INTERNACIONAL "ACTIVADORA DE ALERTAS"

Stephanie Gibaud, la mujer que sabía demasiado

ExDirectora de Comunicación de la sede francesa de la Union de Bancos Suizos (UBS), reveló casos de corrupción.

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Foto:thewhistleblowers.info

La divulgación de información reservada que desvele irregularidades o delitos, se ha convertido en un deber ético y moral a partir del Caso Falciani, aquel que dio a conocer la enorme evasión fiscal de miles de personalidades públicas y otras personas acaudaladas que tenían depositados su dinero negro en la filial del banco suizo HSBC.

Es ahora Stephanie Gibaud, exDirectora de Comunicación de la sede francesa de la Union de Bancos Suizos (UBS), quien tomó el relevó a Falciani y se convirtió, casi sin quererlo, en una “whistleblower”. Ese término se traduce literalmente del inglés como “sopladora de silbatos”, pero una forma más precisa sería “alertadora” o "activadora de alertas". Se trata de una figura sin regulación legal en la Argentina, donde un caso como el de Stephanie quedaría sin protección alguna, lo que podría costarle el puesto de trabajo y hasta la vida a cualquiera que se atreviera a revelar irregularidades de igual magnitud.

Entre las revelaciones de Gibaud y Falciani, se calcula que más de 100.000 millones de dólares están en juego. Se trataría de dinero negro sin tributar, parte del cual podría recuperarse y volver a las arcas públicas tras realizar las intimaciones o los procedimientos judiciales que resulten pertinentes. De esos 100.000 millones, aproximadamente más de 7.000 podrían haber sido defraudados desde Argentina, razón por la cual una comisión bicameral de la AFIP visitó en junio de este año Francia y Suiza, entrevistándose con Gibaud y Falciani.

Perfil.com entrevista en exclusiva a Gibaud, la francesa que desveló las prácticas ilícitas que se cometían dentro del banco UBS sede francesa y que ha puesto en evidencia el secretismo con el que se maneja el sistema bancario francés.

¿Cuál era su cargo en la entidad bancaria UBS y que funciones desempeñaba allí?
—Yo era Responsable de Marketing y Comunicación del banco UBS en Francia. Mi trabajo consistía básicamente en organizar eventos para los clientes y otros proyectos del banco, principalmente asociados con casas de lujo.

—¿Cómo fue que, de repente, se convirtió en whistleblower?

—En el mes de julio de 2008 hubo un allanamiento en la oficina del Director General y, acto seguido, mi nueva superior jerárquica me pidió que destruyeran una parte de los datos que contenía mi disco duro. Como yo estaba ocupada organizando un torneo de golf con colegas de Ginebra, no le presté mucha atención a su petición. Después hice algunas preguntas sobre el allanamiento, pero no obtuve respuesta alguna. En vez de informarme sobre la causa del allanamiento, me pidieron nuevamente que destruya mis archivos, que representaban más de ocho años de trabajo. Entre esos archivos se encontraban numerosas fichas de clientes, con sus nombres, apellidos, datos de contacto y los nombres de los trabajadores del banco encargados de los negocios de estos clientes en Francia, Suiza, Luxemburgo, Bélgica o en otros países. Me llevó más de seis meses comprender que algo no iba bien. Como llevaba mucho tiempo trabajando en el banco, todo el mundo me conocía y algunos empezaron a notar que estaba incómoda. Fue entonces cuando varios compañeros comenzaron a acercárseme, sobre todo gestores bancarios, para explicarme que tenían sospechas de que sus superiores jerárquicos les estaban forzando a cooperar con gestores suizos, lo que era ilegal y por tanto los ponía en riesgo de ser imputados penalmente. Fue en ese momento en que me explicaron que las gestiones que se realizaban a través de gestores suizos eran ilegales dentro del territorio francés. Son ilegales porque los gestores bancarios suizos no tienen autorización para ejercer la profesión bancaria en Francia. Y además, también es ilegal porque los banqueros suizos proponen la compra de productos bancarios no autorizados para la venta en Francia. Mis compañeros, los gestores bancarios franceses, me pusieron en contacto con el auditor interno del UBS Francia, que me contó que había descubierto una contabilidad paralela en la que se registraban las operaciones que no entraban en la contabilidad oficial del banco. Al principio me sentí en shock por haber sido puesta en riesgo sin que yo lo supiera, después me sentí traicionada y engañada. Comencé a preguntarme cuál era mi responsabilidad en el asunto. Y a partir de la información obtenida, reconstruí un rompecabezas que era imposible de ser detectado con anterioridad, ya que en el banco cada uno está encerrado en sus funciones específicas y no tiene relación con las otras áreas. Mi trabajo consistía sólo en representar la marca, la mayor parte del tiempo la pasaba viajando y por tanto estaba fuera de la empresa, por lo que no tenía ningún conocimiento de las operaciones bancarias de los clientes.

