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OPINIóN / Columna de la Usal
miércoles 29 agosto, 2018

Adicciones, alcoholismo: preocuparnos sin ocuparnos no alcanza

Aumento del consumo, baja de la edad de inicio, accidentología y violencia son datos que deben movernos a la acción.

Jorgelina Devoto

Tomás Nuñez Aboy de 27 años embistió a un auto estando alcoholizado y mató a una mujer. A un año del hecho, no hay fecha de juicio. Foto: Cedoc

Todos los días nos levantamos con una noticia trágica repetida insistentemente  en televisión o en la radio. Noticia que se transforma en un tema que, de tan reiterado, se va invisibilizando. La diferencia entre tolerancia social  y alarma social parece difusa. A veces nos preocupan ciertos temas, decimos que  nos alarman,  pero vamos desarrollando una enorme tolerancia  hacia ellos. Me refiero específicamente a los accidentes viales y  a las escenas violentas que suceden luego de un consumo excesivo de alcohol. Daños que muchas veces son irreparables y provocan dolor y sufrimiento.  

Sabemos que para el mundo juvenil el alcohol se ha transformado en parte del paisaje personal y social. Parece que ya nadie se sorprende o “alarma” ante la cantidad de bebida que se compra para una fiesta o una previa. Los datos oficiales, producto de investigaciones  de los Organismos especializados ya no se pueden negar. Aumento del consumo, baja de la edad de inicio, accidentología y violencia. Situaciones que ya conocemos y están instaladas casi como “normales”. Sorprende conocer la cantidad de casos de adolescentes embarazadas que consumen alcohol u otras sustancias. ¿Falta difundir que nacen cada vez más niños con síndrome de abstinencia? Son temas que  se comentan y se critican, pero no se pasa de la preocupación a ocuparse en serio del tema. ¿ Es que ya nada nos conmueve? 

Cuanto más temprano empieza el consumo, mayores serán las consecuencias en la salud física, psicológica y social.

Pero esto no se circunscribe sólo al mundo juvenil, también de estos hábitos poco saludables participamos los adultos. La diferencia es que, cuanto más temprano empieza el consumo, mayores serán las consecuencias en la salud física, psicológica y social. 


La juventud es una etapa de la vida privilegiada, especial  para disfrutar y desarrollar todas las potencialidades de cada persona. Por eso es lamentable que se incite a los jóvenes a hipotecar su futuro entrando en la carrera de las adicciones. Somos los adultos los responsables de pensar cuál es el mundo que les ofrecemos y qué modelos de identificación les proponemos. El “marketing” social del alcohol y otras sustancias psicoactivas está en crecimiento permanente. Lo que se considera “abstencionismo” pierde adeptos a favor de la” reducción de daño”. Cuando no nos podemos hacer cargo de un problema se busca el atajo que simule una solución. 

Aún estamos a tiempo de trabajar para la salud y el bienestar de nuestra comunidad


La Salud Pública está en riesgo, además de la personal y  familiar, todos tenemos algo de qué ocuparnos. Este no es un asunto de especialistas, o por lo menos no sólo de los que se especializan en el tema. No esperemos que lo solucione “otro”, hagámonos cargo de los que nos toca y empecemos a pensar en términos de PREVENCIÓN. A la prevención la hemos llamado ”la gran olvidada”, no esperemos que se transforme en “la hermanita perdida” cuando aún estamos a tiempo de trabajar para la salud y el bienestar de nuestra comunidad

 

La autora es Directora del Instituto de Prevención de las Adicciones de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador. 


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