INTERNACIONAL LO MEJOR Y LO PEOR DE 2013

Un año de sangre nueva y viejos escándalos en la realeza europea

Termina un año agitado, con escándalos y recambio generacional. Las grandes noticias de Holanda, Bélgica, Gran Bretaña y España. 

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Foto:Cedoc.

Termina un año agitado para la realeza europea, en el que las nuevas generaciones tomaron el relevo en un sistema de Gobierno que debe adaptarse a los tiempos si quiere sobrevivir.

El puntapié inicial lo dio la reina Beatriz de Holanda, quien el 28 de enero, a los 74 años y tras 33 años como soberana, anunció que ya era tiempo de dar lugar a la nueva generación.

Su hijo mayor, Guillermo Alejandro se convirtió en el nuevo rey holandés y el primer hombre en ocupar el trono de ese país luego de 123 años de hegemonía femenina. “Es tiempo para una nueva generación”, dijo la reina, quien se manifestó "agradecida por los muchos años en los que he podido ser reina” y opinó que su hijo y su nuera "están plenamente preparados para esta tarea”.

Desde 1890, la casa holandesa de Orange-Nassau estuvo regida por tres mujeres, las reinas Guillermina, Juliana y Beatriz, por lo que la llegada de Guillermo Alejandro fue muy especial para los holandeses. Además, llegó al trono de la mano de su esposa argentina, Máxima Zorreguieta, quien es ahora la primera mujer latinoamericana que ocupa el trono de reina en un país europeo.

La ceremonia de entronización reunió a miles de holandeses en Ámsterdam, el 30 de abril y fue austera y alegre. La reina Beatriz firmó el acta de abdicación tras una breve declaración y de inmediato se convirtió en “princesa Beatriz”. La ceremonia de juramento de Guillermo Alejandro, en la misma iglesia donde se casó con Máxima, reunió a príncipes y políticos de todo el mundo, incluido el vicepresidente argentino, Amado Boudou.

La felicidad de la llegada a de Guillermo y Máxima al trono se vio opacada por el fallecimiento del príncipe Friso, hermano del rey, en agosto. El príncipe de 44 años permanecía en estado de coma desde febrero de 2012, cuando una avalancha de nieve lo sepultó durante 20 minutos mientras esquiaba en Lech, Austria.

Bélgica estuvo de fiesta tres meses más tarde, cuando el rey Alberto II abdicó tras 20 años de reinado aduciendo que es “el momento de pasar la antorcha a la generación siguiente”. Alberto II aprovechó de tranquilizar a la población diciendo que su heredero, el príncipe Felipe, “está bien preparado”, sabiendo que la aptitud de su hijo fue puesta sobre el tapete y motivo de discusión durante años.

“Constato que mi edad y mi salud ya no me permiten ejercer mi función como desearía. Sería faltar a mis deberes y mi concepción de la función real querer mantenerme en ejercicio a cualquier precio“, afirmó el rey, quien el 21 de julio se despidió del trono agradeciendo a su esposa, la reina Paola, por todo su apoyo. Ese mismo día, en el Parlamento, Felipe I juraba como Rey de los Belgas en una ceremonia de trasmisión de mando que, por primera vez en la historia belga, se desarrollaba sin incidentes.

Felipe I llegaba al trono en medio del escándalo que suponían las denuncias de la artista Delphine Boël, quien asegura ser hija no reconocida del rey Alberto II. Además, la madre de Delphine alimentó la polémica al revelar a la prensa detalles jugosos de su supuesta relación “de diez años de duración” con Alberto en los años 80, justo cuando el matrimonio de éste con la reina Paola se encontraba en crisis. Por último, los escándalos financieros protagonizados por Laurent (hermano menor de Felipe) y la reina viuda Fabiola (tía de Felipe) opacaron los últimos años del reinado de Alberto II.

Gran Bretaña también tuvo motivos de celebración pese a que la reina Isabel II (de 87 años) se niega a abdicar al trono tras 61 años como reina. El príncipe Guillermo, hijo de Carlos y Diana de Gales, fue padre por primera vez el 22 de julio, un acontecimiento que fue seguido con expectación en el mundo entero. La flamante madre, la duquesa Catalina de Cambridge, aportó un nuevo heredero al trono británico, que algún día sería rey tras su bisabuela -Isabel II-, su abuelo -Carlos- y su padre, Guillermo. El niño fue llamado Jorge Alejandro Luis.

La foto oficial del bautismo (celebrado el 23 de septiembre en el palacio londinense de St. James) es histórica, ya que reúne a estas cuatro generaciones en línea sucesoria al trono. La prensa abundó en recuerdos: la última vez que se vio algo parecido fue en 1893, cuando la reina Victoria posó con sus tres herederos directos, los futuros reyes Eduardo VII, Jorge V y Eduardo VIII.

Aunque son cada vez más los británicos (48%, según una encuesta) que contemplan la idea de que Isabel II pueda abdicar por motivos de salud, la mayoría prefiere que reine hasta el final. Una investigación del diario The Telegraph muestra que el 53% de los británicos desean ver a Isabel seguir reinando hasta su muerte. Con respecto al príncipe Carlos, que otros años solía ser el más impopular de la familia, se sabe que más del 50 % de los británicos lo acepta y piensa que será un buen rey.

El 2013 fue el año en que tampoco abdicó el rey Juan Carlos de España, pese a los numerosos problemas de salud y escándalos en los que se vio envuelta su familia en los últimos dos años. “El rey no se ha planteado en ningún momento la abdicación”, respondió tajante el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, en septiembre, al tiempo que la salud del rey se deterioraba visiblemente.

En total, en el 2013 Juan Carlos de Borbón -de 75 años- pasó por el quirófano en tres ocasiones,dos para realizarle un implante de cadera y una vez al ser operado de una doble hernia discal. Su salud es uno de los motivos por los cuales los españoles creen que debería “jubilarse”: el 55 % considera que debería abdicar en favor del príncipe Felipe y solo un 33,7 % considera que don Juan Carlos debe seguir reinando mientras esté en condiciones físicas.

Las dudas fueron zanjadas por el mismísimo monarca el pasado 24 de diciembre, cuando en su discurso de Navidad reafirmó su determinación a seguir reinando: “Quiero transmitiros como Rey de España mi determinación de continuar estimulando la convivencia cívica en el desempeño fiel del mandato y las competencias que me atribuye el orden constitucional”.

La imagen pública de la monarquía española continuó decayendo en 2013 con la continuación del juicio que afronta Iñaki Urdangarín, yerno del rey, en un caso por corrupción y fraude que podría costarle 23 años de prisión. Por si eso fuera poco (y pese a que se desestimó su imputación) la infanta Cristina se vio envuelta en el escándalo al descubrirse pruebas que la comprometen en el caso de lavado de dinero público.

(*) Especial para Perfil.com.



Darío Silva D'Andrea (*)