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COLUMNISTAS / Comercio
domingo 3 junio, 2018

Factor de progreso integral de las naciones

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Jorge Luis Di Fiori*

Alberdi. En el siglo XIX advirtió sobre la importancia del comercio para los países. Foto: Cedoc perfil

Los beneficios del comercio exceden por mucho al plano estrictamente económico: a lo largo de la historia ha sido muy importante el aporte del comercio al progreso de la humanidad, acercando a pueblos distantes, facilitando la difusión de los adelantos tecnológicos y favoreciendo la expansión de la cultura. Una de las etapas más florecientes de la historia universal, el Renacimiento, fue precedida y solventada por un auge comercial. Asimismo, estudios recientes muestran que, a mayores relaciones comerciales entre dos naciones, menor probabilidad de que haya un conflicto entre ellas.
A mediados del siglo XIX, Juan Bautista Alberdi sostuvo que “el comercio es el apóstol profano de todos los adelantos modernos” y “el más poderoso pacificador de nuestra turbulenta América”. Hoy, en pleno siglo XXI, el potencial del comercio de bienes y servicios como agente de prosperidad y unión de las naciones sigue intacto.
Sin embargo, en una parte no menor de nuestra sociedad y de sus dirigentes se encuentra arraigada una visión algo distorsionada acerca de la función del sector comercial en particular y del sector terciario en general (que además del comercio incluye los servicios, con rubros tan variados como educación, energía, logística, salud, gastronomía, transporte y tecnologías de la información y las comunicaciones [TIC], entre muchos otros). Aquellas concepciones anacrónicas asocian la generación de valor a la producción de bienes físicos, desestimando así el aporte de los sectores que no los producen.
Desvirtuando estas ideas, las estadísticas oficiales del año 2017 dan cuenta de que el rubro comercio y servicios fue responsable del 67,5% del valor agregado de la economía argentina. Asimismo, los últimos datos disponibles muestran que tres cuartos del total de las empresas privadas del país pertenecen al sector, y que la actividad es responsable del 65,9% del empleo privado registrado, siendo el mercantil el convenio colectivo de trabajo más numeroso del país, con alrededor de un millón de trabajadores comprendidos. Además, la rama comercio y servicios es una destacada contribuyente impositiva, tanto a nivel nacional como provincial y municipal.
La destacada relevancia del sector no se verifica solo en nuestro país, sino que es una realidad mundial, y puede señalarse que es en las naciones líderes donde el comercio y los servicios tienen una mayor participación. Es por esto que, aunque en otro momento histórico equiparar países industrializados con países desarrollados puede haber tenido su razón de ser, ya no la tiene hoy en día.
Una faceta especialmente relevante del sector viene dada por el comercio exterior, que vincula a los países entre sí. Tanto desde las investigaciones y los estudios como desde lo real, existente, pueden mostrarse los aportes que el intercambio comercial hace al desarrollo económico de las naciones. Simultáneamente, son conocidas las nefastas consecuencias de las escaladas proteccionistas.
Esto que se señala en modo alguno va en detrimento de otras actividades. El comercio y los servicios son parte de una cadena productiva en la que todas las etapas son relevantes; en ella, el comercio es el que acerca a los consumidores los bienes y servicios que demandan. La actividad comercial en bienes y servicios no se reduce a un mero intercambio o “pase de manos”: invierte en logística, seguridad, multiplicidad de opciones de compra y de medios de pago, limpieza, iluminación, exhibición, arquitectura, decoración, etcétera, a fin de facilitar el consumo.
El crecimiento al que nuestro país aspira requiere el aporte de todos los sectores, y es por ello que las diversas actividades deben ser equitativas y adecuadamente valoradas y tenidas en cuenta en la agenda pública. El rubro comercio y servicios tiene vocación de seguir aportando todo su potencial en pos del desarrollo económico, social y cultural de nuestra nación. El libre flujo comercial afianza la paz y es motor de progreso. Bajo esta convicción, y guiada por sus principios de libertad económica e iniciativa privada establecidos en su estatuto, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios promueve, defiende y representa dicha actividad desde su fundación, siempre alejada de todo sectorialismo y con vistas al bien común.

*Presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios.


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