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El hombre invisible

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¿Conocés el último de Jaimito? Se dio hace poco en la tele; el temible agente del recontraespionaje Antonio “Jaime” Stiuso bajó hasta donde habitan los mortales y mediante la operación de colocar un micrófono a un celular, “apretó” al fiscal Luis Moreno Ocampo al aire, sin ningún problema, en el transcurso del programa Intratables, que comanda Santiago del Moro.
Es como si Thomas Pynchon decidiera mostrar su rostro, o como si J.D. Salinger hubiera abierto su casa en el condado de Sullivan a la revista Caras.
¿Por qué lo hizo?
Más allá de sus razones, ese paso en falso a la teleparodia demuestra cierta pérdida de poder del hasta ahora invisible hombre de la SIDE. ¿Será que Stiuso es una persona común con deseos de ser alguien real, alguien vivo y que sabe, como todo argentino medio, que eso sólo se consigue saliendo en televisión? ¿Cuánto falta para que Jaime aparezca al lado de Jorge Rial en un programa que haría colapsar el rating?
Tengo que confesar acá que el programa Intratables me produce adicción. Y eso que ni sé en qué canal está y no quiero saberlo, disfruto tocando el control remoto y esperando que aparezca. Siempre lo agarro empezado, lo que a fin de cuentas me da la sensación de que el programa nunca deja de estar al aire.
El personaje de Santiago del Moro tiene algo de la construcción del insomnio: parece un tipo que no puede dormir por las anfetaminas que toma.
Hace poco, gracias a Dios, lo vi presentar un capítulo de una serie americana que ahora da un canal de aire, y era impresionante la tensión con la que lo recomendaba, casi al borde del infarto histriónico.
Intratables es un programa del viva la pepa: cada uno de los panelistas, amontonados como en el Arca de Noé, dice lo que se le canta. Nada escapa a Intratables, y la farsa puede ser la verdad más inesperada: es como una plataforma del arte contemporáneo.