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COLUMNISTAS / Febrero
sábado 3 febrero, 2018

Corto, humilde e histórico

En el antiguo calendario romano solo había diez meses: el año comenzaba en marzo (Martius), y al finalizar diciembre (December o mes décimo) comenzaba un período de transición en el que, por no haber ningún tipo de actividad militar ni agrícola, los romanos se dedicaban a realizar ceremonias de purificación del alma, hasta que llegara nuevamente marzo.

por Félix Lonigro

Portal Perfil.com Foto: Perfil.com

En el antiguo calendario romano solo había diez meses: el año comenzaba en marzo (Martius), y al finalizar diciembre (December o mes décimo) comenzaba un período de transición en el que, por no haber ningún tipo de actividad militar ni agrícola, los romanos se dedicaban a realizar ceremonias de purificación del alma, hasta que llegara nuevamente marzo.

En el siglo VI a.C., el rey Numa Pompilio hizo una reforma del calendario agregándole dos meses al final, justamente durante el referido período de transición. Se trataba de Januarius (dedicado al dios Jano) y Februarius, que deriva de februa, nombre que se daba a esas ceremonias de purificación que los romanos tenían la costumbre de realizar entre diciembre y marzo.

En el segundo siglo antes de Cristo, los meses de enero y febrero pasaron adelante y se convirtieron en los dos primeros de cada año, que por entonces tenían 355 días. En el 45 a.C. llegó la reforma de Julio César, a partir de la cual el calendario pasó a atener 365 días y los meses, intercaladamente desde enero, 31 y 30 días, salvo Februarius, que quedaba con 29.

Unos años más tarde, el primer emperador romano, llamado Octavio –hijo adoptivo de Julio César–, decidió que si el mes del nacimiento de este tenía su nombre (julio) y 31 días, su mes de nacimiento también debía llevar su nombre y la misma cantidad de días. Como Octavio se hacía llamar “humildemente” Augusto (“majestuoso”), el mes sexto (Sextilis) pasó a llamarse Augusto y a tener también 31 días. Ese día agregado a agosto le fue succionado a febrero, que terminó teniendo tan solo 28 días, y uno más cada cuatro años (bisiesto).

Más allá de la compleja historia del calendario romano y en particular del segundo mes del año, febrero es un mes que, en la historia de la Argentina, supo adquirir un relevante protagonismo, y es particularmente relevante su tercer día. En efecto, el 3 de febrero de 1536, Pedro de Mendoza fundaba por primera vez la ciudad de Buenos Aires. El mismo día de 1776 nació, en Murcia, España, Blas Parera Morat, autor de la letra del himno nacional argentino. En el tercer día de febrero de 1813, el Regimiento de Granaderos a Caballo creado por José Francisco de San Martín debutaba triunfante en la batalla de San Lorenzo, y el 3 de febrero de 1852, Justo José de Urquiza derrocó a Juan Manuel de Rosas.

¿Se entiende por qué varias localidades tienen calles cuyos nombres son “Tres de Febrero” y por qué existe un emblemático parque en la ciudad de Buenos Aires que también se conoce con ese nombre? Este parque, ubicado en Palermo y creado en el año 1875, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, se denomina Tres de Febrero porque allí Rosas (cuya hegemonía terminó el 3 de febrero de 1852) tenía su fantástica residencia. Más tarde, en 1870, durante la presidencia de Sarmiento, se ubicó en ese lugar la sede del Colegio Militar creado por el mismo sanjuanino, para quien la antigua casona de Rosas constituía “el monumento a la barbarie”. La referida casona fue demolida durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca, el 3 de febrero de 1899.

Además, el 25 de febrero de 1778 nació nada menos que José Francisco de San Martín; el 18 de febrero de 1800 nació el notable Dalmacio Vélez Sarsfield, autor del Código Civil argentino. El 18 de febrero de 1812, el Primer Triunvirato creó la Escarapela Nacional con los colores celeste y blanco, y el 27 de febrero de ese mismo año Manuel Belgrano creó la Bandera Nacional con esos mismos colores. Trece años más tarde, el 25 de febrero de 1825, el Congreso Nacional que en 1816 había declarado la independencia dio oficial y definitivo reconocimiento a dicha bandera, agregándoles un sol a las que se utilizaran en los buques de guerra.

El 8 de febrero de 1826, Bernardino Rivadavia asumió como el primer presidente argentino, y el 10 de febrero de 1912, durante la presidencia de Roque Sáenz Peña, se sancionó la histórica ley en virtud de la cual no solo se aplicó por primera vez el sistema minoritario para la elección de diputados nacionales, sino que además se estableció el voto universal, secreto y obligatorio.

Corto y humilde, el mes de febrero, que acaba de iniciarse, ha sido próspero en hechos y acontecimientos relevantes para la historia de nuestro país.


*Prof. Derecho Constitucional. UBA, UAI y UB.


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