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COLUMNISTAS / opinion
domingo 12 agosto, 2018

Ayn Rand y el futuro de Cristina

Lo mejor electoralmente para Macri sería que Cristina Kirchner se la pasara yendo a Comodoro Py a declarar, pero sin ir presa.

por Jorge Fontevecchia

Rand y CFK. Las dos mujeres que marcaron a Macri. Foto: Cedoc Perfil

Pocas situaciones podrían reflejar mejor la filosofía de Macri que la simultaneidad del debate legislativo por el aborto y la escalada judicial del Cuadernogate. La mayoría de los presidentes no se hubieran arriesgado a promover el debate de una ley que no estuviera en agenda, cuyo costo o beneficio político fuera impredecible, ni se hubieran mantenido razonablemente prescindentes (más allá de Angelici) de una causa como la que instruyen Bonadio y Stornelli, que afecta a todos los proveedores de la obra pública –estratégica para sus planes electorales–, entre ellos su primo y ex gestor de la propia empresa familiar, y que afectará el mapa político, especialmente el de su principal competidora.

Se dijo que el verdadero Macri iba a aparecer después de consolidar su poder ganando las elecciones de medio término y, como no pudo ahora ser, se dice que el verdadero Macri aparecerá si logra ser reelecto. Pero probablemente el verdadero Macri es, esencialmente, este que cree en la fuerza liberadora de un gobierno que intervenga menos, y que no teme desatar nudos para soltar rumbos que no controla, en consonancia con la filosofía “objetivista” de Ayn Rand, la escritora y filósofa ruso-norteamericana autora de La rebelión de Atlas, un libro muy de moda en ciertos círculos durante la Guerra Fría tardía, cuando el joven Macri era estudiante universitario.

La defensa de Ayn Rand del egoísmo la encasilló como una pensadora de derecha, pero al mismo tiempo que era fundamentalistamente liberal en economía lo era también en política, proclamándose anticonservadora, atea, a favor de la despenalización de las drogas, aunque criticara su consumo, y a favor de la despenalización del aborto. Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal norteamericana, es uno de los muchos seguidores de Ayn Rand, y tiene aún más detractores, no solo en el progresismo sino también entre algunos liberales, como el filósofo de Harvard Robert Nozick. Muy simplificadamente, la trama de La rebelión de Atlas es una huelga de empresarios contra los políticos, y Atlas alude a que los emprendedores son los que sostienen el mundo.

Si fuera presa por Bonadio y excarcelada por la Cámara hasta su condena, la salida de Cristina sería un show

Probablemente la cercanía del joven Macri a los principales empresarios argentinos, tan distintos a esos Atlas de Ayn Rand, les hizo pensar que ellos eran el síntoma de un sistema disfuncional, que se corregiría liberando las fuerzas no solo económicas sino también legislativas y judiciales del país.

Y el problema que ahora enfrenta siendo presidente es que los empresarios, algunos arrepentidos, otros imputados y otros involucrados en el Cuadernogate, son en su mayoría los mismos que construyen la obra pública del actual gobierno. Así, no quedan más que dos alternativas: eran víctimas cuando antes pagaban coimas porque el gobierno anterior se lo exigía y ahora no precisan pagar coimas, o siguen pagando coimas al actual gobierno aunque en una proporción menor.

Pero si los empresarios, el futuro de la obra pública y cómo pueda el Cuadernogate afectar a la economía son problemas serios, más grave aún es cómo afectarán las posibilidades electorales de Cristina Kirchner e, indirectamente, las de su propia reelección.

Hay quienes consideran que el Cuadernogate es una rebelión de los poderes fácticos, que querían ver a Cristina Kirchner presa y, cansados de que Macri la sostuviera como su contrincante política, decidieron actuar por las suyas con determinación. Sea verdad o no, lo cierto es que las posibilidades de que la ex presidenta vaya presa son muy altas, y no todos en el Gobierno creen que eso pueda perjudicarla electoralmente.

A Lula, ir preso le subió la intención de voto algunos puntos pero, como el ex presidente brasileño tiene condena en segunda instancia, según la ley electoral de su país (Ley da Ficha Limpa) no puede ser candidato. En Argentina, aunque Cristina Kirchner tuviera condena en segunda instancia, igual podría ser candidata porque la Corte Suprema le permitió a Carlos Menem ser candidato a senador el año pasado, además del caso en 2001 de José Romero Feris, quien fue candidato estando detenido. Aun si la dupla Bonadio-Stornelli fuera rapidísimo y pasara a juicio oral el Cuadernogate antes de fin de año, y el juicio oral se concluyera antes de las elecciones de octubre, igual sería un fallo en primera instancia. Le quedarían varios años en la Cámara, luego el tribunal de Casación y después la Corte Suprema.

Aun estando presa, Cristina podría ser candidata: están los antecedentes de Menem y Romero Feris

Para algunos analistas Cristina Kirchner podría ser mejor candidata presa que en libertad, porque parte de su campaña sería el momento en que la fueran a detener. Si en Argentina no se pudo hacer que compareciera Hebe de Bonafini, imaginan una conmoción varias veces superior a la que precedió la detención de Lula en Brasil, quien además se entregó, sin minimizar la peor sensación que generaría el uso de la fuerza sobre una mujer.

Lo mejor electoralmente para Macri sería que Cristina Kirchner se la pasara yendo a Comodoro Py a declarar, pero sin ir presa. El problema es que Macri no controla la voluntad del juez Bonadio ni la de los senadores peronistas que tendrían que decidir el desafuero de la ex presidenta para que pudiera ser encarcelada. Y el peronismo está viviendo un momento en el que también sus fuerzas fueron liberadas al laissez faire y son impredecibles.

Por una parte, Miguel Pichetto lanzó su candidatura presidencial; por otra, Massa enfrenta un problema: a 17 de sus 21 diputados se les termina el mandato en diciembre próximo, lo que aprovecharía Felipe Solá para promover un “motín” en el bloque del Frente Renovador, según contó ayer en su columna en PERFIL Daniel Bilotta.

Hay que sentirse fuerte para adherir a la filosofía de Ayn Rand (además de tener otras condiciones), y Macri debió haber tenido su autoestima muy alta en su juventud mientras la leía. Sentimiento de fortaleza que debe haberlo acompañado para animarse a ser presidente y hoy arrojarse a los brazos de la fortuna confiando en el viejo proverbio: que por ser mujer, ama a los valientes.


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