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POLITICA / SINDICALISMO
jueves 12 julio, 2018

​​La historia de la CGT: unidades endebles, hechos fatales y más divisiones que acuerdos

Reunión clave del Consejo Directivo para decidir la continuidad o no de la conducción de la central obrera.

Hugo moyano, Ubaldini, Vandor, Héctor Daer Foto: Cedoc

Este jueves a partir de las 14 horas el Consejo Directivo de la CGT se reunirá para buscar alguna punto de acuerdo que mantenga vivo al triunvirato antes de renovar a las autoridades. La elección estaba prevista para el 22 de agosto, pero ya no hay margen para esa fecha. Ahora el sector de Pablo Moyano exige que se ponga otra fecha pero antes de que termine el año. En cambio, dirigentes como Héctor Daer plantean que es necesario mantener todo tal cual está ahora hasta 2019. ¿Y si no hay consenso? Nadie descarta una nueva ruptura.

Lo cierto es que no sería la primera vez que el bando perdedor acepta acompañar y decide romper oficialmente la central obrera. La Confederación General del Trabajo (CGT), nació 27 de septiembre de 1930. Tres semanas antes se produjo el primer golpe de Estado. Y como si fuera un presagio de lo que sería su historia, la CGT nació de la fusión de otras dos preexistentes: la Confederación Obrera Argentina (COA), de tendencia socialista, y la Unión Sindical Argentina (USA), de orientación sindicalista. Dentro de la COA estaban la Unión Ferroviaria, La Fraternidad, los municipales, empleados de comercio y metalúrgicos, y sus afiliados se calculaban en 100 mil. La USA agrupaba a telefónicos, marítimos, trabajadores del Estado y tranviarios, con un total aproximado de 15 mil afiliados.

Cuando lograron reunirse en un congreso general habían pasado 6 años. Fue en 1936. Ese mismo año se realizó la primera división: por un lado la CGT-Independencia (socialistas y comunistas) y por el otro la CGT-Catamarca (tendencia sindical). La división fue una constante hasta que llegó la unidad, pero duró poco. En diciembre del '42 se realizaron elecciones pero el resultado provocó una nueva batalla gremial. Nacieron así la CGT Nº 1 y la CGT Nº 2.

Todo cambió a partir de 1944 cuando comenzó a llamar la atención a los sindicalistas el ministro de Trabajo, Juan Domingo Perón. Cerca de 1945, el militar ya ocupaba la vicepresidencia de la Nación y el Ministerio de Guerra. El 17 de octubre, con Perón preso, la CGT tuvo un rol fundamental para exigir su liberación frente a la Casa Rosada. Tras la movilización y el llamado a elecciones, los dirigentes sindicales aportaron militancia, fondos y dirigentes en la lista del recientemente creado Partido Laborista, que postulaba la candidatura de Perón a la presidencia. En total, fueron treinta y cuatro legisladores nacionales los que salieron de la CGT.

Augusto Vandor

Con Perón en el poder, el partido pasó a ser, lisa y llanamente "Partido Peronista". Y fue entonces cuando la CGT se convirtió en un órgano central dentro de la Argentina. A tal punto que el dirigente Ángel Borlenghi, fue nombrado ministro del Interior y Juan Atilio Bramuglia (abogado de la Unión Ferroviaria) ministro de Relaciones Exteriores. Cambió así también el rol. Ya no negociaban con el Estado, sino que eran parte del mismo ante los trabajadores. Comenzó también una intensa persecución a dirigentes comunistas dentro de los gremios. En 1950 se inauguró el edificio sobre la calle Azopardo. La central era considerada la "tercera pata" del PJ. Inclusive llegó a manejar el expropiado diario La Prensa. En 1952, con la muerte de Evita, el funeral se desarrolló sobre la sede central.

