MEDIOS ENTREVISTA

Marcos Novaro: “Página/12 es un periódico militante donde no hay nada bueno”

En la segunda parte de la entrevista con Perfil, Novaro analiza la posición de los medios con respecto al gobierno de Mauricio Macri y la polémica en torno a los recortes en el CONICET.

Marcos Novaro, autor de 'Así lo viví', con Héctor Magnetto.
Marcos Novaro, autor de 'Así lo viví', con Héctor Magnetto. Foto:Perfil.com

La cercanía entre los medios de comunicación y el poder político no comenzó con la llegada del Frente para la Victoria a la Casa Rosada pero, como pocas veces antes, tuvo un protagonismo inesperado. Un año después del final del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el doctor en Filosofía e investigador del CONICET Marcos Novaro publicó una serie de diálogos con uno de los enemigos principales del kirchnerismo: Héctor Magnetto. En el libro Así lo viví, el CEO de Clarín cuenta su versión de esos años en los que fue caracterizado, desde el oficialismo, como responsable de los grandes males del país. 

Entrevistado por PERFIL, Novaro analiza el reposicionamiento de los medios luego de la victoria de Mauricio Macri, desde el fin del "periodismo de guerra" de Clarín contra Cristina a un "matrimonio" con Macri y la continuidad del "periodismo militante" de Página/12 con CFK fuera del Ejecutivo. 

PERFIL: Magnetto dice que es absurdo creer que un medio puede querer que le vaya mal a un gobierno. ¿Crées que ahora hay medios que quieren que al gobierno le vaya mal?

Marcos Novaro: Magnetto lo pone en la discusión sobre el periodismo de guerra, si Clarín lo hizo. Él da su versión, dice: "Nada de lo que publicamos fue mentira, no exageramos". De todos modos, creo que todo medio de comunicación tiene derecho a decir "esto no me gusta" y cargar las tintas. Cargar las tintas no es ilegítimo, es tener una posición más crítica. Creo que cuando un diario más de izquierda critica a Macri está en su derecho y pasa dentro de los periodistas y dentro de los medios. Hoy mismo dentro de Clarín o Perfil hay quien les carga las tintas a los errores del gobierno. Me parece que el problema está cuando no le reconocen ningún hecho y todo es juicio condenatorio. Sin duda que en algunos momentos a cualquiera le puede pasar, pero cuando se vuelve costumbre hay un problema estructural. Hoy Página/12 no hace la misma crítica que hacía Clarín, pero sobre Macri, no se invirtieron los roles. Página/12 es un periódico militante donde no hay nada bueno, no hay hechos que se despeguen de una visión maniquea. Ahí no hay periodismo sesgado, hay periodismo militante. De todos modos, me parece una minoría y siempre lo fue. La experiencia del fanatismo dejó una lección negativa que va a debilitarse, no me parece que la prensa frente a Macri esté haciendo mal su trabajo. 

—¿Crées que Clarín es condescendiente con el gobierno de Macri como lo fue con el de Kirchner en los primeros años? 

Es probable que mucha gente en los medios, igual que como le pasa a muchos ciudadanos, se entusiasma al principio con los gobiernos, dice "esta vez sí el país va a funcionar", es hasta humanamente comprensible. Magnetto lo explica sobre el tema de Néstor, es indiscutible que había cierta expectativa. Él discute que eso fuera un matrimonio y hubiera negocio ahí atrás. Eso realmente no fue así, primero porque desde el principio la tensión era manifiesta: Néstor maltrataba, presionaba y era muy difícil llevarlo. Además todos saben que la actitud de Néstor con los periodistas era esa, incluida la gente de Página/12. Ahora Wainfeld (Mario) escribe una especie de panegírico de Néstor pero siempre contaba cómo lo llamaba para maltratarlo por cualquier tontería que le había contado. Página/12 siempre esperó que Cristina fuese mejor, compró la idea de que Cristina se creía la ideología en serio y por eso iba a ser mejor.

Los medios cambiaron, han tratado de dosificar la crítica o la simpatía y a veces meten la pata. Uno lo ve en Clarín, creo que metieron la pata minimizando algunos temas, tal vez con la idea de que era un gobierno débil (el de Néstor Kirchner 2003-2007). La gente tenía esperanza, entonces tenés que expresar un poco tu audiencia, me parece que sí por esta combinación de ellos mismos tienen expectativas, como empresarios, como periodistas. Está el temor de que (Cambiemos) es un gobierno no peronista, sin las Cámaras (Legislativas), en cualquier momento hay problemas de gobernabilidad.

—Sos investigador del CONICET, ¿cómo ves la continuidad del ministro Lino Barañao y los recortes que se denunciaron últimamente? 

—Mi trabajo central es ser investigador del CONICET, trabajo en la relación entre gobiernos y empresarios y el caso Clarín es uno de los temas de este proyecto porque es un caso conflictivo. En el sector de la ciencia política hay un arco de posiciones, te diría que es bastante más plural y equilibrado que en otros sectores de la educación académica donde hay más enojo con Macri, tal vez porque había más entusiasmo con el kirchnerismo, porque había sido beneficiado. Algunas de las ciencias duras son sectores que crecieron muchísimo. No sé si crecieron bien, porque se gasta mucho dinero en cosas inútiles. Todo el asunto de la federalización del CONICET, crear centros de investigaciones del interior, dicho en términos de intenciones está bien, pero genera un montón de cargos que no tienen buen nivel o productividad. Entonces, ¿los recortes se van a hacer bien o mal? El ritmo de expansión con el que venía la ciencia y la técnica era difícil de sostener para una economía con los problemas y el tamaño de la que tiene Argentina. Decir que en Argentina tenía que haber 10 mil investigadores del CONICET y seguir aumentando todos los años mil cargos, cuando vos tenés los problemas de la gestión en educación básica, salud... Me parece que no tenía razonamiento. Aceptando que vos tenías que hacer un recorte, o bajarle el ritmo a la expansión y crecer, pero crecer mejor.

Yo no sé si el ministro está trabajando bien en esa dirección. Entiendo que él conoce mejor los problemas de otros y que algunos de los grupos que más lo critican no son por ideología sino porque son parte de ese grupo que peor funciona. Uno va a los centros de investigación o a las universidades de las nuevas creadas, en el conurbano o zonas del interior y ves la cantidad de plata que se gasta en cuestiones burocráticas que no tienen ningún sentido es un peso muy grande para el sistema universitario. Si el conflicto de Barañao es con esos sectores va por buen camino, y por otro lado, es probable que Barañao vaya en la línea de privilegiar las ciencias duras. Hay dos cosas que a los cientistas sociales nos va a perjudicar, pero me parece que está bien, es lo que el país más necesita. Me parece que en las ciencias duras también hay que ver qué es lo que más se necesita y ver qué es lo que se privilegia: Ciencias básicas, aplicadas, investigación ligada a la producción, cómo generar inversión en áreas de ciencia y técnica, donde hay un montón de cosas que el CONICET desarrolla y que se tienen que convertir en producción. Hay muy buenas iniciativas en la producción agropecuaria, ligada al desarrollo del propio CONICET y hay que ver cómo eso se mejora, que mejore el retorno de la inversión inicial que muchas veces hace el Estado.