INTERNACIONAL GUIÑO JUDICIAL

Temer resiste y evita la destitución, pero continúa acorralado

La corte electoral lo absolvió en la causa que investigaba la financiación ilegal de los comicios de 2014. El jefe de Estado aún enfrenta el impeachment y una causa penal.

Exultante. El mandatario participó ayer de la conmemoración del 152º aniversario de la Batalla de Riachuelo, en la Guerra de la Triple Alianza. Sonrió frente a las cámaras y no expresó preocupación por la votación del Tribunal Superior Electoral.
Exultante. El mandatario participó ayer de la conmemoración del 152º aniversario de la Batalla de Riachuelo, en la Guerra de la Triple Alianza. Sonrió frente a las cámaras y no expresó preocupación por la votación del Tribunal Superior Electoral. Foto:afp

Los jueces del Tribunal Superior Electoral (TSE) brasileño votaron ayer la absolución y permanencia en el cargo del presidente Michel Temer, denunciado por haber recibido donaciones ilegales durante la campaña que lo llevó a la vicepresidencia en 2014. Cuatro de los siete jueces decidieron excluir la delación premiada de ejecutivos de la constructora Odebrecht, en la que admitían que habían financiado ilegalmente al mandatario, argumentando que la decisión debía basarse en las pruebas aportadas hace tres años, cuando se formularon los cargos. Y descartaron que hubiere “abuso de poder político y económico” de parte de la fórmula ganadora, integrada por Dilma Rousseff y Temer.

Herman Benjamin, instructor del juicio, fue el primero en votar. En un duro discurso contra el mandatario, pero también dirigido a sus pares, pidió anular el triunfo del binomio por financiación ilegal de su campaña. Si su posición hubiera sido acompañada por tres magistrados más, el proceso hubiese culminado con la destitución del mandatario, pero tan sólo dos de sus colegas lo secundaron.

“Entiendo plenamente comprobadas las acusaciones de abusos políticos y económicos en la campaña y no hay dudas de que todos los elementos documentales y pruebas periciales bastan para justificar esa sentencia”, declaró Benjamin.

Además, el magistrado se opuso a la separación de las cuentas de las campañas de Rousseff y Temer. “En Brasil nadie elige vicepresidente, elegimos una fórmula, hermanada para el bien y para el mal. Los mismos votos que eligen a un presidente eligen a un vice”, agregó. Al concluir su discurso, dejó una advertencia a sus pares, que habían decidido el día anterior incluir en el juicio los testimonios de Odebrecht. “Quiero decir que, como cada uno de los otros seis ministros que están aquí en esta bancada conmigo, yo, como juez, rechazo el papel de sepulturero de la prueba viva. Puedo incluso participar del velorio, pero no llevaré el cajón”, concluyó, al negarse a barrer bajo la alfombra esas delaciones.

Absolución. Luego, fue el turno de Napoleão Nunes Maia Filho, Admar Gonzaga y Tarcísio Vieira de Carvalho Neto, que votaron en contra de la destitución de Temer. “Los delatores pasan por una apoteosis y se convierten en paladines de la verdad. Si alguien me cuenta que fulano dijo que usted hizo eso o aquello, yo contestaré que es mentira, ¿sabe por qué? Porque las delaciones deben ser probadas, confirmadas”, aseveró el primero.

Suspenso. El ministro Luiz Fux defendió la labor del relator Benjamin y optó por la destitución de Temer, dejando todo en manos de Rosa Weber, única mujer del tribunal, y del presidente Gilmar Mendes.

Apenas comenzó su alocución, Weber adelantó que su voto también sería condenatorio, empatando en 3 la decisión: “Esas acciones son hijas de un sistema político fallido, que no se sustenta más y tiene que ser revaluado”.

Al final, las miradas, los flashes de los fotógrafos y las cámaras de los noticieros apuntaron a Mendes, que explicó en prime time los fundamentos de su fallo. “No se substituye a un presidente de la República en cualquier momento, aunque se quiera”, afirmó, adelantando que votaría por la continuidad de Temer.

“Tenemos que interpretar la Constitución a la luz de la realidad. El pueblo otorgó un mandato presidencial”, sentenció. Y el presidente respiró aliviado, consciente de que eludió la primera amenaza destituyente, pero que aún deberá gambetear el impeachment y la causa penal que le abrió la Corte Suprema.