—¿Cuáles fueron los motivos que le llevaron a negarse a borrar la información del disco rígido?
—Como ya expliqué, cuando me pidieron que destruyera mis archivos, yo estaba ocupada organizando un torneo de golf. En el momento no presté mucha atención, no comprendía muy bien lo que me pedían, ni por qué lo hacían. Pero me di cuenta que algo iba mal cuando comenzaron a insistir, diciéndome que debía destruir también los archivos físicos que tenía en mis armarios. Además, yo soy una persona muy profesional y afectiva, y no podía entender por qué me tenía que despojar de mis elementos de trabajo en los cuales había invertido tantas horas de rigor y pasión profesional.

—Muchos consideran una "infidelidad" el haber revelado información en contra de los intereses de la entidad privada para la que trabajaba. ¿Qué opina de esas acusaciones?
—Los que hablan de infidelidad son los que protegen lo ilegal. Yo expuse los hechos, hablé y denuncié las prácticas ilegales porque me pidieron que haga algo anormal. Me preguntaba todo el tiempo porqué sería tan importante para el UBS que yo destruyera mis archivos. Si hubiera obedecido, ninguna persona podría conocer hoy las irregularidades y actividades ilícitas que se manejan en las altas esferas bancarias.


—¿Cuales fueron las repercusiones por parte de UBS ante su negativa de borrar la información contenida en el disco rígido?
—Como me negué a destruir la información, me convertí de la noche a la mañana en la persona a la que había que evitar. Desde entonces, me aislaron y degradaron. Mi trabajo se transformó en lo opuesto a lo que yo venía haciendo durante los últimos ocho años: mi asistente fue asignada a otro departamento, por lo que no tenía más una auxiliar a cargo; me prohibieron salir del banco y encontrarme con los compañeros con los cuales trabajaba, a los que les ordenaron alejarse de mi. Caí en una profunda depresión.

—¿Cual fue su situación tras dejar su trabajo en el Banco?
—Prácticamente no podía vivir por las presiones que tuve que soportar, que tenían como objetivo aplastarme como un insecto. Después de irme estuve enviando CV´s durante casi un año sin ningún resultado. Por primera vez en mi vida, mi trayectoria profesional no interesaba a ninguna empresa.

—¿Qué consecuencias supuso para UBS y sus clientes la divulgación de la información reservada?
—Si hay algo que los bancos detestan, es que se ponga en entredicho su reputación. En la gestión de grandes fortunas es fundamental mantener la confianza de los clientes. El banco entonces decidió centrar sus ataques en mí, haciéndome pasar por mentirosa y atacándome constantemente, aunque sin desmentir el contenido de mis revelaciones.

—¿Cuál fue el impacto, a nivel nacional, de la información que divulgó?

—Las repercusiones en Francia son dos procesos judiciales y la investigación del UBS AG (la casa matriz del UBS en Suiza), además de otros dos procesos judiciales y la investigación del UBS Francia con la imposición de una fianza de 1.100 millones de euros para el UBS AG y de 40 millones de euros para el UBS Francia. La oficina especializada en la recuperación del extranjero de fondos no declarados, perteneciente al Ministerio de Finanzas, ha anunciado recientemente que el año próximo se recuperarán 2.600 millones para el erario público del Estado. En Bélgica, las repercusiones son la investigación judicial del UBS Belgium, para la que yo fui requerida en varias oportunidades por los investigadores para que responda por temas muy precisos y sensibles. En cuanto a la Argentina, el país me invitó a declarar ante la Comisión Bicameral el 17 de junio de 2015 en embajada de París. También, recientemente la TV3 (televisión catalana), realizó un documental sobre mi caso, donde me expliqué de forma clara –basándome en mi documentación- que la filial UBS España y la de Francia eran hermanas gemelas dentro del mercado de Europa occidental.

—¿Cuales fueron las consecuencias que experimentó, a nivel personal, tras desvelar información confidencial del banco UBS?
—Mi vida cambió completamente, viví un verdadero descenso a los infiernos. Perdí mi salud, mi salario, mi carrera fue destruida, tuve que iniciar varios procedimientos judiciales contra el banco por difamación. Mis amigos me dieron la espalda, mis hijos ahora tienen dificultades personales y de socialización. Todo se transformó en un auténtico calvario.

