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POLICIA / carta del empresario condenado por el crimen de schenone
domingo 16 septiembre, 2018

“Estoy haciendo de mi cuerpo un experimento científico”, dice Conzi

Hace más de quince años que está detenido. En la cárcel de San Martín consiguió un celular, se sacó selfies e hizo un relato de su nueva vida.

por Leonardo Nieva

Retratos. El dueño del restaurante Dallas Las Olas Boulevard, en su celda de la Unidad 48. Derecha: durante el juicio en el que fue sentenciado a 24 años de prisión. Foto: cedoc

Hace 15 años y medio que el empresario gastronómico Horacio Conzi (59) duerme en una cárcel bonaerense. Condenado a 24 años y 9 meses de prisión por haber asesinado a tiros a Marcos Schenone (23), en aquella enfermiza persecución de enero de 2003, recién será hombre libre el 13 de diciembre de 2027.

Falta mucho. Y mientras el tiempo pasa lento entre los muros del penal de José León Suárez, el dueño Dallas Las Olas Boulevard encontró un pasatiempo prohibido en el régimen carcelario: un teléfono celular con datos para navegar y actualizar su cuenta de Facebook.

El aparato, marca Alcatel, modelo 50242, fue hallado este jueves en el interior de su celda durante una requisa realizada por agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). Según consta en el acta del procedimiento, el teléfono no tenía tarjeta SIM ni memoria extra. Antes del operativo, Conzi escribió un texto desopilante sobre su condición de herbívoro y frugívoro, sus poderes curativos para enfermos de cáncer, los padecimientos en la cárcel y su esperanza de vivir más de 110 años.

Si no recibe ningún beneficio, el empresario recién recuperará su libertad cuando tenga 68 años. Para ese día se está preparando: “Tengo la vitalidad de un joven de 30”, afirma. “No hay síntomas de deterioro en mi organismo, bajé 30 kilos caminando y trotando 10 kilómetros por día en seis meses y recuperé el peso de los 20 años, y la vitalidad de los 30”.

Conzi entiende que sus cambios están relacionados con sus hábitos alimentarios. “Antes, cuando era carnívoro –explica–, mi esperanza de vida útil era llegar a los 75/80 años, hoy esa expectativa supera los 100/110 años con la lucidez y vitalidad de los 30, por ello estoy haciendo de mi cuerpo un experimento científico para comprobar cuál es el máximo potencial de longevidad con el que fuimos creados los humanos”.

En el juicio, su defensa intentó, en vano, que lo declarasen inimputable. El psiquiatra Mariano Castex, perito de parte de Conzi, declaró en noviembre de 2005 que el empresario era “un sujeto que delira y construye un mundo fuera de la realidad, y vive en él”.

El empresario asegura que sufre de estrés en la cárcel y que eso le llegó a provocar “una fibrilación auricular”. Sin embargo, critica a las universidades y habla de sus poderes curativos.

“Las universidades le lavan la cabeza a la gente, la preparan para ser dominada por el Matrix. Es triste ver cómo son manipulados, y lo peor es que adoptan una postura socialista y consumen todo lo que les vende el capitalismo. Se creen que se las saben todas. Cuando ellos no habían nacido, yo ya estaba investigando. Así llegué a curar diabéticos y cancerígenos (sic) estando privado de la libertad, imagínense cómo voy a curar a miles cuando esté libre”, dice sin ningún tipo de sustento.

Mascotas. Conzi cuenta que adoptó una oveja, que tiene una cabra y un cabrito que le hacen compañía, información que un vocero del SPB desmintió a PERFIL. Pese a que lleva más de 15 años encerrado, el empresario dice que “cada día” vive “con mayor entusiasmo” la “experiencia científica que está poniendo en práctica”. “Salud a mis iguales de la elite que han despertado”, dice.

Por su hiperactividad, el empresario gastronómico consiguió que le redujeran cuatro meses su condena por la Ley de Estímulo. A lo largo de estos 15 años de detención, realizó cursos de enfermería, albañilería, jardinería y carpintería. También adquirió conocimientos de apicultura, plomería, electricidad y panadería, y hasta realizó una capacitación como bombero, que le sirvió para controlar un principio de incendio.

El empresario pasó doce años en el penal de Campana. Desde marzo de 2015 que está en la Unidad Nº 48 de San Martín.


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