INTERNACIONAL
paridad en las encuestas

Evo espera que el ‘milagro boliviano’ lo proteja del cambio de ciclo regional

Hoy es el referéndum para decidir si podrá aspirar a su re-re-reelección. La economía lo acompaña, pero un escándalo puede complicarlo.

Lider. El mandatario boliviano cuenta con el respaldo de amplios sectores populares rurales y urbanos. Pero los sondeos indican que no está asegurado su triunfo en el referéndum de hoy, tal vez su ele
| Cedoc Perfil

En Venezuela, Nicolás Maduro se hunde en una crisis económica que parece no tener fondo y enfrenta la presión del antichavismo para destituirlo. En Brasil, el ajuste y la recesión golpean a Dilma Rousseff, que lucha contra la voluntad opositora de llevarla a un juicio político. En la Argentina, el kirchnerismo perdió una elección presidencial por primera vez en 12 años. Pero Bolivia es otro cantar: Evo Morales buscará hoy en un referéndum popular una vía legal para ir por su re-re-reelección en 2019. Su carta de triunfo es la sólida performance macroeconómica que el país andino mantuvo en los últimos años, con cifras indicativas más que envidiables para quienes han sido sus aliados naturales en la región.

Los bolivianos dirán “sí” o “no” al proyecto del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) para reformar la Constitución y permitir que Morales se postule a un cuarto mandato dentro de cuatro años. En los últimos meses, el oficialismo puso todos sus recursos al servicio de una campaña considerada crucial: este es, posiblemente, el mayor desafío en las urnas que Evo enfrentará desde que asumió.

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El principal argumento a favor del “sí” es ni más ni menos que el desempeño de la economía boliviana. En los últimos dos años, el producto bruto interno (PBI) del país andino creció a un ritmo anual promedio de casi 5%, y se mantendrá apenas por debajo de esa cifra este año, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI). La inflación interanual no supera el 5%, y el desempleo es casi inexistente: 4% en los últimos tres años. La deuda pública neta en relación con el PBI fluctúa en niveles muy manejables: el FMI estima que, en 2016, no pasará del 30%.

Morales dio muestras de pragmatismo a la hora de tomar decisiones económicas e incluso de un cierto desapego a los preceptos del “socialismo del siglo XXI”. En Bolivia, la distribución progresiva del ingreso, el crecimiento de la clase media y la incorporación de la mayoría indígena y campesina a la escena pública como actor protagónico se vieron acompañados por un prudente manejo de las finanzas del Estado, a veces rozando el recetario ortodoxo, y de un cuidadoso modo de relacionarse con el capital privado que mantuvo a flote la economía de mercado. La nacionalización de los hidrocarburos permitió robustecer como nunca antes las arcas del Estado; pero, al mismo tiempo, el hecho de que Morales pagara billete sobre billete cada expropiación alentó a empresas como Repsol o Petrobras a permanecer en Bolivia, que por cierto tiene la segunda mayor reserva de gas natural de Latinoamérica.

Dilemas. Aun así, las encuestas anuncian que todo puede ocurrir en el referéndum de hoy. Sectores medios urbanos ven con preocupación la posibilidad de que Morales gobierne hasta 2025. El propio presidente ha reconocido las dificultades del MAS para generar un sucesor potable. A eso se suma la incertidumbre por el impacto que tendrá en el mediano plazo la caída de los precios de los hidrocarburos. Mientras tanto, la oposición se aferra a la esperanza de que un reciente escándalo de corrupción que involucra a una ex amante del mandatario (ver nota aparte) lo complique en las urnas. Será cuestión de ver si el “milagro boliviano” resiste o no los embates.