COLUMNISTAS
PANORAMA / DEMANDAS

Hacer algo

Un reclamo a Macri “en vivo” describió la realidad de muchos.

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VACA REMUERTA Mauricio Macri | IMAGEN: PABLO TEMES

El pedido con tono desgarrador y desesperado todavía retumba entre los recovecos de la sociedad argentina descreída y apática. ¡Hagan algo! No provino ni de la dirigencia sindical o social, ni siquiera de la oposición, sino de un solo hombre, un obrero de la construcción con casco azul llamado Dante. Su breve requerimiento no pudo dejar de ser oído por el presidente Mauricio Macri, que sin respuesta, instintivamente lo abrazó como hacen los boxeadores esperando el sonido de la campana para terminar el round.

¿Qué abanico de respuestas podría haber ensayado el Presidente para dar cuenta de hacia dónde van las estrategias del Gobierno?

Causas y consecuencias. Le podría haber comentado que se está haciendo lo más importante: contener el dólar para que no se dispare, porque las devaluaciones son muy impopulares y para eso hay que subir las tasas de interés a un alto nivel por arriba de la inflación a pesar de desmoronar a una parte importante de la industria y el comercio. Podría haber explicado que se está ejerciendo un estricto control del circulante de pesos y que se otorgan aumentos de salarios por debajo de la inflación para abaratar el costo salarial, a pesar de causar una caída abrupta del consumo popular. Podría haberle dicho que se están subiendo las tarifas de los servicios públicos para que se paguen a niveles internacionales, para que las empresas inviertan (aunque nadie sabe a ciencia cierta si lo hacen) asegurando de ese modo la tasa de ganancia esperada por las empresas. O tal vez quizá podría haberle explicado que está esperando ganar las elecciones para allí sí organizar un plan económico.

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Todas esas respuestas y algunas más son en parte verdad, pero no habría satisfecho a buena porción del electorado, que está profundamente decepcionada, y explica la caída abrupta de la imagen de la gestión de gobierno. Este derrumbe no solo pone en riesgo la reelección de Macri, y quizás la de María Eugenia Vidal, sino que le está facilitando el trabajo a una Cristina Kirchner que, a pesar de no ser candidata, mejora su posición relativa en las encuestas.

Oficialistas aplauden a Macri "por reconocer errores"; opositores le dicen "hipócrita"

Gran enemigo. Hoy el peor enemigo del Gobierno es su programa económico y sus resultados: una profunda recesión de la cual el Indec da cuenta mes a mes con sectores económicos completos al borde de su desaparición. Apenas dos datos del último informe del instituto indican que en el sector automotor funciona solo al 25,6% de su capacidad instalada, y el textil, compuesto principalmente por pymes y talleres (con mucha informalidad), está utilizando apenas un 32,3% de su capacidad instalada.

Cuando Mauricio Macri asomaba para ganar la presidencia en 2015 mucha gente tenía la convicción de que su futuro gobierno podía perfilarse como desarrollista en lo económico. Un proyecto de este tipo supone a un Estado con voluntad de organizar el desarrollo económico –valga la redundancia– y como garante de la inversión extranjera. El nombre de Rogelio Frigerio en el gabinete parecía recordar aquellos días de los años sesenta cuando Arturo Frondizi y Octavio Frigerio buscaron cambiar la matriz de la economía argentina en base a la inversión productiva de las florecientes multinacionales y de esa forma disputarle la base social al peronismo. Hoy aquellas promesas no son más que una página amarilla de la historia, cuando la inversión extranjera directa está tocando su piso histórico.

En medio del páramo económico las maquinarias electorales se empiezan a aceitar, y el peronismo comienza a vislumbrar que las posibilidades de desplazar a Macri se incrementan

De bolsa de gatos a la reproducción. En medio del páramo económico las maquinarias electorales se empiezan a aceitar, y el peronismo comienza a vislumbrar que las posibilidades de desplazar a Macri se incrementan, motivo por el cual se empiezan a establecer acuerdos y alianzas impensadas un año atrás.

Es notable la unificación de las listas de los peronismos locales con el kirchnerismo en varias provincias como Entre Ríos, San Juan, incluso Santa Fe, donde Cristina Kirchner bajó a María Eugenia Bielsa para apoyar a Omar Perotti. De este modo el domingo próximo se llevará a cabo el primer examen electoral de peso por su componente simbólico.

En Neuquén, cuna de la nueva tierra prometida de Vaca Muerta, Ramón Rioseco, candidato a gobernador del nuevo peronismo unificado amenaza con romper la hegemonía del Movimiento Popular Neuquino, ganador de todas las elecciones populares desde 1962. Si se confirma lo que muchas encuestas adelantan será un golpe a varias bandas. Uno de los problemas es el modelo extraccionista que se propone en Vaca Muerta con alto riesgo ecológico y poco retorno en desarrollo local, que va a tener que ser revisado.

Luego las miradas se dirigirán a Córdoba, que se ha transformado en árbitro electoral del país. Allí está lejos un acuerdo entre el kirchnerismo y el peronismo mediterráneo de Juan Schiaretti. Las disputas en Cambiemos son tan grandes que Schiaretti duda si le conviene acordar con el diputado nacional Pablo Carro, candidato K para las elecciones del 12 de mayo. También pesa en la decisión del gobernador cordobés la intención  de proyectarse a la política nacional si puede demostrar un triunfo contundente derrotando al mismo tiempo al PRO y al radicalismo, envueltos en una interna feroz. La convicción de Schiaretti es tan grande que incluso se especuló que podría tener tiempo para una candidatura a presidente.

Tercera vía. La alternativa para saldar la grieta que propone Roberto Lavagna tiene dificultades para encender los motores. Si bien algunas encuestas lo proyectan a la tercera posición, para dar el salto cuantitativo tendrían que bajarse las candidaturas de Sergio Massa y de Juan Manuel Urtubey.

Es inimaginable que un candidato que mide diez o doce puntos le pida que se baje a la que tiene asegurado el triple de votos

De esa forma ese andarivel podría alcanzar la masa crítica para abrir una posible negociación con Cristina Kirchner y utilizar la lógica de unidad ensayada en las elecciones provinciales, pero ahora en las presidenciales. Es inimaginable que un candidato que mide diez o doce puntos le pida que se baje a la que tiene asegurado el triple de votos. Por eso las especulaciones sobre que la ex presidenta haría un renunciamiento acorde al realizado por Eva Perón en agosto de 1951 son más expresiones de deseos que realidades políticas.

Volver. Tampoco se puede subestimar el poder de fuego de Mauricio Macri y su equipo experto en ganar elecciones. El Presidente mudó ayer su expresión natural para transformar una tradicional y aburrida apertura de sesiones del Congreso Nacional en un discurso de barricada. La estrategia discursiva es clara: los que no voten a Cambiemos en 2019 van a ser cómplices de la corrupción. Un desafío inédito para una sociedad afligida.

*Sociólogo (@cfdeangelis)