CULTURA
proteccion en europa

Günter Grass sigue hablando después de muerto

El mismo día de su fallecimiento, el Premio Nobel de Literatura 1999 firmó un documento en favor de una política común europea de asilo y hospitalidad con relación a los refugiados.

Sigue hablando. Su firma, junto con otras mil más de 26 países, circulan al pie de un documento.
| Cedoc

El escritor alemán Günter Grass, fallecido a los 87 años el 13 abril, el mismo día de su muerte fue uno de los firmantes de un documento en favor de una política común europea de asilo y de hospitalidad con relación a los refugiados presentado en Berlín por el PEN Club Internacional (la única asociación mundial de escritores), al que adhirieron más de mil autores de 26 países. La organización entregó este reclamo (titulado “Protección en Europa”) a la Unión Europea en el Ministerio del Interior alemán, mientras una delegación se lo alcanzó al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, líder de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (S&D). El escrito se presentó este miércoles en una rueda de prensa en la Eurocámara  por el filósofo Josep María Terricabras, escritor y eurodiputado de ERC (Esquerra Republicana de Catalunya o, en castellano, Izquierda Republicana de Cataluña), y por el novelista y ensayista canadiense John Ralston Saul, presidente del PEN Internacional desde 2009.
El documento pide a todos los países de Europa que creen una ley de asilo independiente de los intereses nacionales, inspirada en un espíritu de solidaridad y sentido de la responsabilidad. En el contexto de cientos de muertos en el Mediterráneo procurando llegar hasta las costas europeas, el reclamo del PEN denuncia el acoso “inaceptable” que sufren quienes consiguen ingresar a duras penas en el continente y sin posibilidad de elegir un país para radicarse. Por eso la organización solicita una política común para tramitar las solicitudes de asilo, con una distribución equitativa entre los miembros de la UE de los costos financieros de la hospitalidad, y se permita a los asilados residir en el país en el que posean familiares o amigos. Según el texto, proteger a los refugiados es una obligación humanitaria. También enfatiza en el fin de la política de “acoso, detención y deportación”, y lamenta que los seres humanos que buscan protección son tratados como “un enemigo hostil” en conformidad con la normativa europea que permite tratar a los refugiados como “una mercancía”.

Los escritores firmantes del PEN exigen que los refugiados no continúen arriesgando sus vidas para llegar a Europa y cese la criminalización cuando soliciten asilo, de modo que “se arriesgan a ser extraditados, detenidos o a quedar a merced de la arbitrariedad policial” e incluso señalan que menores de edad son “sistemáticamente encarcelados”. Además, argumentan que la guerra, la persecución por motivos políticos, el hambre o circunstancias adversas de vida fuerzan a muchas personas a abandonar su lugar de origen e insisten en que Europa debe ayudar a los refugiados en dificultades y “posibilitar rutas legales de amparo”, principalmente otorgando visas de carácter humanitario a través de las embajadas de los estados de la UE para las personas en zonas de conflicto. El recuerdo del hundimiento de una barcaza de inmigrantes ilegales cerca de la isla italiana de Lampedusa, en octubre de 2013, confirma el petitorio acerca de que “el rescate de vidas humanas debe tener un carácter prioritario”.

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Aparte de Günter Grass, como presidente honorario del PEN, también lo firman escritores como la Premio Nobel austríaca Elfriede Jelinek y la autora inglesa Margaret Drabble.