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INTERNACIONAL / Análisis
domingo 6 mayo, 2018

Un racconto de la situación internacional

Un resumen de las noticias más importantes a nivel mundial.

por Abelardo Franchini

El dirigente francés, Benoit Hamon. Foto: AFP

Es evidente que entre 2015-2017, ahora, en los primeros meses del 2018, se ha ido dando un giro en la situación Internacional y que se va entrando en una Fase de Transición, luego del avance que protagonizaron distintas Gestiones Progresistas a partir de 1998-2000, en distintas partes del Mundo, ahora, con la situación de quasi-recesión, en lo Económico, se da la vuelta de Gobiernos Neoliberales, tanto en Europa como en América Latina.

Entre las cuestiones importantes que se manejan a nivel de la Unión Europea está la incorporación o no de Turquía, un país de idiosincrasia cerrada, de perfil jerárquico y tradicionalista, con ribetes anti-árabes y anti-Europeos (recordemos las largas guerras que tuvieron los Países Europeos con el Imperio Otomano en el siglo XVII y XVIII, el asedio a Viena por ejemplo y antes la casi completa supresión o aplastamiento de la Cultura Bizantina).

La votación en el Parlamento alemán el 2 de Junio de 2016 condenando éticamente a Turquía por el Genocidio Armenio, fue -y es- una muy buena señal, que tuvo el guiño del Gobierno de Angela Merkel y fue acompañada por la declaración del Papa Francisco I, el 24 de junio de 2016 en su visita a Armenia, que calificó al asesinato de entre 700.000 y un millón y medio de armenios de “Primer Genocidio en el siglo XX”.

En Italia, la muy buena elección del Movimiento 5 Stelle de Beppe Grillo también en el 2016, fue una señal de alarma, de crecimiento de lo que el politólogo argentino Rosendo Fraga denominó la “anti-política”, se trata de sectores “desclasados” que no responden a esquemas tradicionales ya en Europa y América Latina de clase media, trabajadores, burguesía, aristocracia terrateniente, sino que están en contra “de todo”, se podría asociar al movimiento que hubo en Argentina a principios de los 2000 “Que se vayan todos”, los Caceroleros. En Italia donde durante bastante tiempo, tanto el Partido Demócrata-Cristiano, como el Socialista de Bettino Craxi, como el Comunista de Enrico Berlinguer representaban ideas, militancia, participación, coherencia, compromiso, lo de 5 Stelle es como la idea de rechazo de “todo eso”, de la mano de posturas ultra-reaccionarias. El año pasado, el 2017, hubo elecciones el 12 de junio a nivel de municipios y el partido de Beppe Grillo fue claramente derrotado.

En España la derrota de “Podemos” y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) a mediados de 2016 (el 26 de junio de ese año, se realizaron las elecciones), fue, también, una señal negativa, la victoria del Partido Popular de tendencia neo-franquista, refleja el tradicionalismo hispánico, jerárquico, reaccionario, castellano-xenófobo (contra las comunidades autónomas, los catalanes, los cascos, los gallegos, los valencianos) y contra “lo europeo” en buena medida. La culminación de este proceso fue la crisis catalana donde se forzó al Gobierno de la Generalitat a promover directamente la separación de la Región del resto de España. El Gobierno del Partido Popular solo le puede dar al país peninsular mas ajuste, menos gasto social, más carga impositiva, salarios mas bajos, una política pro-recesión, en definitiva.

En Francia el Gobierno de Emmanuel Macron viene aplicando una política de ajuste que es una continuidad de la aplicada por el “socialista” François Hollande, uno de los puntos destacables es la extensión de la jornada laboral de las 35 horas semanales.

Se creía que Hollande y el socialismo suponían un “corte” a las políticas reaccionarias que terminó implementando Nicolas Sarkozy y el UMP (Union pour un Mouvement Populaire), pero el liberalismo implementado por el Gobierno “socialista” no tenía nada que ver con la línea establecida en su momento por el ideólogo Jean Jaurés y que en los 80’ (y parte de los 90’) representó François Mitterrand, el recordado Presidente que hizo avanzar al Estado en el control de empresas estratégicas (automotores, aviación, siderurgia, etc.).

Por esto Benoît Hamon y los demás candidatos de la Gauche tenían este desafío de enfrentar un discurso reaccionario instalado en la opinión pública del país de Voltaire y Balzac. El triunfo de Emanuel Macron, en el ballottage del 7 de mayo de 2017, un liberal semi-Reaccionario, es un mal menor, digamos, teniendo en cuenta la posibilidad de que ganara la opción Marine Le Pen, del Front National, que pretendía sacar a Francia de la Unión Europea e implementar medidas contra la inmigración, actitud que iría contra la positiva tradición de apertura y humanismo del país franco.

En Gran Bretaña se produjo el Brexit, como decíamos anteriormente, el referendum dio ganador a las posturas anti-UE, esto supone la salida del Reino Unido de la Unión Europea, a pesar de que el Primer Ministro conservador, David Cameron, apoyaba la continuidad del país insular en la Unión, la postura “Europeísta” sufrió un duro revés por lo que Cameron renunció a su cargo. Llamó la atención la posición ambigua del Partido Laborista, que no llamó de manera clara y firme a votar por la permanencia del país en la Unión Europea. Siempre hubo un sentimiento anti-continental o “insularista” en el país, recelo del predominio de Alemania sobre todo y Francia, en menor medida, en el Mercado Común. El RU forma parte de la Comunidad Europea desde el 1º de enero de 1973 y su permanencia fue confirmada tras un referéndum en 1975. La Primer Ministro Theresa May del Partido Conservador, ha asumido como un hecho la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, dándole continuidad a la tradicional política aislacionista y hegemonista Británica. Las elecciones en el Reino Unido han reposicionado al Laborismo aunque mantiene la mayoría en el Parlamento el Partido Conservador, aliado a los Unionistas del Ulster (Irlanda del Norte).

En la región latinoamericana después de la ‘ola progresista’ de los 2000, se vino la ‘contra-ola reaccionaria’, por ejemplo, en el caso de Chile, después de ciertos amagues tibios del Gobierno de Michelle Bachellet de hacer una gestión progresista, se llevó adelante un Gobierno de tipo conservador, que adhiere a la tendencia reaccionaria, chauvinista, jerárquica y tradicionalista del país andino, con buena sintonía con los Estados Unidos y una actitud crítica hacia Venezuela y su Revolución Bolivariana. Es de resaltar que respecto del reclamo de Bolivia de una salida al Mar (Pacífico), Chile sigue con su posición soberbia y cerrada al diálogo. Ahora, luego del triunfo del exponente de los sectores jerárquicos chilenos -como los denominábamos antes-, Sebastián Piñera, se consolida esta línea política.

Es evidente que estamos en un momento de transición, con una reposición de planteos conservadores. Ejemplo de esto es el Gobierno de EE.UU, del republicano Donald Trump, que realiza ajustes, recortes en el gasto social y niega la necesidad de realizar inversiones en medio ambiente, a pesar de lo evidente del calentamiento global, el deterioro de los ecosistemas naturales, y además apuesta al militarismo, esto, después de la gestión progresista de Barack Obama en el país del norte, que entre otras cosas concretó un Acuerdo General con el Gobierno Revolucionario y Socialista cubano, que implicaba terminar con más de 50 años de Relaciones ríspidas, confrontadas; replantear, reposicionar al progresismo se hace necesario, teniendo en cuenta lo negativo de las políticas de ajuste y de represión, llevadas adelante por las gestiónes de derecha a nivel internacional.


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