—¿Intentaron sobornarla para que no hiciera público lo que usted sabía?
—El banco ejerció sobre mi presiones de diversa entidad que provocaron que cayera enferma, sufrí una enorme depresión. El banco me estigmatizó, haciéndome pasar por una fabuladora, dijeron que todo lo que yo decía era inventado. El UBS defendía su posición argumentando que los cálculos del fraude eran completamente artificiales y especulativos, que además la divulgación de algunos documentos fue irresponsable y la selección de la información que se hizo pública era interpretativa. Cómo ve usted esa afirmación y cuál fue la resolución de en los juzgados? El banco funciona gracias al secreto bancario, esto es lo que crea una opacidad que pudo romperse gracias a la información revelada, que permitió reconstruir un complejo rompecabezas que nos demostró cuál era verdadero negocio del banco. UBS me demandó por difamación en 2010 y perdió. Yo había denunciado internamente el accionar ilícito de los encargados de negocios suizos, la evasión fiscal en banda criminal organizada, la contabilidad paralela y el hostigamiento a los colaboradores cuando no querían cumplir las órdenes que les fueron instruidas. En Marzo de 2015, gané 30.000 euros en mi juicio contra UBS ante el Tribunal Social, que reconoció el hostigamiento que debí soportar.

—¿Como podría explicar que el banco UBS en Francia jamás haya dado ganancias desde su apertura en 1999? ¿Porqué las autoridades de control nunca dijeron nada al respecto?

—Esa misma pregunta se la podríamos hacer a las autoridades de control. También podríamos preguntarle al UBS AG porque abre filiales onshore en todo el mundo que le cuestan un desembolso en inversión muy importante. Por ejemplo, en Francia, después de cuatro años, las inversiones eran de más de 400 millones de euros, mientras que el banco, en los libros, nunca había dado ganancias. También tenemos que preguntarnos acerca de la verdadera estrategia comercial, el "core business" o negocio principal. Nosotros siempre hemos dicho que la opacidad puesta en marcha por medio de secciones herméticas de funciones y colaboradores, permitió a esos bancos prosperar. De esa manera, ninguna persona era capaz de comprender, individualmente, en su puesto de trabajo, lo que realmente estaba pasando. Sin nosotros, las autoridades de control no habrían podido saber jamás podido lo que estaba ocurriendo dentro de esa entidad bancaria.

—¿Cuál fue la reacción de los clientes que se vieron involucrados en el escándalo?
—Muchos clientes ya se habían ido del banco en el 2009, cuando salió a la luz el escándalo Birkenfeld en Estados Unidos. Ese escándalo supuso la ruina de la reputación del banco, principalmente en Suiza. Algunos nombres de clientes se hicieron públicos, muchos de ellos eran famosos, futbolistas o empresarios. Cuando los medios se hicieron eco de la información, intentaron conseguir declaraciones de los implicados, pero estos dijeron que no tenían nada que declarar al respecto.

—¿Cuál es su relación con Herve Falciani?
—Conocí a Hervé en 2014 cuando trabajaba en el INRIA (Instituto Nacional de Investigación dedicado a la tecnología digital) en París. Trabajé junto a él en la Plataforma de denunciantes PILA (Plataforma Internacional de Activadores de Alerta). Estuvimos desde el inicio en esta plataforma que sirve para proteger a los whistleblowers o activadores de alerta en todo el mundo. La idea consistía en que nos reunamos todos para avanzar en el desarrollo de una ley de protección de divulgadores de información, tanto en Francia como en el extranjero. Falciani luego dejó París, pero yo seguí trabajando en el desarrollo de esa plataforma. A día de hoy ya se han consolidado varias relaciones en Francia y en el extranjero, lo que permitirá poner en marcha pronto esta Plataforma. No tengo noticias del Sr. Falciani desde noviembre de 2014, aunque me he enterado a través de varios artículos periodísticos que actualmente está ocupado con varios proyectos de consultoría.

—¿Porqué decidió entrar en política y formar parte de una lista que se presenta en las elecciones regionales?

—Decidí aceptar encabezar la lista en las elecciones regionales de París porque sigo siendo una mujer independiente y porque me permite continuar con mi lucha contra la opacidad y la impunidad. Todos sabemos que las personas que ocupan actualmente los puestos de poder están muy lejos de las preocupaciones de los ciudadanos, de la precariedad y del desempleo, que es una aberración. Yo creo en valores como la ejemplaridad y la responsabilidad y considero que esos son los valores por los que se debería votar. Es importante que los contribuyentes sepamos hacia dónde va nuestro dinero, en qué es utilizado y cómo. Los impuestos han aumentado de manera considerable estos últimos años, pero aún así cada vez más ciudadanos viven situaciones de precariedad.

