defendió en una entrevista al diario italiano Corriere della Sera asegurando que desconocía de dónde provenían los fondos que se destinaron a la remodelación de su departamento. El Vaticano difundió el miércoles un comunicado en el que informó que la Fundación Bambino Gesú, que gestiona el hospital infantil, cuenta con un nuevo consejo directivo y estatuto, e inicia “una actividad completamente renovada”.

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Filtraciones. Hay un gran debate en el Vaticano acerca de las posibles razones que habrían llevado a alguien a correr el riesgo de filtrar la documentación que prueba los manejos turbios de los altos prelados, en lugar de dejar que el Papa lleve adelante en silencio y con sus tiempos, sin presiones desde afuera, su operación de limpieza en la Curia. Las supuestas fuentes ya han sido tildadas de “cuervos”. Gianluigi Nuzzi protesta: “El Vaticano está tratando de arrastrarnos a la telenovela de los ‘cuervos’ y del gossip tratando de tapar así el contenido de una investigación que está basada en hechos concretos y documentados, la única cosa que interesa a un investigador. Mi libro describe el Via Crucis que le tocó a Francisco cuando decidió llevar a cabo reformas en la Iglesia, cambiar la Curia, sacar a los mercaderes del templo. Revela la dramática situación que Jorge Mario Bergoglio encontró en la Santa Sede, entre negocios opacos y maldades”.
Lo mismo argumenta Fittipaldi: “¿Por qué alguien decidió ser mi fuente? La verdad es que no me interesa. El cui prodest no es mi materia. Yo soy periodista y busco noticias. Si las encuentro, y las encontré, las publico. Nada más me interesa”. Lo cierto es que las revelaciones de ambos autores van en camino de ser un nuevo “VatiLeaks”. Esta vez, en la era Bergoglio



Angela Nocioni