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Silva complica las chances de Dilma, tras confirmarse que será candidata

La ecologista reemplazará a Campos en los comicios de octubre. Los sondeos previos indican que forzaría un ballottage con la mandataria.

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Foto:Cedoc

La muerte de Eduardo Campos, candidato presidencial del Partido Socialista Brasileño (PSB), desató un terremoto político de impredecibles consecuencias en Brasil. La única certeza, por el momento, es que Marina Silva será su reemplazante en la disputa por ocupar el Palacio del Planalto. Su candidatura, confirmada ayer por el diario Folha do Sao Paulo, supondrá un duro desafío para la presidenta Dilma Rousseff, ya que podría forzar una segunda vuelta.

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La agrupación política acordó finalmente postular a Silva y anunciará el miércoles el nuevo binomio, una vez que finalicen las exequias de su extinto líder. Desde el entorno de la dirigente ecologista, adelantaron que aceptará ser la candidata de la coalición, luego de recibir los apoyos públicos de Renata, la viuda de su compañero de fórmula, y de su hermano Antonio Campos.

Pero ¿qué chances tiene de amargarle la fiesta al Partido de los Trabajadores (PT), del carismático ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva? “Si Marina es la candidata, pierden tanto Dilma como Aécio Neves porque, teóricamente, tiene más votos que Campos, votos que salen de la canasta de sus dos oponentes”, afirmó ayer a PERFIL Clovis Rossi, analista político de Folha.

La ex ministra de Medio Ambiente de Lula cosechó en 2010 casi veinte millones de votos y quedó en tercer lugar. Sin estructura partidaria y erigiéndose en la sorpresa de los comicios, obligó a Dilma a disputar un ballottage con José Serra. El secreto del éxito de Silva está basado en el amplio espectro de votantes que la apoyan. Apela a sectores progresistas, universitarios y a la clase media que tiene formación, a los que seduce con su militancia por la Amazonia, por la educación y la salud públicas. Pero, además, convence a interlocutores más conservadores gracias a ser una declarada evangélica, que se expresó en contra del aborto, aunque dijo que impulsaría un plebiscito para zanjar esa discusión.

Pese a que no se difundieron encuestas tras la tragedia, su postulación representa un doble desafío: puede desbancar del segundo puesto al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Neves y Fernando Henrique Cardoso y, al mismo tiempo, complicar la reelección de Rousseff. Ante esa chance, intelectuales petistas criticaron ayer a Marina. “La derecha quiere que ella sea su tabla de salvación”, escribió el sociólogo Emir Sader, en Carta Maior.

La temprana desaparición de Campos podría motorizar la campaña de Silva. Sin embargo, la ecologista será candidata de un partido cuyas bases no la apoyan, ya que no pertenece a su aparato.

La mujer que se crió en la selva amazónica está acostumbrada a superar adversidades. Aprendió a leer y escribir a los 16 años, trabajó como empleada doméstica y luego fue a la universidad. Ahora,  a menos de dos meses de los comicios, quiere gobernar el país mais grande do mundo



Leandro Dario