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Día del periodista: medios, periodismo militante y censura

Zlotogwiazda, Manguel, Palma y García contraponen opiniones sobre el periodismo y su función en el sistema público de medios.

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Durante los doce años y medio de kirchnerismo el periodismo militante vivió una etapa de expansión donde programas como 6,7,8 o Duro de Domar y la pauta oficial crearon un polo de opinión afín a ese movimiento político. Con la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada aquel periodismo pasó a cuarteles de invierno y hoy los medios que dependen del Estado buscan su identidad.

Cuatro periodistas consultados por Perfil.com debaten sobre el rol de los medios estatales y la censura con motivo del Día del Periodista, establecido en recuerdo del primer medio de prensa, la Gazeta de Buenos Aires, fundada el 7 de junio de 1810 por Mariano Moreno.

Marcelo Zlotogwiazda, columnista de Revista Veintitrés y El Cronista Comercial, conduce el programa 'La vuelta de Zloto' en Radio del Plata y el ciclo ‘Desafío 20.16’ por C5N. El economista explica que no vio afectado su trabajo tras el cambio de Gobierno, dado que mantuvo todos sus puestos de trabajo.

Para Romina Manguel, la llegada del macrismo vino acompañada de la oportunidad de conducir su propio programa en Radio Nacional. En diciembre dejó su trabajo en radio Vorterix como columnista de judiciales y política y en enero le llegó la propuesta de trabajar por primera vez en un medio público. “Me convenció el desafío de todos los que estaban trabajando particularmente la directora de la radio Ana Gerschenson de que volviesen a nacer medios del Estado y no del Gobierno, esa confusión que reinó durante todo el kirchnerismo”.

Dante Palma colabora con la Revista Veintitrés y empezó un programa en Radio del Plata con Leonardo Greco, “Venì cuando quieras”. Desde 2012 estuvo como panelista estable del programa 6,7,8, ciclo que vio su fin en 2016 con la gestión macrista: “La estigmatización que los medios hegemónicos, el propio Presidente y sus funcionarios realizaron de quienes allí participábamos, sin dudas me ha afectado”, expresa.

Cynthia García se quedó sin espacio en 6,7,8, su contrato con Radio Nacional fue rescindido y fue desplazada de Continental donde trabajaba como columnista del programa de Víctor Hugo Morales. Por ello, se volcó a la web y lanzó una plataforma multired, “La García”, que tiene un alcance de un millón y medio de personas por día. “Vivo en carne propia la ecuación del desempleo con la que este Gobierno decide comenzar su mandato. Es un desempleo disciplinador”, detalla sobre su situación y denuncia censura por parte del actual Ejecutivo al afirmar que existe una "lista negra" de varios profesionales “no por ser militantes, sino porque pensamos diferente y no quieren que lo que nosotros decimos se diga”.

La ex conductora radial es una acérrima defensora de la parcialidad en el periodismo y no esconde su militancia kirchnerista en los medios: “Es falsa la dicotomía periodismo militante y periodismo profesional. No existe un periodismo que no sea militante, es militante o no será nada. Se me entrevista por el día del periodista que conmemora el nacimiento de la Gazeta de Buenos Aires, un medio militante de un político y periodista militante, con lo cual si estamos celebrando este día no hay otra posibilidad que el periodismo sea militante”.

El debate sobre cómo debería ser el modelo de sistema de medios públicos en la Argentina volvió a instaurarse con el recambio presidencial.  El episodio que protagonizó Adrián Paenza en  la TV Pública es un ejemplo: “Yo no quería trabajar para este Gobierno”, dijo al aire en la decimocuarta temporada de Científicos: Industria Argentina donde dedicó largos minutos a criticar con dureza al gobierno de Mauricio Macri. ¿Los medios estatales deben depender del poder Ejecutivo o se debería crear un ente autártico que se encargue de la gestión de los contenidos (como en la BBC británica)?

 “Todavía estamos lejos de esa discusión, estamos con la etapa primigenia de despegar este concepto equivocado adrede durante estos últimos años de que los medios eran del Gobierno y no del Estado. Esos medios son medios de todos, esta discusión de cómo deberían regirse yo creo que queda lejos”, analiza Manguel. “Creo que hay una confusión entre trabajar para el Gobierno y trabajar para el Estado. Si dices que no quieres trabajar para Macri estás reconociendo implícitamente que trabajabas para Cristina”, añade.

Palma considera que esa cuestión es más amplia: “Está claro que en el plano ideal nadie puede defender medios públicos gubernamentalizados pero tampoco voy a aceptar que me digan que la autarquía institucional supone transparencia y despolitización. Además, dar el debate en términos ideales puede hacer que éste devenga abstracto en la medida en que no se contextualice el caso argentino y de buena parte de Latinoamérica. Demos la discusión sobre el sistema de medios públicos pero también demos la discusión acerca de la concentración de medios, de la prepotencia del capital privado que cree que tener un canal de TV es lo mismo que poner un kiosko como si no existiera un derecho de las audiencias a recibir información veraz; y demos también la discusión acerca de la pauta oficial tomando en cuenta que ésta puede ser también una herramienta para darle visibilidad a voces que, a pesar de ser representativas de buena parte de la sociedad, no tienen lugar en los grandes medios”.

