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COLUMNISTAS / opinion
domingo 10 diciembre, 2017

Aún puede hacer mucho daño

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Ammar Karim*

Ataques. Como el de Nassiriya: se multiplicarán. Foto: Cedoc Perfil
Estado Islámico conserva una capacidad para hacer daño en Irak pese al anuncio del “fin de la guerra”.
El califato autoproclamado por EI en 2014 desapareció y su control sobre un tercio del territorio iraquí ya es historia. Pero 3 mil yihadistas aún siguen presentes en Irak y Siria, según la coalición liderada por Estados Unidos que apoyó a las fuerzas gubernamentales iraquíes en su reconquista.
El “número 2” de las fuerzas paramilitares del Hashd Al Shaabi asegura que el grupo “ha sido derrotado a nivel militar en Irak pero no eliminado”.
Según Abu Mahdi al-Mohandes, EI “está todavía presente en ciertos lugares y sus miembros intentan infiltrarse entre los civiles y en los pueblos. Cambió de método”.
Tras perder el califato, a caballo entre Irak y Siria, de una superficie equivalente a Italia y en el que vivían 4,5 millones de personas, hoy el grupo yihadista empieza de cero y se ve obligado a volver a la clandestinidad. Abu Mahdi al-Mohandes afirma que “la seguridad está garantizada en las principales ciudades, pero no podrá ser total sin un control completo de la frontera con Siria”, de 600 kilómetros y situada en una región desértica.
Por el lado sirio, el ejército y las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG) se dividen el control de la frontera.
Según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), los yihadistas siguen controlando bolsones en Siria, principalmente en el flanco oriental del Eufrates y en las provincias de Homs y Hama.
Desde la coalición antiyihadista, se constata lo mismo.
EI “ha sido descompuesto a nivel militar pero no totalmente derrotado. Sigue representando una amenaza para Irak”, afirmó el coronel estadounidense Ryan Dillon, portavoz de la coalición.
“Como EI perdió terreno, influencia, flujos financieros y sus capacidades de combate convencional, pensamos que va a regresar a sus raíces terroristas y perpetrar ataques más mediáticos contra civiles sin defensa, como lo hemos visto recientemente en Nassiriya”, afirma, recordando un doble ataque en septiembre en esta localidad del sur donde murieron 84 personas, en su mayoría peregrinos.
Los yihadistas pueden esconderse en la inhóspita y desértica región situada al sur del río Eufrates, explicó Hisham al-Hashemi, un experto de movimientos yihadistas.
“Los combates en el desierto son muy duros ya que hay valles de 12 metros de profundidad y de cientos de kilómetros de longitud, y Daesh (acrónimo en árabe de EI) ha cavado escondites imposibles de ser detectados en avión”, agregó.
Esta operación de limpieza no ha empezado todavía porque se tiene que movilizar a un gran número de soldados y de milicianos del Hashd.
Para Fadel Abu Raghif, experto en temas de seguridad, “EI va a volver a sus orígenes, es decir el desierto, donde se encuentran cuevas y cavernas que le pueden servir de refugio y que están adaptadas a la naturaleza de esta organización. Es ahí donde todo empezó”.
“A pesar de los éxitos de las fuerzas iraquíes, estas regiones desérticas no pueden estar completamente controladas”, aseguró Abu Raghif.

*AFP.

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