INTERNACIONAL CONFLICTOS DE INTERES


Trump lucra y promociona sus negocios en la campaña

El republicano pagó ocho millones de dólares a sus empresas por servicios prestados en la carrera presidencial. Polémica con su fundación y su actividad en Cuba.

Millonario. Había pronosticado que sería el primer candidato a presidente que generara dinero postulándose a la Casa Blanca. Pero se “autoalquiló” lujosas oficinas y su avión privado.
Millonario. Había pronosticado que sería el primer candidato a presidente que generara dinero postulándose a la Casa Blanca. Pero se “autoalquiló” lujosas oficinas y su avión privado. Foto:afp
Pese a haber subido en las encuestas, no todo es color de rosas para el republicano Donald Trump. No sólo perdió el primer debate de la campaña, sino que también salieron a la luz aspectos polémicos de su candidatura, que podrían ser su talón de Aquiles en el próximo encuentro con Hillary Clinton, el domingo 9 de octubre. Según publicó la prensa norteamericana, el magnate contrató a sus empresas como proveedoras de su campaña y desvió más de 8 millones de dólares a sus propios bolsillos, una cifra récord en la historia electoral de Estados Unidos.

La revelación fue hecha por la revista Politico. El magnate se habría “autoalquilado” oficinas, habría contratado servicios de catering para eventos y habría pagado abultadas cifras a personal de sus empersas, que colaboraron con su seguridad y asistieron a su esposa, Melania, en la Convención Nacional Republicana. Aunque la ex reina de belleza fue muy cuestionada por plagiar fragmentos del mensaje que Michelle Obama pronunció durante la campaña presidencial de su esposo en 2012, la campaña republicana abonó más de 300 mil dólares a una de las empleadas del emporio Trump.

El empresario también aprovechó la campaña para promocionar sus emprendimientos, entre ellos Trump ICe –una línea de agua mineral–, una bodega de vino de su hijo Eric, sus canchas de golf y un nuevo hotel en Washington. Pero allí no terminaron los negocios de “The Donald”. También se “autoalquiló” su jet privado, emitiendo su comando de campaña un jugoso cheque de casi 6 millones de dólares a TAG Air, su compañía de aviones.
Con esas maniobras, el republicano despertó la preocupación de la prensa norteamericana, que alertó sobre “potenciales conflictos de interés” en caso de llegar a la Casa Blanca.

Polémica. Los comportamientos de Trump en el límite entre lo legal y lo ilícito no terminan ahí. La revista Newsweek reveló que el empresario intentó hacer negocios en Cuba a finales de los años 90, cuando estaba estrictamente prohibido por el embargo. “Nunca fui a Cuba. Nunca he estado en Cuba. Nunca hice negocios con Cuba”, se defendió ayer Trump. Sin embargo, la noticia golpeó fuerte en su campaña, ya que el magnate está empeñado en convencer al electorado más conservador de Florida, proponiendo revertir la normalización de relaciones con La Habana.

Según la publicación, la empresa de Trump, que entonces se llamaba Trump Hotels & Casino Resorts, le pidió en 1998 a una consultora que realizara un viaje a Cuba para explorar posibilidades de negocios. Los consultores “se reunieron con funcionarios del gobierno de Fidel Castro, banqueros y otros líderes empresariales para explorar posibles oportunidades para la empresa de casinos”.

Denuncia. The Washington Post arrojó más leña al fuego, al publicar ayer que la fundación de beneficencia de Trump carece de la autorización necesaria en el estado de Nueva York para solicitar dinero del público. El magnate la creó en 1987 y hasta 2006 fue el único donante. Ahora, el diario reveló que Trump utilizó más de un cuarto de millón de dólares de su fundación para pagar demandas contra él, lo que podría “haber violado leyes” que prohíben el uso de dinero para caridad en beneficio propio.

En 2000, Trump predijo que “podría ser el primer candidato a presidente que genere dinero” con su postulación. Una década y media después, parece estar convirtiendo en realidad ese axioma, poniendo la campaña presidencial republicana al servicio de sus intereses empresariales.