MEDIOS FERIA DEL LIBRO

Con un debate sobre la era K, Zunino volvió con sus "Periodistas en el barro"

El jefe de redacción de Noticias disertó con Cristina Pérez, Juan Miceli, Alfredo Leuco, Eduardo Anguita, Jorge Sigal y el excanciller Bielsa sobre la profesión y el kirchnerismo. El consejo de Lanata.

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Foto:Norberto Melone

Tras el éxito de Periodistas en el Barro (agotada en quince días y la siguiente, en veinte), seis meses después, el jefe de redacción de la Revista NoticiasEdi Zunino, lanzó la edición amplificada y final. Tal como reza la sinopsis, en el nuevo libro el lector podrá encontrar “nuevas batallas y nuevos personajes”.

La periodista, Cristina Pérez, fue la encargada de coordinar el debate para su presentación en la Feria del Libro. Los acompañaron en la mesa los colegas Alfredo Leuco, Jorge Sigal, Eduardo Anguita, Juan Miceli y el escritor y excanciller, Rafael Bielsa.

Zunino remarcó durante la exposición que no desea que su obra quede circunscripta a aquellos que forman parte del microclima periodístico. Su objetivo es desmitificar a los profesionales de los medios ante la sociedad y contarles que “no somos superhéroes, sino, todo lo contrario”.

En el mismo sentido se sumó Bielsa, quien dijo que no se trata sólo de un libro sobre periodistas, sino de “cómo nos comportamos las personas en relación al poder”. Sin embargo, Zunino agregó que el libro, aunque no parezca, también “es en defensa del periodismo y los periodistas. Me pareció bueno contar a estas personas en sus circunstancias”.

Los 90 y el kirchnerismo. El periodismo se definió durante la presidencia de Carlos Menem como un visible contrapoder, crítico del Ejecutivo. “Trabajábamos en circunstancias difíciles, pero nunca nos asociamos con los patrones para hacerlo”, explicó Sigal.

Según Zunino, a partir de la ruptura entre el Gobierno y el Grupo Clarín en 2008, el periodismo “se tornó una batalla campal”. Sigal aseguró que “desde hace unos años los periodistas vivimos una pesadilla”. Para Cristina, el kirchnerismo sumió a la profesión en una crisis que lo convirtió en “un brazo armado con tinta para estar en contra o a favor (del Gobierno)”. En consonancia con esta idea, Sigal agregó que Néstor Kirchner “nos concibió como empleados, sin pensamiento propio”.

Para el autor del libro, “en materia de confrontación con los medios de comunicación, el kirchnerismo ha sido la etapa superadora del menemismo”. Según su visión, los periodistas han gozado de un protagonismo e interpelación excesiva como nunca antes por parte de un gobierno que tuvo la decisión de confrontar, sobre todo con aquel que no podía coptar.

Leuco describió la relación del periodismo y los Kirchner como “una forma de construir poder político; no es por un tema de actitud maligna”. Para el columnista de PERFIL, se trató de un mero traslado a todo el país de la política comunicacional del matrimonio desde Santa Cruz, donde “no existe el periodismo independiente”.

La mayoría de los disertante criticó las inspecciones frecuentes de la AFIP, la persecución de la SI, la regulación arbitraria de la publicidad oficial, el escrache, los juicios públicos en Plaza de Mayo y la relación del poder político con los dueños de los medios.

Periodismo y militancia. “Algunos periodistas consideran que se puede ser fiel al ejercicio del periodismo, pero también a un gobierno o ideología al mismo tiempo”. La frase de la conductora de Telefe Noticias abrió el debate ante una mesa en la que la mayoría se jactó de haber militado fuertemente en partidos políticos. Tres de ellos (Leuco, Sigal y Zunino) en el comunista.

Para el jefe de redacción de Noticias, “son dos actividades lícitas, que van por caminos distintos”. Para Leuco “las dos palabras no se llevan bien, tienen objetivos distintos. De defender candidaturas se encargan los secretarios de prensa”. Juan Miceli dijo que “un periodista, más allá de las ideas, tiene que separar su militancia”, aunque para él, actualmente “estamos divididos por conveniencia, no por ideas”.

Miceli, que ganó el Premio Perfil a la Libertad de Expresión en 2013, también se definió como un ejemplo de “alguien que se le pidió alineamiento político al que no accedí y me costó el trabajo”, en alusión a su entredicho con el ‘camporista’ Andrés ‘Cuervo’ Larroque.

Sin embargo, le quitó responsabilidad al gobierno y propuso mirar adentro de la profesión: “La responsabilidad en última instancia, siempre es nuestra. Hay límites para todo”.

Zunino dio vuelta la ecuación, luego de recordar una conversación con Jorge Lanata, quien le dijo: “Estos tipos nos convirtieron en militantes del otro lado”.

El director de Miradas al Sur, Eduardo Anguita, desentonó y ratificó que “uno se tiene que mostrar tal como es, no nos tenemos que amputar nada. Perder memoria es malísimo; tan malo como creer que uno tiene que hacer un periodismo de maquillaje”.

Bielsa, desde su pasado político y como canciller del gobierno kirchnerista, echó culpas sobre la profesión y dijo que aquello que se le critica al actual gobierno “el periodismo me lo hizo a mí y a mi familia. Mintieron, difamaron y me hicieron a agarrar a trompadas en la calle”. Además, hizo una división (más profunda), entre periodismo militante y el patológico militante, al que caracterizó como el de “la megalomanía, la codicia, la mentira permanente y el narcisismo primario”.

El autor de Periodistas en el Barro definió como fiel exponente de ambos términos a Horacio Verbistsky. La misma persona que en los años 90 “nos marcaba el camino de la libertad de expresión y mejoramiento de las leyes”, luego del 2003 “terminó siendo parte del mecanismo de la sofisticación de mirar la agenda periodística y política con un solo ojo, porque a ‘la causa’ podían no convenirle ciertas cosas, que eran sus especialidades en los 90”, concluyó.

(*) Especial para Perfil.com.



Mariano Vicchio