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ELOBSERVADOR / nuevos parques nacionales
viernes 9 marzo, 2018

Argentina aún está lejos de cumplir metas ambientales

Pese a los anuncios presidenciales sobre nuevas áreas protegidas, el autor señala que faltan políticas efectivas de sustentabilidad. Polémica sobre Campo de Mayo.

Andrés Napoli

Campo de Mayo. Para el especialista, no reúne las condiciones para transformarse en un parque nacional que conserve la naturaleza. Foto: cedoc

El presidente Mauricio Macri,​ con motivo de la apertura del 136° período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional,​ ​se refirió a diversas iniciativas de creación de parques nacionales.​ Los anuncios del Presidente deben analizarse teniendo en cuenta la totalidad y complejidad que presenta esta materia.

Por una parte, mencionó la reciente inauguración del Parque Nacional El Impenetrable, en el Chaco​,​ área protegida​ que fue resultado de una gran movilización por parte de las organizaciones de la sociedad civil. Asimismo, se refirió a gestiones que ya están en marcha para declarar los parques nacionales​ Aconquija (Tucumán), Mar Chiquita (Córdoba) e Iberá (Corrientes). También recalcó los avances en materia de parques marinos, considerados de importancia no solo para la conservación de la biodiversidad sino también para ejercer soberanía de manera pacífica.

Herramientas. Las áreas protegidas son una de las principales herramientas para preservar hábitats claves; es, de hecho, la más utilizada en nuestro país como parte de su estrategia de conservación. Las iniciativas de protección de espacios naturales son siempre importantes, principalmente en un país donde las necesidades productivas no siempre entienden de sustentabilidad ni de promover pactos globales.

Lejos. Argentina se ha comprometido globalmente a proteger para 2020 el 17% de las zonas terrestres y de aguas interiores y el 10% de las zonas marinas y costeras. Si bien hemos tenido un significativo avance, aún se está lejos de los porcentajes comprometidos.

Según datos del Informe del Estado del Ambiente 2016 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable (Mayds), la Administración de Parques Nacionales (APN) maneja 47 áreas protegidas, equivalente al 1,19% del territorio nacional. En el orden provincial y municipal existían para 2016, 437 áreas protegidas, equivalente al 11,93% de la superficie del sector continental americano del país. Respecto de la plataforma continental argentina, la superficie protegida es inferior al 1%.

Estrategia. Pero el asunto no pasa solo por números. Un buen uso de la herramienta y un exitoso y efectivo sistema de áreas protegidas implica efectividad en el manejo, una adecuada conexión entre las áreas existentes creando corredores bioculturales para multiplicar los beneficios para los recursos naturales y culturales que salvaguardan, y una buena representatividad por ecorregión.

Argentina tiene 18 ecorregiones, la mayoría se encuentran representadas dentro de las áreas protegidas del país, pero no es una representación equitativa.

El trámite para la creación de un área protegida nacional es complejo, al requerir cesión de dominio y jurisdicción por parte de la provincia correspondiente, y la Ley 22.351 de Parques Nacionales no prevé criterios o prioridades para el establecimiento de nuevas áreas protegidas ni para asignarle a cada una la jerarquía que amerite según valores de conservación predeterminados. No se ha legislado ni reglamentado tampoco acerca de posibles modelos de gestión territorial compartida, de participación social, de interacción con particulares, organizaciones o instituciones próximas a las áreas protegidas, y de un ordenamiento territorial que incluya la biodiversidad. Pudimos haber tenido una ley de presupuestos mínimos de áreas protegidas, pero perdió estado parlamentario a fines de 2017.

En esta línea, resulta cuanto menos sorprendente la propuesta de creación de un parque nacional en Campo de Mayo. Hay gran diversidad de categorías ​consensuadas internacionalmente para ajustarse a las características de diferentes áreas con potencial en ese sentido y en todos los niveles (nacional, provincial, municipal), incluyendo aquellas de tipo urbano. Campo de Mayo no cumple​ con los criterios de la legislación nacional vigente para ser declarado por alguna de las categorías de la Ley 22.351, y menos con la máxima categoría de protección.

Se trata de un área rural convertida, fuertemente antropizada, que ha perdido su carácter natural. ​Es, además, una zona ​con​ usos múltiples, ya que ​en ​una parte de Campo de Mayo ​existe una guarnición militar, ​y ​en otro​ sector se encuentra​ el Ceamse, el mayor relleno sanitario del ​A​rea  Metropolitana de Buenos Aires​,​ donde además el propio Gobierno planea instalar una serie de incineradores de basura.​ Debería estudiarse, ​por tanto, ​que espacios como Campo de Mayo fueran destinados a otros fines,​ que pueden ser de esparcimiento, como un parque de acceso público u otras modalidades que permitan un acceso libre​ y acercamiento​ de la comunidad a un área que ​supo ser​ un​ ​​centro clandestino de detención.

Peligro. Existen muchos sitios de alto valor para la conservación que hoy se encuentran en serio peligro​ en el país, amenazados principalmente por actividades antrópicas, y en ecorregiones poco representadas en el sistema de áreas protegidas. Tales espacios deberían ser prioridad. Es necesario, entonces, que se invite a participar a ​organizaciones de ​la sociedad civil ​con conoc​imiento del territorio y las urgencias conservacionistas para que ​aport​en​ a la toma de este tipo de decisiones, ​y definir prioridades.

Finalmente, los procesos de creación de áreas protegidas deben enmarcarse dentro de una política nacional de sustentabilidad. En tal sentido, la construcción de esta agenda debe necesariamente abarcar las variables económicas, sociales y ambientales, las que deben integrase de manera acompasada en cada una de las decisiones. Vale decir, la creación de áreas protegidas no puede darse de manera aislada del resto de las políticas que hacen al desarrollo sostenible, que abarcan temas como minería, energía y agro, sino que deben integrarse como un conjunto dentro de éstas.

De otra forma será muy difícil explicar de qué manera se integran iniciativas de crear parques nacionales mientras que al mismo tiempo se promueve el achicamiento de la ley que tiene por finalidad proteger los glaciares para favorecer a la industria extractiva, o se deja sin trámite parlamentario la ley que busca proteger los humedales para favorecer a la agroindustria e inversiones inmobiliarias, o se promueve la construcción de dos megarrepresas hidroeléctricas en la provincia de Santa Cruz, que pondrán en riesgo al glaciar Perito Moreno y al emblemático Macá Tobiano.

Siempre serán bienvenidas las iniciativas que busquen conservar la naturaleza, pero ellas solo podrán cumplir con sus objetivos en tanto dejen de ser iniciativas aisladas y se integren en una verdadera política de desarrollo sustentable, algo que todavía espera su turno.

*Director ejecutivo Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) www.farn.org.


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