INTERNACIONAL HOY ES SU FUNERAL

Ultimo adiós a Fidel en la cuna de la Revolución

Fidel Castro, el extinto Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, tuvo ayer su último baño de masas en Santiago de Cuba, cuna de su ascenso al poder.

Fervor. Cubanos de todas las edades despidieron a su Comandante en Jefe, que falleció el viernes pasado.
Fervor. Cubanos de todas las edades despidieron a su Comandante en Jefe, que falleció el viernes pasado. Foto:afp

Fidel Castro, el extinto Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, tuvo ayer su último baño de masas en Santiago de Cuba, cuna de su ascenso al poder. Sus restos, transportados en una urna de cedro envuelta en la bandera cubana, llegaron a la ciudad tras una larga caravana de cuatro días y más de mil kilómetros, rodeada por miles de personas y militares. Allí, serán sepultados hoy en una ceremonia privada, a la que no tendrá acceso la prensa.

El presidente Raúl Castro, que asumió el poder cuando su hermano Fidel se enfermó en 2006, pronunció un emotivo discurso de despedida durante el masivo homenaje en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo. Decenas de mandatarios y dirigentes extranjeros, entre ellos Nicolás Maduro, Evo Morales, Daniel Ortega, Luiz Inácio Lula Da Silva y Dilma Rousseff, asistieron al último acto de quien fuera su padrino político e ideológico.

Cientos de miles de cubanos se agolparon a lo largo de la Carretera Central, en el periplo desde La Habana a Santiago, el mismo, pero en sentido inverso, que en enero de 1959 llevó a Castro y su ejército de “barbudos” a la cúspide del poder, tras derrocar al dictador Fulgencio Batista. “Yo soy Fidel”, era la frase más repetida entre los jóvenes, adultos y ancianos que rindieron un último homenaje al hombre que marcó a fuego no sólo a la isla, sino a toda América Latina.

La caravana fúnebre pasó por las inmediaciones del Cuartel Moncada, hoy Ciudad Escolar 26 de Julio, donde Fidel lideró en 1953 el asalto a la guarnición militar del régimen de Batista. Por esa acción, fue encarcelado, tras un juicio en el que pronunció la histórica frase que luego recorrería el mundo: “La historia me absolverá”. Para muchos cubanos, que ayer desbordaron las calles de Santiago, esa sentencia se cumplió hace rato. Para otros, en cambio, fue la primera de las contradicciones de un régimen que gobernó con mano de hierro, aplastó a la disidencia, exilió a miles de compatriotas, restringió libertades civiles y gestionó una economía marcada por el depresión y la escasez. Sus detractores permanecieron en silencio y evitaron pronunciamientos como el del anticastrismo en Florida, que festejó el viernes pasado la muerte del veterano líder.

Tras un período de luto de nueve días, los restos del “Comandante” serán enterrados hoy en el Cementerio de Santa Ifigenia de Santiago, donde yace el héroe de la independencia nacional, José Martí. Cuando sus cenizas ya estén depositadas en ese lugar, culminará el luto de nueve días que decretó Raúl Castro.