ESPECTACULOS
Entrevista a Pinky

Sin aire en la Diez

La “Señora Televisión” fue despedida de Radio 10 sin explicación, a pesar de que el dueño, Daniel Hadad, la había felicitado y confirmado. Inició trámites legales, se dio por despedida y espera la conciliación obligatoria. Pide como indemnización una suma importante. En su horario está Alejandro Dolina, que no la llamó para solidarizarse.

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MARTN FIERRO. Lo gan el ao pasado en el rubro "Mejor labor periodsitica en radio". Sin embargo, la emisora no le reconoce esa condicin profesional ni la relacin laboral. | Cedoc

- Es tarde?
- Para vos, nunca es tarde.
- ¿Cómo sabés quién habla?
- ¿No sos el que canta?

Inconfundible, Sandro fue uno de los pocos “famosos” que llamó a Lidia Elsa Satragno, desde hace medio siglo conocida como “Pinky”, para solidarizarse por su despido en Radio 10, adonde trabajó cuatro años hasta diciembre pasado. En cambio, recibió multitud de mensajes de la gente que la seguía de lunes a viernes de 24 a 2 en la AM 710, la emisora perteneciente a la empresa Votionis S.A., cuyo principal accionista es Daniel Hadad.

Fue por el diario que supo que en 2007 su programa Siempre Pinky iría de 21 a 24, espacio que conducía Esteban Mirol, recién mudado a Mitre. Aunque ella prefería un horario más temprano, no le gustó enterarse antes de que se lo comunicara José Luis Rodríguez Pagano, director de la radio.

Pero la cuestión no iba a terminar ahí. “Con Pagano habíamos arreglado que, por tratarse de una hora más de programa, me aumentaban la cifra (de dinero) y me daban, aparte, dos aperturas y un PNT para que yo los vendiera como quisiera. Quedamos en reunirnos con el equipo nuevo el martes (26 de diciembre). Me llaman que se pasaba para el miércoles y que me avisaban a mediodía a qué hora. Nunca volvieron a llamar. Intenté un llamado y no me atendieron. Me da tanta tristeza”, dice la “Señora Televisión” quien, inmediatamente, decidió buscar asesoramiento legal.

Contrato. Semioscuro y ocre, el living de su departamento está cubierto por fotos, retratos, pinturas y recuerdos. En contraste, dos cubitos de hielo con la forma y el color de las frutillas flotan en cada vaso de agua sobre la mesa ratona y se emparentan con el rojo furioso de la flor prendida en su hombro –tan Pinky– y el tono del lápiz labial. A su lado, Marisa Delellis, su abogada junto a Ernesto Martorell, fuma mentolados.

—¿Cómo era su contrato?
—Nunca tuve contrato. Pero mejor que hable la doctora.

“No tener un contrato escrito no implica que no exista la relación laboral porque el contrato puede ser verbal. Durante 4 años Pinky estuvo al margen del orden público laboral: facturaba sus honorarios en lugar de cobrar un sueldo, no tenía aportes previsionales, no le reconocieron el Estatuto del Periodista, no tenía vacaciones pagas ni aguinaldo. Antes de fin de año, mandamos telegramas tanto a Daniel Hadad como a Votionis, intimando a que regularicen la situación, retroactivo a la fecha de ingreso y con el plazo que marca la ley”, detalla Delellis.

En respuesta, negaron la relación laboral y que sea periodista, a pesar de que Pinky ganó en 2006 el Martín Fierro por "Labor periodística en radio". “Por lo tanto –continúa– se dio por despedida. Pedimos las audiencias en el Ministerio de Trabajo para negociar la indemnización. Es una cifra muy importante pero no podemos revelarla. Si la conciliación no es posible –estamos dispuestos a escuchar ofertas- tendremos que ir al terreno judicial, es decir, juicio. De eso dependerá que esto tenga fin en pocos meses o en dos o tres años.”

—¿Cómo se sentía en la 10?
—Como yo iba tarde me salvaba de muchas cosas pero no siempre la he pasado bien. Por ejemplo, agarraba un productor, lo entrenaba, le pasaba todo lo que yo sé y se lo mandaban a otro y me ponían uno nuevo. Esas cosas son faltas de respeto. Cuando estaba en el aire, era feliz pero fuera de eso, no. Probablemente, una de las razones por las que me enfermé haya tenido que ver con esto.

Además del bajón anímico, Pinky está en rehabilitación y mejorándose de una neuropatía autoinmune desmielinizante, afección que la asustó mucho a pesar de haber superado ya tres veces el cáncer.

—¿Era amiga de Hadad?
—Creo que debutó conmigo, era movilero de mi noticiero cuando el Canal 2 era de (Héctor Ricardo) García. No estoy segura, creo que fue lo primero que hizo en televisión. El trato era excelente. En la fiesta de la radio, el 22 de diciembre, en el escenario él dijo que a partir del 2 de enero iba de 21 a 24, brindamos y me elogió mucho ante 2.500 personas. Sé que está de viaje. Realmente, no puedo creer que él haya tenido que ver con esta actitud tan grotesca.