INTERNACIONAL PRIMER CARA A CARA

Trump-Putin, una cumbre distendida para olvidar el Rusiagate

El líder ruso negó que hayan interferido en las elecciones norteamericanas y el republicano, diplomático, dijo que le creía. Acordaron una tregua en Siria.

Amigos son los amigos. Los jefes de Estado limaron asperezas tras dos horas a puertas cerradas. El encuentro estaba en el ojo de la tormenta por acusaciones de colusión en la campaña.
Amigos son los amigos. Los jefes de Estado limaron asperezas tras dos horas a puertas cerradas. El encuentro estaba en el ojo de la tormenta por acusaciones de colusión en la campaña. Foto:Cedoc Perfil
Finalmente, Donald Trump y Vladimir Putin tuvieron su ansiado primer cara a cara. Los presidentes de Estados Unidos y Rusia dialogaron más de dos horas sobre las acusaciones de interferencia de Moscú en las últimas elecciones norteamericanas, que el Kremlin negó de plano, sobre la guerra en Siria y la escalada nuclear de Corea del Norte , en un encuentro distendido y amistoso, alejado de las tensiones propiciadas por el Rusiagate.
Según la Casa Blanca, Trump aceptó las explicaciones de su par ruso sobre las acusaciones de intervención en la campaña presidencial de 2016, en la que el republicano venció a Hillary Clinton. “El presidente abrió la reunión evocando la preocupación del pueblo de Estados Unidos sobre la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016”, dijo el secretario de Estado Rex Tillerson a la prensa tras el encuentro en el marco del G20, que se celebró ayer en Hamburgo. “Tuvieron un diálogo muy enérgico y muy extenso sobre la cuestión. El presidente preguntó más de una vez sobre la implicación rusa. Putin negó cualquier implicación”, añadió.

Tillerson, que estuvo presente en el encuentro, también explicó que los dos líderes “conectaron rápidamente”. “Claramente hubo buena química entre los dos”, aseguró el responsable de Exteriores. “Había tantas cuestiones sobre la mesa... Trataron de todo. Ningún de los dos quería parar”, aseguró.
Por su parte el ministro de exteriores ruso, Serguei Lavrov dijo que Trump “aceptó las explicaciones” de Putin. “Oyó las claras afirmaciones de Putin de que no eran verdad las acusaciones y de que las autoridades rusas no intervinieron y aceptó esas declaraciones”, indicó.

El encuentro fue seguido de cerca por la prensa internacional, en momentos en que el FBI y el fiscal especial Robert Mueller III investigan si hubo colusión entre el Kremlin y la campaña del republicano. Sin embargo, Trump se mostró exultante y apenas llegó a Hamburgo afirmó que era “un honor” conocer a Putin. “Esperamos que salgan cosas muy positivas para Rusia, para Estados Unidos, y para todos los involucrados”, expresó.
Al finalizar el encuentro, el mandatario estadounidense no ofreció detalles sobre qué temas habló con el líder ruso, afirmando solamente que hablaron de “varias cosas”. Putin también fue recatado, al revelar que hablaron de temas de interés internacional y bilateral. “Las conversaciones telefónicas nunca son suficientes. Si se quieren resultados positivos de reuniones bilaterales y resolver problemas internacionales, se necesitan entonces reuniones en persona”, dijo el jefe de Estado ruso.

Los jefes de Estado acordaron también abrir un “canal bilateral” de comunicación para abordar el conflicto en Ucrania. La administración estadounidense nombrará a un representante especial para Ucrania, que viajará a Moscú para reunirse con su contraparte rusa. Tras la anexión de Crimea, el gobierno de Barack Obama impulsó sanciones económicas contra Moscú. “Hacemos un llamado a Rusia para que ponga fin a sus acciones desestabilizadoras en Ucrania”, afirmó el miércoles Trump.

Siria. Los dos mandatarios decidieron impulsar una tregua en el suroeste de Siria que entrará mañana en vigor y será respeta por “todas las partes”. Lavrov anunció que habían consensuado “un memorándum sobre la creación de una zona de distensión en el suroeste de Siria, en las zonas de Daraa, Al Quneitra y As-Suwayda”.
La Casa Blanca y el Kremlin buscaron así evitar escaladas en Siria y también encarrilar una relación bilateral dañada por las investigaciones del FBI y el Senado norteamericano.