CULTURA

Italia despidió los restos de Umberto Eco

Maestro. “Tenía gravedad, importancia”, dijo Benigni.
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Un simple ataúd de madera del autor de El nombre de la rosa, fallecido el viernes 19 a los 84 años de cáncer, cubierto todo de flores de campo y rosas blancas, salió de su residencia, en Piazza del Castello número 13, entre aplausos, hacia el patio del Castello Sforzesco, a pocos metros de distancia, donde fue despedido por la familia, amigos y conocidos. La ceremonia tuvo lugar el miércoles pasado en la ciudad de Milán.
Por voluntad del intelectual, filósofo, semiólogo, lingüista, historiador, columnista y novelista, la ceremonia fue estrictamente laica y breve.
“Es difícil hablar de Umberto Eco, un maestro de la palabra” y “una figura tan importante para la cultura italiana”, reconoció su amigo y editor histórico, Mario Andreose, durante la ceremonia.
Representantes de la cultura y del mundo editorial asistieron, así como sus vecinos y su grupo de conocidos con los que solía reunirse cada semana para conversar de todo tipo de temas y contar chistes, de los que conocía centenares gracias a una memoria de hierro.
“Tenía un estilo liviano, ligero, pero en realidad Umberto era pesado. Tenía gravedad, importancia. Cuando llegaba Umberto, la mente de todos los presentes se alteraba, el pensamiento salía a buscar lo mejor de sí”, aseguró conmovido el actor Roberto Benigni, uno de los oradores.