—¿Cuales considera que deben ser los criterios que justifiquen un whistleblowing o divulgación de información como la que usted ha llevado a cabo?
—Desde el momento en que se considera que los datos e informaciones a los que se tiene acceso pueden servir al interés general, se deben hacer públicos.

—¿Cuál considera que debería ser el tratamiento adecuado por parte de un Estado para una persona que, como usted, tiene acceso a información importante para el interés general y que desea desvelarla?

Lo mínimo que debería hacer un Estado, no ya por la persona que desvela información, sino por la democracia, es proteger a los ciudadanos que se encuentren en peligro por haber defendido el interés público. Es por ello que resulta importante que cada país apruebe una ley que proteja a toda persona que denuncie hechos de corrupción. Se entiende por proteger, que quien filtre la información pueda continuar con su carrera, que no tenga que pagar los honorarios de su abogado para defenderse de las súper poderosas empresas, que se garantice la cobertura de los gastos de salud propios y de los suyos; y que sea recompensado e indemnizado por el enorme prejuicio que debió soportar.

—¿Cómo son los casos más comunes de evasión? ¿Quiénes se favorecen? ¿Bajo qué connivencia política u económica? ¿Hay que reforzar controles o cambiar políticas económicas?
—Tomé conciencia de la magnitud de la evasión fiscal de los más ricos, cuando tuve conocimiento de que éstos se beneficiaban de los mecanismos de gestión ilícita y de la adquisición de productos offshore no autorizados en territorio francés. Asimismo, pude sacar a la luz la “relación incestuosa” que existía entre los bancos y los políticos de más alto nivel: En Francia, el proceso Cahuzac (ex Ministro de Finanzas sobre el que el periódico Mediapart informó de que tenía una cuenta en el UBS de Ginebra), o el proceso Bettencourt, con cuentas del riquísimo heredero de L'Oréal, cercano al ex Ministro de Finanzas Eric Woerth. La información proporcionada por mi, también dio a conocer la relación incestuosa que mantienen los bancos y las autoridades de control, ya que el año pasado el oficial de cumplimiento del UBS Francia ha sido nombrado por el Ministro de Finanzas en la Comisión de Sanciones de la Autoridad de los Mercados Financieros, que vendría a ser algo así como la policía de los bancos franceses. Para reformar, para poder cambiar algo, es imprescindible que los que defraudan sean sancionados y se les imponga una pena ejemplar. Yo abogo por la imposición de penas de prisión para los dirigentes de bancos y los cómplices políticos de éstos. Si se continúa imponiendo a los bancos sólo multas, nada va a cambiar. Una comisión bicameral de la Argentina recientemente la ha visitado en Francia y se ha interesado por la información referente a más de cuatro mil cuentas de Argentinos en UBS con dinero de origen presuntamente irregular. ¿Piensa que en nuestro país se puede articular una solución a corto plazo para dar protección a personas que como usted deseen denunciar irregularidades? Yo no tengo conocimiento de los más 4.000 apellidos de clientes argentinos que presuntamente defraudaron al Fisco a través de los servicios brindados por la filial de UBS en Argentina. Eso se relaciona, según lo que conozco, con el proceso judicial contra el HSBC. Para que los activadores de alerta en Argentina puedan denunciar irregularidades, yo reitero lo que he expresado con anterioridad: esas personas deben estar protegidas y los culpables deber ser sancionados penalmente con una multa y pena de prisión.

—Seguramente estará al corriente de que corrupción es un mal endémico en la Argentina. ¿Cómo considera que estas prácticas pueden ayudar a revertir dicho mal?
—Es un tema de valores y de honestidad. ¿Porque sólo pagan impuestos algunas personas? Cada uno debería pagar su justa parte, su fair share como se dice en inglés. La pregunta que nos tenemos que hacer es, ¿porqué se han permitido estas prácticas ilegales, porqué nuestros gobiernos han cerrado los ojos?

—¿Considera que en Argentina se debería seguir un camino similar a partir de la información proporcionada por usted?
—En España sólo se iniciaron investigaciones en relación al escándalo del HSBC. Respecto del de UBS, por lo que yo sé, no se inició investigación alguna, lo que me parece lamentable. La Argentina, con la Comisión Bicameral que se ha formado bajo el impulso del Sr. Echegaray, va por buen camino. Lo importante es comprender los mecanismos y los esquemas, evaluar la amplitud del fraude, ser riguroso y preciso en lo que eso supone para nuestras democracias. Descubrir los capitales ocultos en los paraísos fiscales es una cosa, sancionar los bancos y los dirigentes de bancos es otra cosa muy diferente. Se debe intentar asimismo, hacer avanzar el debate sobre la transparencia.

