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Un romance poskirchnerista

Gestos de amor político mientras se abre la grieta entre los que están con el proyecto nacional, popular y ñoqui, o con la revolución de la alegría de las balas de goma.

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default Foto:Cedoc

Estoy tirado tomando sol en una reposera, en el parador de una playa de Pinamar cuyo nombre no voy a dar porque ya me saqué una foto para Caras y me dijeron que si me quedaba después de las siete de la tarde me iban a tener que cobrar el alquiler. A pesar de todo estoy tranquilo, descansando y cargando pilas para un año político que promete estar bastante cargado. Tengo protector solar, el sol está hermoso para disfrutar de un lindo chapuzón como el que me di hace un rato. Me estoy por dormir cuando de repente, una sombra me tapa los ojos. ¿Se nubló?, pienso.

—Por fin te encontré –me dice Carla, mi asesora de imagen, parada frente a mi reposera.
Levanto la vista y la veo a Carla, espléndida, bronceada, lomazo, con bikini diminuta. No puedo disimular mi asombro.
—¿Qué hacés acá? –pregunto sin dejar de mirarla. Ella se da cuenta, obvio.
—Dale, pelotudo, ¿así de pajero sos siempre?
—No, disculpá, es que me sorprende todo: verte acá, verte así, de pronto. Además, pensé que te ibas a México…
—Sí, me iba a ir a México, pero como me enteré que lo encontraron al Chapo Guzmán me quedé acá. Y como también me enteré de que encontraron a Martín Lanatta, te vine a buscar a vos.
—Me parece muy bien que pases las vacaciones en el país. Tenemos que dar el ejemplo.
—¿Ejemplo de qué, pelotudo? Me tuve que quedar porque tenemos trabajo. Me llamó Lombardi. Me dijo que quiere que estés en un programa de la TV Pública.
—No jodas.
—Quieren hacer algo así como un 6,7,8, pero sin kirchneristas. O con algún kirchnerista testimonial, dosis mínimas. “Bien plural”, dijeron. En realidad me pidieron, ya que Matías Alé no se pudo recuperar, si vos podías ser el Brancatelli de Macri, pero les dije que no.
—¡Muy bien! No puedo rebajarme a eso, tengo una reputación que cuidar.
—No, les dije que no, porque me parecía que Brancatelli es demasiado intelectual e inteligente para vos. Igual, la idea es contratarte y después echarte. Porque ahora la onda es echar a todos los empleados estatales.
—Bueno, no me vas a negar que en los últimos tiempos hubo demasiados nombramientos, muchos ñoquis…
—Sí, pero ahora parece que en función de rajar a los ñoquis tenemos que justificar cualquier cosa. Estamos divididos.
—¿Una nueva grieta?
—¡Exacto! De un lado están los que quieren dejar a los ñoquis como están, radiantes en el plato, y del otro los que quieren mandar a la policía para aplastarlos, apelmazarlos, hacer puré a los ñoquis. O estás con el proyecto nacional, popular y ñoqui, o estás con la revolución de la alegría de las balas de goma.
—Creo que ninguna de las dos cosas está bien.
—Eso, parate en el medio, bien equidistante de todos. Es lo que mejor te sale y lo que más te conviene. Así facturás de todos lados.
—¿Qué más está pasando en el país, además de la persecución de los condenados por el triple crimen, la represión con balas de goma y los despidos de ñoquis y de laburantes posta por igual? Necesito material para mi columna política de PERFIL y con tanta playa, con tanto mar, no pude mirar demasiado las noticias…
—Y, tenés el reacomodamiento del PJ poskirchnerista. Los muchachos están sacándose chispas y ya hay algunas señales muy fuertes que pueden llegar a cambiar el mapa político.
—¿Vos te referís al asado de Massa, Urtubey y Bossio en Pinamar? Me enteré porque fui a la carnicería de acá a tres cuadras y los vi a Sergio y a Malena comprando carne, chorizos, carbón…
—No, ésas son pelotudeces. Hablo del gesto más peronista del verano: el romance de José Ottavis con Vicky Xipolitakis.
—Bueno, al menos con eso logramos que se dejara de hablar de Pampita y Vicuña. Aunque no sé si es tan importante como decís.
—¿Vos me estás cargando? ¡Ese es un claro guiño al PJ por parte de Ottavis! O sea, La Cámpora se despega de Cristina y se pega al PJ.
—No entiendo…
—Muy simple: si Ottavis hubiera querido dar un gesto al kirchnerismo más puro habría tenido un romance con Florencia Peña, Julia Mengolini o Sandra Russo. Pero no, eligió a Xipolitakis, una pulposa nacional y popular que a los peronistas les encanta. ¡Pura carne argentina! Como Samid, pero con buenas tetas y buen culo.
—Un poquito operada, también…
—¡Operada como toda la política argentina! ¡Operada como les gusta a los compañeros del PJ! No te extrañe que dentro de poco los muchachos de La Cámpora empiecen a cantar: “Ottavis, Ottavis, Ottavis corazón/ acá tenés los pibes para la liposucción”.
—Puede ser, ¿por qué no?
—¡Claro que puede ser! Pensá que si TVR puede terminar en Canal 13 y si La Mancha de Rolando tocó en el Espacio Clarín en Mar del Plata, todo, pero todo puede ser.
—¿Pero Manuel Quieto no había dicho que si ganaba Macri se iba a vivir a México?
—Sí, pero no se fue. Parece que los muchachos del Chapo Guzmán los intimidan más que los muchachos de los hermanos Lanatta, incluido el Faraón.
—¿No tocó Boudou de invitado?
—No, todavía no. Ojo, todavía. Pensá que Boudou sigue siendo empleado de la Anses. Sin goce de sueldo, pero sigue allí. Quien sabe si no sigue siendo también empleado de La Mancha de Rolando. En este caso, sin goce de guitarra.
—Uf, me tengo que poner a laburar. Voy a aprovechar el último día que tengo en este parador. ¿No me podés conseguir un canje, así me quedo unos días más?
—No, ni en pedo. Para eso tenés que volver a la tele.
—¡Llamalo a Lombardi, entonces! Este balneario es carísimo y no soporto la idea de estar sin carpa ni reposera. Además, con el lomo que tenés, podemos ponerte medio en bolas y así lograr la síntesis entre lo mejor del ATC de Sofovich, con lo mejor de la TV Pública de análisis político del kirchnerismo, pero con pluralismo. Sería un golazo.
—Lo único que te faltaba a vos para completar el cuadro de pelotudez absoluta era ser machista. ¡Dejá de mirarme así!
—¡Dale, llamalo a Lombardi! ¡Quiero quedarme unos días más en la playa!
—Bueno, está bien. Pero si después te rajan, problema tuyo.
—No hay problema.
—Ah, y una cosa más.
—¿Qué?
—Si llega a haber balas de goma, las ligás vos.


pmarchetti


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