Zlotogwiazda opina que la Argentina se ha encaminado a un sistema público estatal: “Más importante que el modo organizacional del sistema de medios es con qué criterio se los maneja, si querés hacer medio público o gubernamental. Durante muchos años fue lo segundo ahora hay un atisbo de que se gire esa tendencia. En la televisión, que es lo que yo más conozco, se puede ver, como ahora en la TV Pública no hay una programación ultra oficialista como la que había antes”.

Por su parte, García afirma que debería haberse mantenido su estructura original: “Tenía que estar como estaban conformadas las autoridades de aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que derogó este gobierno. Fue una de las leyes con mayor consenso social en nuestra historia comunicacional y multipartidaria que estableció un sistema de directorio y de control de aplicación de esa ley contra gubernamental, con lo cual el Presidente de la autoridad tenía un mandato hasta 2017. Yo creo que hemos retrocedido. Hasta diciembre del año pasado estaban todas las voces representadas en un real sistema de medios plural. No desapareció TN sino 6,7,8”.

La era K estuvo marcada por denuncias de censura en los medios, casos como el de Juan Micheli y Marcela Pacheco en Canal 7, Nelson Castro en Radio del Plata o Pepe Eliaschev en Radio Nacional. Un argumento que también se usó al referirse a la salida de Víctor Hugo Morales de radio Continental, el fin del ciclo 6,7,8 o los contratos que fueron discontinuados de Radio Nacional.

Zlotogwiazda manifiesta que calificar los incidentes en la era kirchnerista como censura es “un poco desmesurado”. “Ha habido algunos incidentes, casos individuales. Habría que ver cada uno de ellos. Ha habido otras cuestiones en cuanto al uso de la publicidad. De ahí a hablar de censura…”. Muchos pensaron que el programa Palabras +, Palabras - en marzo de 2015 junto a Ernesto Tenembaum fue censurado por el Grupo Clarín, aunque él lo niega: “Nosotros no lo entendimos así, creíamos que querían poner un programa alineado con la línea editorial que tenían en ese momento pero a nosotros nos ofrecieron seguir trabajando los domingos. Preferían otro programa al nuestro por una cuestión de rating y una cuestión editorial".

Consultada por su incorporación a la radio estatal, Manguel sostiene: “Creo que debo de ser de las periodistas que menos le gustan a Mauricio Macri. Cuando me lo ofrecieron me dio la pauta de que no deberían ni haberlo consultado. Cubrí judiciales mucho tiempo y he tenido encontronazos importantísimos con él. Sin embargo yo estoy conduciendo la primera mañana de la radio del Estado, no es la radio de Macri, porque si existiese el concepto de la radio de Macri, él no me elije”.

Palma argumenta: “La censura democrática de la que habla Ignacio Ramonet, esto es, la censura que no se obtiene de recortes sino de sobreinformación irrelevante, ya está instalada en la Argentina desde hace mucho tiempo. Creo también que el kirchnerismo ha hecho mucho en contra de la censura más allá de que el gobierno nacional de CFK, el gobierno provincial de Scioli y el gobierno de la ciudad de Macri hayan manejado discrecionalmente la pauta oficial. Yo no considero que a mí me hayan censurado directamente por el hecho de que no se renueve el contrato de mi programa en la TV Pública pero sí considero que ha habido un acoso sistemático y una campaña de estigmatización que en la práctica supone una forma de censura. Por otra parte, dado que considero que el Estado debe ser el garante de la diversidad de voces, si los medios privados deciden acallar alguna de ellas, debe generar las condiciones para que éstas tengan un espacio. Dejando la comunicación librada a la lógica del mercado se está realizando una censura de hecho”.

García expone su emprendimiento profesional como una opción que está faltando en los medios en la actualidad: “Este Gobierno no necesita de los medios públicos, tiene todo su aparato de maquinaria mediática a su servicio. La audiencia que tiene nuestra plataforma no es por mí persona sino es por estas voces que están faltando en los medios de comunicación. Hay un público que no está recibiendo su derecho a la información en la comunicación líder y si la recibe es en cuentagotas. Lo positivo de lo que pasa no es que yo haya creado una plataforma frente a la censura, sino que hay un nuevo público”. “Yo creo que (durante el kirchnerismo) no hubo listas negras, ni hubo censura, todas las voces estuvieron a disposición. Me parece que la situación de hoy es abismalmente diferente”,  sentencia.

 

De la redacción de Perfil.com | Twitter: @BarbaraDefoix



Bàrbara Defoix