INTERNACIONAL AMENAZA DE ATENTADOS


Un megaoperativo de seguridad paralizará a Brasil en los Juegos

A días de la cita olímpica, el gobierno de Temer movilizó a 85 mil militares y policías para garantizar la seguridad de atletas y espectadores. Temen ataques de Estado Islámico y de los narcos.

Cristo militarizado. Aviones, helicópteros, blindados y 85 mil uniformados ya están desplegados en puntos estratégicos, para abortar atentados en los Juegos.
Cristo militarizado. Aviones, helicópteros, blindados y 85 mil uniformados ya están desplegados en puntos estratégicos, para abortar atentados en los Juegos.
Foto:AFP y AP

A cinco días del inicio de los Juegos Olímpicos, Río de Janeiro amaneció el sábado blindada por un megaoperativo de seguridad ante el temor de un atentado que empañe una competencia que fue soñada como una fiesta, pero que es recibida por la mitad de la población con desgano e indiferencia. El gobierno interino de Michel Temer dispuso de 85 mil efectivos de seguridad –entre ellos, 41 mil integrantes de las Fuerzas Armadas–, 12 buques, 29 aviones de combate y helicópteros y 70 vehículos blindados, para garantizar la seguridad de los deportistas, los turistas y los propios brasileños.

La filiación de un grupo yihadista brasileño –llamado Ansar Al Khilafah Brasil (Soldados del Califato de Brasil)– a Estado Islámico y las detenciones de diez supuestos terroristas agitaron a la comunidad internacional, temerosa de un atentado en los primeros Juegos Olímpicos celebrados en América del Sur. “Los últimos acontecimientos en Turquía, Francia y Alemania demostraron que los atentados son acciones difíciles de ser previstas y desarticuladas, que requieren de policías e investigadores preparados y de una estructura de prevención. La situación de Río de Janeiro es de extrema vulnerabilidad porque la cultura de seguridad pública no privilegia la instrucción de la policía para esa amenaza, sino para la represión de los sectores populares y la violación de los derechos civiles”, confió a PERFIL Flávio de Campos, profesor de la Universidad de San Pablo y coordinador de Ludens (Núcleo Interdisciplinario de Investigación sobre Fútbol y otras Modalidad Lúdicas).

Otras amenazas. Pero ésa no es la única preocupación de las autoridades. Las bandas de crimen organizado y la acción de grupos narcos también inquietan a Brasilia. “La criminalidad preocupa más que el terrorismo”, admitió a Folha de S. Paulo el ministro de Defensa, Raul Jungmann. Sin embargo, el funcionario tampoco descartó la posibilidad de un ataque extremista: “No solamente nuestras agencias, sino que también las internacionales colocan la probabilidad en el nivel más bajo. Ahora, ¿existe la posibilidad? Existe en el mundo entero. La probabilidad es mínima pero, existiendo la posibilidad, estamos tomando todos los cuidados y realizando todas las medidas de combate contra el terrorismo”.

Simulacros de toma de rehenes en el subte de San Pablo, de atentados en aeropuertos y de ataques bacteriológicos en los estadios fueron algunos de los ejercicios que realizaron en los últimos meses las fuerzas de seguridad.

El plan de defensa contempla las 54 locaciones donde habrá competencias deportivas y fue presentado en abril pasado al Comité Olímpico Internacional (COI). “Es un plan integral basado en el estudios de los escenarios y, a partir de ello, la asignación de responsabilidades para cada organización”, declaró por ese entonces Luiz Fernando Corrêa, director de seguridad de Río 2016.

Blanco. Más de 10 mil atletas de 206 países participarán de la competencia en Río de Janeiro y San Pablo, donde se disputarán algunos de los partidos de fútbol. Brasil será por unas semanas la capital del mundo. Un plato apetecible para grupos terroristas como Estado Islámico, que ya demostró en París, Niza, Bruselas, Egipto, Siria e Irak su alto poder de fuego.

Para el país vecino, la seguridad es la medalla más importante a conseguir en estos Juegos Olímpicos.

Contra Lula

Los líderes del PMDB y del PSDB festejaron, entre bastidores y en silencio, la decisión de la Justicia Federal brasileña de procesar y enviar a juicio al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, acusado de obstruir las investigaciones del megaesquema de corrupción en Petrobras.

En la evaluación de los dos partidos que integran el gobierno de Michel Temer, la medida judicial es un primer paso para que el líder del PT sea inhabilitado para buscar la presidencia en las elecciones de 2018.

Favorito en todas las encuestas, Lula comenzó la campaña cuando su sucesora, Dilma Rousseff, fue separada del cargo para ser juzgada por el Senado por haber cometido un presunto crimen de responsabilidad en el ejercicio de sus funciones.

En caso de ser condenado, Lula no podría volver al poder y el PMDB y el PSDB se enfrentarán a Marina Silva.