POLITICA

El Papa admite la influencia de la Iglesia en la formación de Montoneros

¿Se viene una autocrítica de la Iglesia argentina?

El Papa realizó una particular autocrítica sobre el rol de la Iglesia sobre los jóvenes en los '70.
| AFP.

“San José era radical, San José era radical,

y la Virgen socialista, y la virgen socialista,

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y tuvieron un hijito, montonero y peronista”.

Canto en los actos de Montoneros en los '70.

 

El papa Francisco hizo una contribución formidable para comprender cómo fue que tantos jóvenes bien intencionados, altruistas, tomaron la dramática decisión de incorporarse a la guerrilla en los '60 y '70; es decir, estuvieron dispuestos a morir pero también a matar a otras personas, a otros argentinos, por razones políticas.

“Nosotros en América Latina hemos tenido experiencia de un manejo no del todo equilibrado de la utopía, y que en algunos lugares, no en todos, en algún momento nos desbordó. Al menos, en el caso de Argentina, podemos decir ¡Cuántos muchachos de la Acción Católica, por una mala educación de la utopía terminaron en la guerrilla de los años '70!", dijo Francisco.

Jorge Mario Bergoglio atribuyó la conversión de tantos jóvenes católicos en guerrilleros a errores de conducción de la propia Iglesia Católica al señalar que hay que “saber manejar la utopía, o sea saber conducir” a los jóvenes.

Las palabras del Papa argentino fueron pronunciadas en un ámbito muy propicio: ante la Comisión Pontifica para América Latina, que está formada por un grupo de cardenales de la región.

El mensaje podría dar lugar a la autocrítica que la Iglesia Católica viene eludiendo sobre su responsabilidad en el surgimiento de la violencia guerrillera de los '70, que debería completarse con la autocrítica del respaldo que otros sectores eclesiásticos, conservadores e integristas, brindaron a la dictadura del general Jorge Rafael Videla y a la represión ilegal.

En mi último libro, ¡Viva la sangre!, dediqué un capítulo y medio a la influencia de sectores de la Iglesia en la formación de Montoneros, la guerrilla de origen peronista. Este libro está ambientado en Córdoba, un lugar clave para comprender la gran tragedia nacional de los setenta.

Entre otras cosas, Córdoba nos permite comprender de dónde surgieron los montoneros, uno de los dos grandes grupos guerrilleros de los '70. Mi conclusión fue que todos los primeros montoneros cordobeses habían sido, primero, militantes católicos. En otras palabras: Montoneros nació en las sacristías y en los colegios, las universidades, las residencias estudiantiles, los campamentos juveniles y las misiones de ayuda social organizadas por la Iglesia. Y eso ocurrió en todo el país.

Ésa fue la influencia de los sectores progresistas de la Iglesia. La responsabilidad de los sectores conservadores es más conocida y aparece con claridad en mi libro anterior, Disposición Final.

En conclusión, la Iglesia estuvo en los dos lados del mostrador de la violencia política. Uno de los signos de nuestra tragedia es que muchos militares y guerrilleros mataron creyendo que de esa manera cumplían con las enseñanzas de Cristo.

Una de las hipótesis de ¡Viva la sangre! es que la demora del Episcopado en realizar una profunda y generosa autocrítica sobre aquellos años sangrientos es el veto recíproco entre los sectores conservadores y progresistas de la Iglesia. Cuando los progresistas impulsan una mirada reflexiva sobre el apoyo a la dictadura, los conservadores les recuerdan la formación en las sacristías de tantos guerrilleros.

Se verá si la llegada al papado de Bergoglio, que es un crítico de las sistemáticas violaciones a los derechos humanos de la dictadura, servirá para clausurar esos vetos recíprocos.

 

(*) Editor ejecutivo de la revista Fortuna.