INTERNACIONAL ATAQUE A UNA MEZQUITA

Una semana de feroz represión dejó en Egipto 800 muertos

El gobierno militar repite el plan de Mubarak. Persecución a los Hermanos Musulmanes y peligro de guerra civil.  Fotos

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Foto:Presidencia

El dictador Hosni Mubarak ya no está en el gobierno, pero los militares que detentan el poder siguen al pie de la letra su modelo. Luego del golpe de Estado que derrocó hace más de un mes al presidente Mohamed Morsi, las Fuerzas Armadas reprimen con mano de hierro y pretenden disolver a los Hermanos Musulmanes, el grupo político que respalda al ex jefe de Estado. La Primavera Arabe dio paso a un amargo invierno, con más de 800 muertos desde el sangriento desalojo del miércoles a los militantes islámicos que reclamaban la vuelta de Morsi.

La ilegalización de los Hermanos Musulmanes volvería la escena política a los tiempos del dictador que gobernó Egipto por treinta años. “El asunto está en estudio”, admitió ayer un vocero del primer ministro Hazem El Beblawi. “No habrá reconciliación con aquellos que tienen las manos manchadas de sangre”, agregó el premier, que acusa de “terrorismo” a las miles de personas que protestan en las calles.

Matizando esa imputación, otra de las autoridades del gobierno controlado por los militares sostuvo que aquellos islamistas que no hayan cometido actos de violencia podrán participar de la transición política. “Cualquiera, sea o no de los Hermanos Musulmanes, que quiera unirse a la marcha pacífica de los egipcios hacia el futuro es bienvenido”, declaró Mustafá Higazy, consejero del presidente interino, Adly Mansur.

Según el funcionario, esos dirigentes podrían intervenir “como ciudadanos egipcios”, revelando que la organización de Morsi corre riesgo de ser proscripta. Según el Ministerio de Salud, los enfrentamientos del viernes dejaron 173 muertos. Entre las víctimas se encontraba un hijo del líder espiritual de la Hermandad, Mohamed Badie, que fue asesinado por disparos en la cabeza.

En tanto, la violencia ayer también se apoderó de las calles de El Cairo, cuando las fuerzas de seguridad tirotearon una mezquita donde resistían decenas de seguidores de Morsi. “Ayúdennos, por favor. Nos van a matar a todos”, gritaba una mujer dentro del edificio, mientras estallaban gases lacrimógenos. Con la ofensiva sobre el centro religioso Al Fatah, los Hermanos Musulmanes fueron desalojados. La cadena Al Jazeera transmitió la desgarradora imagen de hombres, mujeres y niños abandonando la mezquita, mientras eran golpeados con palos por manifestantes opositores al mandatario depuesto. En tanto, las autoridades sacaron los cadáveres que estaban apilados en el lugar sagrado.

Las fuerzas de seguridad seguían intentando hacerse con el control del minarete de la mezquita, desde el cual, según la agencia de noticias gubernamental MENA, tiradores habrían disparado contra las fuerzas del orden. Sin embargo, el imán de la mezquita sostuvo que no podía haber alguien allí porque el paso estaba “bloqueado”. Ante la violenta represión, centenares de manifestantes de los Hermanos Musulmanes se dirigían a las mezquitas Al Tawhid y Al Nour, a dos kilómetros de la plaza Ramses, con la intención de marchar hacia Al Fatah para “liberar” a los islamistas.

“El más claro indicio de que Egipto está retrocediendo en el tiempo y restaurando el Estado que prevaleció en los años de Nasser, Sadat y Mubarak fue la decisión de reemplazar al presidente depuesto por el titular de la Corte Constitucional, Ali Mansour. Empezó su carrera en la Justicia asesorando a la presidencia de Nasser, demostrando que no es un hombre que permitirá una restauración de la democracia”, opinó Hillel Frisch, profesor de la Universidad Bar-Ilan, en Israel. “La meta del ejército egipcio es destruir a los Hermanos Musulmanes, su adversario tradicional, matando y encarcelando tantos islamistas como sea posible”, consideró el analista Jeffrey Goldberg en Bloomberg.

Los últimos incidentes forzaron a aplazar el juicio contra Mubarak al 25 de agosto. El rais aún no fue juzgado por las decenas de muertes que ocurrieron al fin de su gobierno. Sin embargo, el modelo de país que instauró está más vigente que nunca en Egipto.



Leandro Dario