COLUMNISTAS TIENDA DE CAMPAñA

Un monumento a la democracia

Cómo el ejercicio de diálogo y convivencia puede ser aburrido. Ideas monumentales para candidatos en busca de votos esquivos.

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default Foto:Cedoc
—El problema es que tenés un público muy acotado. No puede ser que sólo te lean esos zurdos y progres pequebú culposos.
Carla, mi asesora de imagen, está preocupada por mi presente y por mi futuro. Estamos reunidos en mi productora, en mi oficina: me dijo que quería hablar sobre cómo hacer para ampliar un poco el rango de lectores y espectadores de mi trabajo.
—No son buenos tiempos para los zurdos progres como vos.
—Y, no. Imaginate: por un lado están los progres K, que cerraron filas con Scioli para que no gane la derecha noventista de Macri. Y por otro están los progres antiperonistas, que cerraron filas con Macri para que no gane la derecha noventista de Scioli. En el medio, Margarita y Del Caño parecen igualmente testimoniales, a la deriva en el mar del voto útil. ¿Qué tengo que hacer yo, entonces? ¿Mudarme a otro planeta?
—Esperá, tranquilo, aquí nadie habló de votar a Rodríguez Saá…
—Podría hacerme un tatuaje, como Juliana Di Tullio, que se tatuó “No fue magia”, un eslogan de una publicidad del Gobierno…
—Mmm… no sé, eso está muy trillado… –Carla duda–. Ya se tatuó Di Tullio, ya se tatuó D’Elía…
–¡¿Luis D’Elía también se tatuó?!
—¿No se hizo un tatuaje de “amor, amor, amor” en la panza?
—No que yo sepa –dudo.
—Bueno, por ahí me confundí yo –admite Carla–. OK, lo del tatuaje es demasiado. ¿Por qué no probás  escribir una canción? Vos escribís canciones…
—¿Y vos pensás que con una canción voy a poder ampliar mi público, tener llegada a gente a la que ahora no llego?
—Mirá, si José Ottavis compuso una canción de campaña, cualquiera puede componer una canción para cualquier cosa –responde Carla.
—¡Qué vivo, si lográs que te cante un tema Pablito Ruiz, cualquiera hace un éxito!
—Creo que estamos ante el mayor bochorno de toda la carrera de Pablito Ruiz –dice Carla–. Así que imaginate cómo será el tema…
—¿Ottavis sigue acusado por golpear a su ex mujer?
—Sí –dice Carla–. Y eso es violencia de género.
—Obvio –digo–. Pegarle a una mujer es violencia de género.
—Bueno, eso tendrá que decidirlo la Justicia. Yo hablo de otra violencia de género: la violencia contra el género canción.
—Igual no nos metamos en eso –insisto–. Dijo Scioli que no hay que meterse porque esas son cosas internas de las familias.
—Claro, lo que pasa dentro de la familia Barreda queda en la familia Barreda –dice Carla.
—Scioli no quiere ni meterse en los asuntos familiares de nadie, ni debatir, ni nada. Básicamente no quiere ningún tipo de quilombo.
—Porque no tiene vocación de diálogo, a diferencia de los otros cinco candidatos, que sí quieren debatir –explica Carla–. ¿Sabés qué son los candidatos que se prestan al debate de ideas en el marco del respeto y la convivencia?
—¿Qué son? –pregunto.
—Dirigentes democráticos y tolerantes –responde Carla–. ¿Y sabés que son los candidatos que no van al debate?
—¿Autoritarios? ¿Intolerantes? ¿Irresponsables? ¿Antidemocráticos?
—No: ganadores.
—Pero así es aburrido –me quejo–. Al final, los debates electorales se transforman en una pelea por el segundo puesto…
–Yo creo que deberíamos agradecer que Scioli no fue –dice Carla–. Imaginate si al plomazo que fue Macri le sumábamos el plomazo que iba a ser Scioli…
—¡Menos mal que estuvo Rodríguez Saá!
—Sí, y no sabés lo lindo que va a ser cuando se haga el debate para las elecciones presidenciales de la República Separatista de San Luis…
—¿Vos decís, entonces, que gana Scioli?
—No, pará: yo digo que los que no van a los debates son los que encabezan las encuestas y quienes, finalmente, terminan ganando.
—¿O sea que los debates son mufa? –pregunto.
—No, los debates son ejercicios de diálogo y convivencia democrática –responde Carla, solemne–. Aunque también son muy aburridos y bastante mufa, es verdad.
—¿Vos decís que Macri no tiene chances?
—Nada que ver, por supuesto que tiene chances. Sobre todo ahora que cambió la estrategia. Esos spots donde propone abandonar el “o” por el “y” son muy buenos…
—¿Porque pretende dejar atrás “la grieta”?
—Claro –responde Carla–. Y sobre todo porque retoma la idea del país dividido que tan buenos resultados les dio hace dos años a Margarita Stolbizer y Ricardito Alfonsín con el spot de Argen y Tina.
—Están pasando cosas muy raras últimamente –digo–. Por ejemplo, Elisa Carrió criticó muy duramente a Nelson Castro y acusó a Magnetto de estar haciendo campaña por Scioli.
—Son las cosas raras que pasan a una semana de las elecciones –dice Carla–. Hay carpetazos y declaraciones… no sé si estúpidas. Digamos, con capacidades diferentes. No te sorprenda si en cualquier momento Sandra Russo acusa a Orlando Barone de trabajar para Macri, o Spolszki dice que Página/12 le hace campaña a Del Caño.
Entra Moira a mi oficina y nos interrumpe.
­—Perdón, sé que están en reunión, pero te quería decir, Carla, que ya llegó lo que encargaste. ¿Lo hago pasar?
Carla asiente y entran dos tipos con mameluco cargando algo muy pesado, como de dos metros, tapado por una gran tela.
—Déjenlo aquí –dice Carla y les da una propina, que agradecen y se van.
Carla me mira. Yo estoy sorprendido, no entiendo nada. Finalmente me dice:
—Hablando de cosas raras que suceden en la campaña, acá tengo la solución para ampliar tu público. ¿Viste que Macri inauguró una estatua de Perón?
—Sí –asiento, casi en un balbuceo.
—Bueno, yo te propongo que inaugures esta estatua como prenda de unidad.
Carla saca la tela y deja ver lo que hay debajo: una estatua de Bernardo Neustadt de tamaño natural.
—Si Macri quiso llevar una prenda de paz al peronismo, vos le vas a llevar una prenda de paz al periodismo. Si Macri inauguró la estatua de Perón rodeado de Hugo Moyano y Eduardo Duhalde, te propongo que vos inaugures la estatua de Neustadt rodeado de Eduardo Feinmann y Mariano Grondona. ¿Cómo la ves?
—¿Y vos creés que con esto voy a ampliar público?
—Por supuesto –responde Carla–. Así como Macri va por el voto peronista, vos tenés que ir por el público neustadtista.
—Carla, ¿no te parece demasiado todo esto?
—Para nada. Recordá que todo el mundo está en campaña. Y en campaña nunca nada es demasiado.

pmarchetti


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