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La causa justa

No tengo la impresión de que nadie se plantee la elección de un título para ejemplificar la categoría “la mejor novela argentina de la historia”; sensatamente, se divide esa inadvertencia, el tiempo, en unidades mensurables, y entonces, llegado el caso, se elige “la mejor del año”, “la mejor del quinquenio”, “de la década”.

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Puede preverse toda clase de desgracias en el país hermano si el pueblo que lo votó le exige al nuevo presidente que cumpla con su palabra pronunciada de odio y ajuste y crimen. | Bloomberg

No tengo la impresión de que nadie se plantee la elección de un título para ejemplificar la categoría “la mejor novela argentina de la historia”; sensatamente, se divide esa inadvertencia, el tiempo, en unidades mensurables, y entonces, llegado el caso, se elige “la  mejor del año”, “la mejor del quinquenio”, “de la década”. Frecuentemente, ese recorte presume incluso de variedad: no se trata de una, sino de varias, por lo general de cinco. Las encuestas de fin de año funcionan así.

Lo mismo ocurre con el cuento argentino, pero algo, quizá la ilusión de la esfericidad, de lo redondo y perfecto que habitaría el núcleo del género, lleva a exacerbar las cuestiones de la primacía, y entonces cada autor arma su santoral con un criterio de competencia o de guerra más acentuado. Desde luego, no es posible releer todo el tiempo los mismos textos, salvo que uno entre en brote evangélico. Lo que llamamos “nuestros textos favoritos” se leen, releen, y olvidan por períodos, y luego, cuando uno menos lo espera, resucitan.

No es posible releer todo el tiempo los mismos textos, salvo que uno entre en brote evangélico

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En relación con las elecciones en Brasil, acabo de recordar el extraordinario texto de Osvaldo Lamborghini, La causa justa. La causa justa es un ejercicio brillante sobre la demencia de los imperativos categóricos, entre la palabra pronunciada frívolamente, como un chiste, y la exigencia psicótica de su cumplimiento a cualquier costo. Puede preverse toda clase de desgracias en el país hermano si el pueblo que lo votó le exige al nuevo presidente que cumpla con su palabra pronunciada de odio y ajuste y crimen.