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Un premio de la realpolitik

Las polémicas por tal o cual escritor, o por determinadas escuelas económicas, que generan los galardones de Literatura o Economía, no alcanzan la magnitud de las que suelen acompañar al Nobel de la Paz, que involucran acusaciones cruzadas de masacres, asesinatos o terrorismo.

Kissinger
Kissinger Foto:Cedoc

El de la Paz es, evidentemente, el único de los Nobel que se rige por la doctrina de la realpolitik, es decir, por la valoración de determinadas políticas por encima de la capacidad moral de quienes las aplican. Las polémicas por tal o cual escritor, o por determinadas escuelas económicas, que generan los galardones de Literatura o Economía, no alcanzan la magnitud de las que suelen acompañar al Nobel de la Paz, que involucran acusaciones cruzadas de masacres, asesinatos o terrorismo. Así puede entenderse que lo haya recibido Henry Kissinger en 1973, por el cese del conflicto en Vietnam, en la misma época en que impulsaba el derrocamiento de Salvador Allende en Chile o aconsejaba mano dura a los militares argentinos. O Yitzhak Rabin, Shimon Peres y Yasser Arafat, por un principio de acuerdo de paz que duró un suspiro. O Barack Obama, por una promesa –nunca cumplida– de poner fin a las intervenciones norteamericanas en Afganistán o Irak. 

Juan Manuel Santos lideró un proceso de negociación con la guerrilla que, finalmente, fue rechazado por la población. Era un acuerdo realista, sin dudas perfectible, pero que significaba un avance muy grande para poner fin a un conflicto que lleva más de medio siglo y que ha afectado directamente a millones de colombianos. Pero Santos fue, también, el ministro de Defensa que ordenó bombardear campamentos de las FARC en Ecuador, o que implementó la política de los “falsos positivos”, asesinatos de jóvenes pobres del Norte del país que eran presentados como guerrilleros para que los militares pudieran cobrar un dinero extra “por cabeza”. Otra pregunta clave es: ¿por qué sólo premiar a Santos, y no también a Timochenko, líder de las FARC, tan responsable de las negociaciones como el presidente? 

Los premios recibidos por luchadores sociales por la paz –como Adolfo Pérez Esquivel o la paquistaní Malala– sirvieron para dar visibilidad a sus esfuerzos por superar situaciones conflictivas: el terrorismo de Estado en Argentina, la discriminación de las niñas bajo el régimen talibán. Pero los premios a esas grandes negociaciones no siempre han dado resultado. “Todos esperamos que esta designación ayude a encontrar el premio de la Paz que el pueblo colombiano merece”, escribió ayer Pérez Esquivel a Santos. Ojalá.