OPINIóN
Análisis

El arrugue del estadista noble

Ahora son cinco. La Doctora, Horacio, Sergio, Patricia Bullrich y Javier Milei. El rectángulo ya es un pentágono. El resto, siempre paisaje.

Mauricio Macri en Rosario
Mauricio Macri en Rosario | Instagram Mauricio Macri

Escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsisDigital.com

 

Destino incómodo de jarrón chino

Con el arrugue de barrera del renunciamiento, Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, acaba de exterminarse solo.
Pero ordena la escudería de la Mutual PRO, que vertebra Juntos por el Cambio. Con el complemento de la Unión Cívica Radical y el estancamiento de la Coalición Cívica.
El arrugue del Ángel precipita también las definiciones en la escudería anárquica del Frente de Todos.
Es la encargada de administrar la transición en el vigente Año de Bignone.
Un tramo de liquidación que Alberto, El Poeta Impopular -presidente del ex gobierno de La Doctora-, pretende convertir en oportunidad.
En delirante plataforma de lanzamiento. Utopía que le sirve para cargar de contenido a los desplazamientos institucionales que facilitan el armado del book de contactos.
Saludos con Emmanuel Macron, El Niño Bien. O con Joe Biden, El Abuelo Dulce. O con Pedro Sánchez, Jorge Mistral. O los mil abrazos con Lula, El Sobreviviente.
Estremecedoras muestras de cholulismo explícito que desmienten la acusación frívola de “aislado”.

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Pero volvamos al arrugue del Ángel noble. Con inteligencia asume sus limitaciones personales.
Interpreta, con acierto, que presidir de nuevo el país era una epopeya que le quedaba grande.
Con la demorada decisión de borrarse, despeja el camino de los postulantes que se percibían condicionados por la incertidumbre.
Pero Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, y la señora Patricia Bullrich, La Montonera del Bien, ya estaban decididos a enfrentarlo.
Con el renunciamiento Mauricio captura, aparte, una imagen forzada de grandeza. Jerarquía de estadista para ser consultado.
Sin percibir que lo aguarda el destino incómodo del jarrón chino.
Por ahora, Mauricio disfruta de un par de días, tal vez semanas, de gloriosa centralidad.
Para ser aplaudido de pie, entre los derechistas nostálgicos de la Fundación Libertad, la estudiantina liberal.
Pero el Ángel ya forma parte, invariablemente, del paisaje.
En un tiempo exiguo, en el país de Roberto Arlt podrán decirle:
“Te borraste para ser la garantía del cambio y dar consejos, rajá”.
Lo aguarda, además, la ingratitud de suficientes causas judiciales.
“Cuando se abren las puertas del infierno se abren para todos”.
Por ser Celebrity a Mauricio nunca pudo entrarle ninguna bala. Ni siquiera la bala del hermanito Mariano.
Es inmune, en especial mientras mantenga perspectivas. Resortes de poder.
Por suerte dispone de abogados competentes que saben deslizarse entre los pasillos de la justicia relativamente independiente.

Larreta y Bullrich
Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, y la señora Patricia Bullrich, La Montonera del Bien, ya estaban decididos a enfrentarlo.

De pronto el pentágono

Eran cuatro. Mauricio, La Doctora, Horacio y Sergio Massa, El Profesional. Y el resto paisaje.
Pero con el arrugue noble de Mauricio ya no quedan tres. Ahora son cinco.
El rectángulo se transformó, de pronto, en pentágono.
Sube, desde el paisaje, Patricia y Javier Milei, El C-Boy.
Patricia llega potenciada. Dejó de ser el mero instrumento de Mauricio para esmerilar a Horacio, el insolente que cometió la impertinencia de emanciparse.
Y lo peor, de pretender jubilar al Ángel en 2021 (el Exterminador no perdona).
Ahora Patricia es la principal competencia de Horacio. Y es, inapelablemente, “la preferida” del estadista que arrugó.
Para Horacio implica, en adelante, un desafío superior.
Con el recatado recetario básico del “consenso y del proyecto integral” tiene que enfrentarse, en simultáneo, con Patricia y con Mauricio.
Halcones categóricos. Portadores de la dureza del discurso que compite -en el fondo- con las imposturas irreverentes de Javier.
Milei trafica similar mercadería ideológica. Pero con un formato agresivamente innovador y virginal.
Su vulnerabilidad consiste en ser prisionero de su propio discurso.
Pero es el especialmente beneficiado por el arrugue del estadista agotado en el Primer Tiempo.

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Final con paladares negros

Lo importante es asegurar la estratégica seguridad ambulatoria. En despreciable tiempo de chats y botonerías.
Horacio y Mauricio se pusieron (o van a ponerse) de acuerdo en presentar al candidato único de la Mutual PRO, para el Artificio Autónomo de la Capital. El Maxikiosco.
Es Jorge Boga Macri, El Paladar Negro. El Primo (que era) Pobre adquirió identidad propia.
Sostenerlo de ningún modo significa perforar el entendimiento de Horacio con los radicales comandados por Emiliano Yacobitti, El Caudillo Universitario.
Entonces la PASO entre El Paladar Negro y el indemne radical Martín Lousteau, Personaje de Wilde, se transformará en el clásico de antología.
Ideal, en efecto, para ser desdoblado. En boletas separadas de las presidenciales (para perturbar a Javier).

Jorge Macri
Jorge Macri. El Primo (que era) Pobre adquirió identidad propia.

Lo que no termina de resolverse todavía es la Provincia Inviable.
Sin decirlo, acaso para no desanimar a Diego Santilli, El Bermellón, en Juntos dan a la provincia como “una batalla casi perdida”.
Del mismo modo que, en Todos, dan por perdida la contienda por el sustancial Maxikiosco.
En la Provincia Inviable no hay plafond para encontrar el candidato único que enfrente a Axel, El Gótico (al que camporistas de La Agencia elevan para sacarlo de la provincia).
Pero nunca Horacio va a bajarlo a Santilli. Peronista originario, su máximo crédito.
El Bermellón es el que “mide” más en los ejercicios de adivinación de las encuestas, que obsesionan a los inseguros.
Por su parte, Patricia exhibe el generoso muestrario de entusiastas aspirantes a la gobernación.
Por insignificancia numérica, puede entregar a Javier Iguacel, El Subcomisario.
Incluso también a Joaquín de la Torre, El Ancho de San Miguel.
Pero no le resultará fácil bajar a Néstor Grindetti, El Pre Macrista.
Es otro Paladar Negro histórico que viene desde los tiempos de Franco (el Macri que de verdad valía).
Tampoco a Cristian Ritondo, El Potro. Otro peronista originario encuadrado en la escudería de la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo.
Un tanto disminuida, La Chica de Flores, por el arrugue del gran estadista.
Aunque conserva ínfulas de Búfala para convertir el pentágono en hexágono.

 

Continuará