—En Argentina, al organismo recaudador fiscal (AFIP), se le ha acusado en numerosas ocasiones de ser utilizado políticamente por el gobierno. ¿Considera que la independencia es un factor importante para el buen funcionamiento de los organismos públicos?
—De eso se trata esta lucha. Es necesario, en mi opinión, un sistema público independiente para controlar los sistemas de pagos. De allí la importancia que den los políticos que nos gobiernen a valores como honestidad e integridad. De esto depende su credibilidad.

—¿Para cuando una regulación a nivel internacional que proteja a los filtradores de información de interés público?

—Nosotros conseguimos, los que dimos el paso y decidimos revelar información, poner sobre la mesa estos temas y que sean difundidos por los principales medios informativos, demostrando la amplitud y variedad de los varios escándalos ya descubiertos. Regularizar esto a nivel internacional podría conseguirse si a los paraísos fiscales, que son pequeños cuasi estados, se les aplican sanciones cuando se nieguen a cooperar.

—¿Cuál es su opinión sobre las leyes de repatriación de capitales, que benefician a contribuyentes que han fugado sus patrimonios por razones socio-económicas y culturales, y con ello han evadido el pago de impuestos?

—Que existan en la actualidad leyes impulsando la repatriación de capitales permite avanzar lentamente y cada país tiene sus propias reglas en la materia. De hecho, se debe entender que las leyes y los gobiernos deben estar a la altura de los desafíos: cuando se autoriza la repatriación de capitales no declarados sin sanciones -debemos recordar que el fraude y la evasión fiscales son delitos graves- ¿qué pueden esperar los ciudadanos de nuestras democracias que han sido y siguen siendo socavadas por el sobreendeudamiento y soportan el pago de grandes deudas que no han contraído, debiendo comprender que los representantes elegidos han permitido que se fugue el dinero de un clan, de una casta?

—¿Cuál es tu opinión sobre los acuerdos internacionales de intercambio de información fiscal entre países y sobre la lucha contra los paraísos fiscales implementada por el G20?
—Es un primer paso hacia un escenario de mayor transparencia, pero está claro que no es suficiente, ya que en la actualidad las fortunas son, por ejemplo, administradas en un país pero registradas como patrimonio en otros que resultan ser paraísos fiscales. Y todos los grupos bancarios poseen filiales dentro de esos paraísos fiscales, por lo que las fortunas quedan en esas mismas entidades bancarias, aunque cambian de lugar físico. Sabemos que miles de millones pasan por esos paraísos fiscales y que las sociedades pantalla fueron creadas como fachada para ocultar la identidad de sus beneficiarios reales.

—Has hecho público tu interés de entrevistar al Papa Francisco. ¿Qué tienes para plantearle respecto de tu lucha contra la corrupción organizada a gran escala en el ámbito del sistema financiero y bancario internacional?
—Considero que la lucha contra la pobreza va en la misma línea que la lucha contra la opacidad generada por las posibilidades que brinda el sistema bancario a multinacionales y grandes fortunas. Muchos son ricos, muchos otros son pobres, es una relación causa-efecto. Por eso es importante unirse para enfrentar a los que pueden perjudicar nuestras democracias y, por ende, a la gran mayoría de ciudadanos. La solución probablemente se encuentre en la misma globalización, ya que en todas partes podemos actuar en conjunto para encontrar soluciones y luchar contra la opacidad. La actitud del Papa Francisco es incuestionable. Yo considero, en mi carácter de activadora de alerta que desde hace ocho años lucha contra UBS -con las dificultades que ya se conocen-, que nuestra lucha es complementaria.

—Después de haber vivido la persecución por parte del UBS, ¿volvería a denunciarlo? ¿Qué haría diferente?
—No me hago esa pregunta porque se relaciona con los valores y la moral personal de cada uno. Yo estuve muy aislada, no sabía a quién recurrir. Y sobre todo, ignoraba totalmente lo que me iba a suceder. Eso es diferente a día de hoy, ya que ahora el camino hacia la denuncia ha sido abierto. Gracias a nosotros, temas como la evasión fiscal y los paraísos fiscales, están ahora en el centro del debate. Si yo a día de hoy me encontrara en posición de denunciar, una de las primeras cosas que haría es contactar con otros que hubieran denunciado con anterioridad para poder comprender a lo que me voy a enfrentar y prepararme para ello.


(*) Especial para Perfil.com / Traducción: Claudio Rodríguez Arias



Daniel Amoedo Barreiro (*)