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ESPECTACULOS / Andres Muschietti
sábado 30 septiembre, 2017

“King hace una carta de amor a la infancia”

El argentino director del éxito It cuenta cómo es el vínculo con el novelista bestseller. Dice que le costó mucho tener su lugar en Los Angeles, y ahora siente que haber pegado “un bombazo” le da más poder.

Alfredo Mera

Del Toro. Bárbara y Andy a pleno. Foto: grassi

Se esperaba que funcionara, pero nadie se animaba a vaticinar semejante suceso. “Mi hermana (ver recuadro) tenía la predicción de que íbamos a hacer 80 millones de dólares el primer fin de semana… por suerte se equivocó (ríe). Yo era un poco más conservador y proyectaba entre 50 y 60 millones, pero terminamos haciendo más del doble sólo en el arranque”, confiesa Andrés Muschietti, director de la película de terror más convocante de la historia, superando a El exorcista. No sólo en Argentina, donde vendió más de 850 mil entradas, sino en todo el mundo. La adaptación tiene algunas libertades respecto del clásico de Stephen King, basadas en los temores que Andy tenía en su infancia: “Una de las cosas más estimulantes de este proyecto fue tener libertad completa. La razón por la que me dieron la película es porque dije todas las cosas que quería cambiar. Cambié todas las encarnaciones de Pennywise respecto de todos los miedos de los niños. Uno tiene que ver qué lo asusta antes de hacer una peli que asuste a otros. A grandes rasgos, todo lo que sucede me daba miedo, pero hay algo muy particular que es el cuadro que simula ser de Modigliani. De chico, me aterrorizaba una lámina que teníamos en casa… Cuando tenés 6 años no entendés de estilo, lo que ves es un monstruo”.

—¿Esperabas que públicos tan diversos se acercaran a la película?

—Hay una curiosidad heredada. Aunque tengas 20 años tenés una referencia de padres, hermanos mayores o amigos; It causó una impresión muy fuerte en esa generación. Como VHS siempre estuvo dando vueltas y quedó muy grabado en el imaginario popular. Después, hay una nueva generación que está impresionada por Stranger Things y todo lo que pasó en los 80, como una especie de nostalgia artificial.

—Al igual que el libro, tu versión de “It” no trata muy bien a los adultos de la historia.

—Son una extensión del mal. Más allá de la noción de lo incomprendido que puede sentirse un niño o un adolescente, me parece que Stephen King lo que hace es una carta de amor a la infancia y a lo que uno abandona cuando crece. Una imaginación sin límites que se muere con la adolescencia y la adultez.

—El problema es que en la segunda parte vas a tener que mostrar a esos niños como adultos...

—Uno de los problemas de los adultos en la historia no sólo es que son una extensión del mal y son abusadores, sino que se olvidan y no ven. Les dan la espalda a los hechos. El mayor obstáculo que tendrán los losers al volver es que no recordarán nada. Quiero instrumentar esa idea de manera activa en el argumento… Tienen que recordar no sólo para reencontrarse, sino para descifrar la clave para derrotar a Pennywise. Eso es algo que no está en el libro y que me gustaría introducir en la segunda parte y hacer los saltos al pasado.

—Stephen King no quiso ver tu trabajo hasta que estuvo terminado. ¿Cómo es tu relación con él?

—Hasta el momento sólo nos comunicamos por mail. En principio, supongo que tenía sus precauciones. Se hicieron muchas adaptaciones de sus obras y no todas son buenas. Razonablemente, quería ver la película solo, sin presiones. Cuando la vio, su respuesta fue: “Es increíble”. Yo le escribí una carta pidiéndole disculpas por todas las cosas que había cambiado (ríe).

—¿Qué puertas se abren en Hollywood cuando metés un éxito como éste?

—El éxito de esta película te pone en otro lugar de la industria. Como cineasta, haber pegado un bombazo te da más poder y oportunidades de llevar tus propias historias sin tanto escrutinio. No es que estoy alardeando, es que la industria usa el “de los creadores de It” como un efecto comercial para vender. Eso te da más libertad para la próxima película.

—Tenían disponibles alrededor de 35 millones de dólares. ¿Es muy difícil trabajar con un presupuesto acotado?

—La película que hoy se ve es más grande de lo que dictaba el guión y el presupuesto. Fue un esfuerzo de todos, que vino del contagio. Todos los departamentos pusieron hasta lo que no había para hacer la película más grande, sobre todo la dirección de arte y escenografía.

—Alguna vez dijiste que “It” era un retrato de lo que puede hacer una sociedad con sus temores. ¿Cómo encara sus miedos la sociedad norteamericana?

—El cine es catalizador. En general vas a lidiar con tus miedos y conquistarlos de manera artificial. En este caso, la película tiene subtonos más profundos. Es la historia de un monstruo que utiliza el miedo como herramienta para dividir y controlar, básicamente. Resuena mucho con la situación actual, sobre todo en Estados Unidos. Un payaso de pelo naranja que divide a la gente, ¿te suena?... Los losers son un ejemplo a seguir, son los héroes que se dan cuenta de que ese miedo no es real, que se le puede hacer frente unificando las creencias. Stephen King creó a un tartamudo, un judío, una chica y un afroamericano, todas representaciones de minorías o sectores marginados de la sociedad, que están aterrorizados. No lo hizo por accidente, es algo que es parte de la cultura americana. En los 80 estaba Reagan, que no era tan obsceno como Trump, aunque el conservadurismo americano tiene eso.


“Estuvimos cuatro años pateando”

Bárbara Muschietti produce todo lo que su hermano realiza. Desde Mamá (donde además trabajó en los guiones) hasta la serie Locke and Key, basada en el comic de Joe Hill. La historieta creación del hijo de Stephen King los tiene trabajando en Toronto. Fue en el aeropuerto de la ciudad canadiense donde recién pudieron cruzarse con su mentor, Guillermo del Toro. “Lamentablemente ni pudo ver la película porque está promocionando la suya (La forma del agua)… Siempre nos da consejos fantásticos”. Para ella, Del Toro es como un padre, y Stephen King “es Dios”, aunque la relación más fluida la tienen con el hijo del escritor: “Con Joe el trato es más cercano. Estuvimos hace unos días con él, está muy metido en la serie”.

—¿Qué te llevaba a ser optimista en cuanto a la convocatoria que tendría “It”?

BArbara: Conocemos más o menos el corazón de los fans, pero con esto nos encontramos con una ola expansiva que va desde nenes hasta adultos.

—Al poder aportar otras lecturas, ¿ser extranjeros es algo que puede a llegar a atraer a la industria?

B: Hicimos Mamá en una burbuja, por Del Toro y porque era una producción española-canadiense. Después estuvimos cuatro años pateando en Los Angeles tratando de que no nos devoraran…

ANDRES: Muchas veces, entre Mamá e It nos dijimos: “Tenemos que filmar algo para mantenernos sobre la mesa de la industria”, pero esas películas no llegaban…

B: Perdón, llegaban, pero no eran las que queríamos hacer…

A: Con La momia dijimos: “Hay algo que no está bien desde el principio, pero vamos a trabajar en algo nuevo”. Estuve meses reescribiendo la historia y diseñando personajes, pero se terminó dando vuelta la tortilla: me sentaron con la gente de marketing y me dijeron que no querían que la gente se asustara. Estaban siguiendo el modelo de Marvel de villanos carismáticos…

B: Uno de los llamados que tuve de los ejecutivos fue: “Queremos una momia querible”…


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