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Randazzo sin Cristina, la insoportable levedad del ser

Pensar que la gestión de Florencio Randazzo se puede separar de las transformaciones políticas que encararon Cristina y Néstor es no entender la naturaleza de lo político.

Florencio Randazzo y Cristina Kirchner
Florencio Randazzo y Cristina Kirchner | Cedoc

Las políticas públicas son parte de un proceso. En muchos casos, son el resultado de un cúmulo de antecedentes y discusiones históricas que se plasman dentro de la agenda de un gobierno en un momento determinado.

También debemos decir que las políticas públicas no tienen dueño. Como le dijo el cartero a Pablo Neruda: “La poesía no es de quien la escribe, es de quien la necesita”. En el caso de las políticas públicas, los gobiernos que optan o deciden por un determinado tipo de políticas lo hacen en base a sus objetivos, eligen las políticas que mejor se adaptan a su forma de ver la realidad.

Es difícil ponerse a pensar en la inversión ferroviaria o en la mejora de la gestión de los DNI y Pasaportes, sin un modelo de desarrollo colectivo que te permita potenciar e invertir en distintas políticas públicas. Es imposible pensar en el desarrollo sin una matriz de gobierno industrialista sustentada en el consumo interno, sin una relación con el mundo desde una visión suramericana integrada, sin un enfoque geopolítico con eje en las relaciones Sur-Sur y en el intercambio y transferencia de tecnología.

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Es aún más difícil pensar la enorme inversión del Ministerio del Interior y Transporte, sin visualizar la estatización de las AFJP, la Asignación Universal Por Hijo, la estatización de YPF o el Desendeudamiento como las piedras angulares que permitieron, no sólo generar derechos, si no, el uso legítimo de los recursos del Estado. Por ello, es muy complejo decir que se “cumplió”, sin plantear que uno fue parte de un proceso más grande, de un proceso colectivo. Sostener esa argumentación es ser profundamente individualista, o tener una visión muy sesgada de la realidad.

Florencio Randazzo fue un buen ministro que cumplió con los lineamientos de su presidenta, Cristina Kirchner. Pensar que su gestión se puede separar de las transformaciones políticas que encararon los liderazgos de Cristina y de Néstor es no entender la naturaleza de lo político. Néstor y Cristina fueron los líderes indiscutibles de un proyecto colectivo que transformó el país. Cualquiera que quiera arrogarse en términos individuales este proceso termina siendo desleal consigo mismo, y deja de “Cumplir” con los valores a los que apela.

Los que cumplieron con su pueblo fue el frente político que formaron Néstor y Cristina, del cual Florencio fue una parte. Quien quiera atribuirse méritos personales no entiende, o no cree,  en la política como colectivo. Discutir el liderazgo de Néstor y Cristina, y adueñarse, en términos personales, de sus políticas, es no entender la magnitud del proceso político del que fuimos parte. En ese sentido, el exministro tiene que comprender que formó parte de un proceso liderado por Cristina. La mezquindad de querer apartarse de ese proceso, no muestra diferencia con el espíritu liberal del "buen gerenciamiento" por encima de las decisiones políticas colectivas que sostienen quienes hoy gobiernan la argentina.

Quieren ensuciar el gobierno popular que encarnaron Néstor y Cristina, eso no es novedad, lo novedoso es que el único recurso político del macrismo sea poner toda su libido en interpelar y perseguir al gobierno anterior. Esta estrategia es directamente proporcional al fracaso de la gestión de sus eficientes "gerentes". Estamos asistiendo a una etapa donde la orientación de las políticas está destinada a favorecer a los sectores más concentrados de la economía. Esgrimiendo un cinismo sin precedentes el presidente Offshore nos habla de Moral, quien pertenece a la Familia que más se enriqueció con el Estado nos habla de corrupción, mientras la justicia allana la Casa Rosada por Avianca, mientras un preso arrepentido en Brasil vincula a sus funcionarios y su familia en coimas, mientras avanza el millonario escándalo del Correo que lo involucra directamente.

El endeudamiento que consolida una estructura de timba financiera y la transferencia de recursos hacia los sectores dominantes de la economía es realmente obsceno. El macrismo debe prestar mucha atención a sus consignas comunicacionales, porque cuando el pasado fue mejor que el presente, el futuro es inevitablemente incierto. Por eso, la ausencia de muchas voces durante este año y medio de gobierno neoliberal resulta dolorosa.

Cuando Randazzo tuvo que “cumplir” con el mandato popular y con el proyecto político, no lo hizo. Rehusó presentarse como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, porque él quería ser presidente, porque era eso, o nada.  Hoy, después de un año y medio sin hablar, nos dice, sin ruborizarse, que se presenta como a candidato a senador de la provincia de Buenos Aires con la consigna "el valor de la palabra".

Asistimos a una maquinaria desplegada con el fin de consolidar la idea de que la libertad sólo está asegurada por lo individual. Como si la libertad no precisara inherentemente de la igualdad. En ese marco, cada acción individual, y sobre todo, cada decisión del Estado, tiene un impacto directo en el conjunto. Si le sacamos las retenciones a las mineras o al agro, de algún otro sector vamos a tener que compensar. Y este gobierno, eligió que la vía de ajuste sea tu salario, aumentando las tarifas y devaluando la moneda. Retoma vigencia el dilema de vacuidad o peso que propone Kundera en su novela. Por eso, aquel que detenta ser parte de una comunidad política debe recordar lo que decía Juan Salvo en el Eternauta de Oesterheld; “el único héroe, es el héroe colectivo”. Para consolidar ese colectivo nunca podemos partir de la base de la negación. Frente a la magnitud del retroceso social que vive nuestra patria no queda otra que encarar la responsabilidad histórica que nos corresponde a cada militante, empezando por asumir el rol de cada uno.


(*) Sociólogo, docente, militante peronista.