Tras el golpe de 1955, en un primer momento el gobierno de facto prometió un panorama "sin vencedores ni vencidos" pero luego la dictadura prohibió la actividad del sindicalismo peronista y comenzó un período de resistencia para el regreso del expresidente al país. Durante la década del '60 se destacó la frase del titular de la UOM, Augusto Timoteo Vandor, quien planteó un "peronismo sin Perón". El 30 de junio de 1969 fue acribillado en su oficina por el Ejército Nacional Revolucionario (ENR), un brazo de la agrupación Descamisados. En total, fueron 5 disparos. No fue el único, ya que en 1973 acribillaron a José Ignacio Rucci.

Jose Ignacio Rucci

Pero dentro del sindicalismo peronista las 62 Organizaciones tomaron poder, aunque también se observaron las divisiones: hubo unas 62 “Leales a Perón” y otras “De Pie junto a Perón”. Por otra parte, se blanqueó la división entre el sindicalismo “burocrático” y el “combativo”, que se plasmó en la CGT Azopardo y la CGT de los Argentinos, liderada por el gráfico Raimundo Ongaro, con sede en Paseo Colón.

Con la llegada de los militares en 1976 la persecución fue total, salvo con ciertos dirigentes que colaboraron con los militares. En primer lugar se intervino la CGT y luego fue disuelta a través de leyes de facto. Pero no se perdió del todo el contacto. Quedó, por un lado, el sindicalismo "confrontacionista" con la dictadura, "los 25" y el sindicalismo "dialoguista" llamado primero CNT y luego CGT-Azopardo.

Arde la interna de la CGT y nadie descarta una ruptura de los Moyano

Democracia. Pocos meses después de asumir, Raúl Alfonsín envió al Congreso el Proyecto de ley de Reordenamiento Sindical y Régimen Electoral conocido como "ley Mucci". La intención de fondo era dividir cada gremio en distintas ramas. El proyecto pasó en Diputados pero el Senado, con el PJ a la cabeza, lo frenó. Desde allí, la relación de la CGT con el presidente radical fue de mal en peor. El 25 de enero de 1984, en el Sindicato de la Alimentación, 107 organizaciones sindicales de ambas CGT se reunificaron. El 3 de agosto de 1984, convocó a la primera huelga en contra de las medidas económicas. En total, durante los seis años del gobierno radical se realizaron casi 4.000 huelgas sectoriales y de empresa (67% en el sector público) y 13 huelgas generales.

Saul Ubaldini

Para 1989, en el inicio del primer gobierno de Carlos Saúl Menem, la central obrera volvió a partirse entre oficialistas y opositores. Luis Barrionuevo y los "Gordos" (Comercio, Uocra, Luz y Fuerza, Sanidad, UPCN) se aliaron al expresidente y Hugo Moyano, con el Movimiento de  Trabajadores Argentinos (MTA), se enfrentó. Con la llegada de Fernando de la Rúa se produjo una nueva división, el 16 de marzo de 2000: la oficial y la disidente. Rodolfo Daer, condujo la primera y, otra vez Moyano, la segunda. Tras la caída del radical, en el 2002 asumió la conducción un triunvirato integrado Moyano (Camioneros), Susana Rueda (Sanidad) y José Luis Lingieri (Obras Sanitarias). Al año siguiente, Moyano asumió la conducción cegetista.

La nueva escisión se produjo en 2008 cuando Barrionuevo decidió enfrentarse al kirchnerismo y creó la CGT "Azul y Blanca". Poco antes de la fractura, Moyano fue reelecto en la central oficial y afirmó: "Los enemigos del pueblo están al acecho". En 2010 Hugo Moyano también se distanció del gobierno cristinista tras una nueva reelección y hubo una nueva división. Por un lado el sector del camionero, por el otro la CGT oficialista, con Antonio Caló al frente.

Con la llegada de Mauricio Macri, las tres vertientes negociaron la "unificación" con un triunvirato y asumieron Héctor Daer, Carlos Acuña y Juan Carlos Schmid. Ese trío está duramente cuestionado, aunque el último paro contra el Presidente le dio un poco más de aire. El futuro, si es con más divisiones, no debería sorprender a nadie.


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