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Néstor vive: picaron

Picaron. El picarón K lanzó el anzuelo encarnado con el sabroso cebo llamado “la calle” y la oposición mordió, quedó colgando y coleteando y se configuró a gusto del jefe de la partida. Hubo un aprendiz de astuto que repitió la fórmula y la prensa festejó el hallazgo del tal Aguad y transcribió la palabra “calle” lanzada de rebote por ese senador radical.

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Picaron. El picarón K lanzó el anzuelo encarnado con el sabroso cebo llamado “la calle” y la oposición mordió, quedó colgando y coleteando y se configuró a gusto del jefe de la partida. Hubo un aprendiz de astuto que repitió la fórmula y la prensa festejó el hallazgo del tal Aguad y transcribió la palabra “calle” lanzada de rebote por ese senador radical. ¿Radicales colmando calles, como si fuesen el Campo, la CGT, la CTA, o los Infinitos Beneficiarios de Planes Sociales? No lo termino de imaginar. Días después, media docena de opositores amenazaron con una “respuesta popular” a los vetos a repetición que prometió el ministro Kaníbal Fernández. ¡Respuesta popular! Justo ése era el sueño del pikarón que juega con el poder sin reparar en riesgos ni en medios para multiplicarlo. No sé qué podría suceder en Córdoba, Rosario, Bahía Blanca o Tucumán, pero desde aquí, en mi casita de Buenos Aires, el sueño de luchas por el control de la calle me huele a pesadilla. Por suerte, no habrá comandos ninja de la Pro-licía Metropolitana y la seguridad pública seguirá incumbiendo a la experimentada, sabia y zorra Federal. Pero hoy no se vislumbra en la cocina parlamentaria proyecto alguno que pueda movilizar gente más allá de la firma de un petitorio indignado, de responder “sí, seguramente” al encuestador telefónico, o de sumarse a algún cacerolazo de los tantos que la arbitrariedad K se merece. Las tarifas, la vampirización de monotributistas, el saqueo de la ANSES, la corrupción endémica circunstancialmente acentuada y –recién ahora– contabilizada y seguida por la prensa, la preservación de los glaciares, la minería a cielo abierto, el presupuesto educativo… Nada de eso tiene la fuerza suficiente como para impulsar al ciudadano opositor a abandonar el bienestar televisivo de su casita exponiéndose a un culatazo de la patota de Moyano o a un garrotazo de la juventud rentada de La Cámpora. Ignoro cómo serán las cosas en Córdoba o Rosario, pero en esta ciudad autónoma y en su periferia, la calle es un patrimonio K sólo disputado por una constelación de organizaciones de izquierda revolucionaria, ninguna de las cuales parece dispuesta a alquilar mano de obra gratuita para la institucionalidad que representan Solá, Puerta, Mongo, Cobos, Carrió, el misterioso De Narváez y ¡Pinky! En medio de la consternación que embarga a los observadores del nuevo Parlamento, desde Asís a Pagni, a este último se le desliza un fallido en su columna del lunes pasado: con referencia a los del PRO, los UCR y los lilitos que sueñan con competir en las urnas versus el señor K titula “muchos lo necesitan con vida”. ¿Se adivina cómo lo necesitaríamos nosotros?