POLITICA

Los secretos del caso Graiver

La Operación Papel Prensa y el rol de Lidia Papaleo, la viuda de David Graiver. La pelea con su hija y los fondos de Montoneros.

Martes 24: Lidia Papaleo y su hermano Osvaldo con los Kirchner en Casa Rosada. Detrás, el testaferro Iannover junto a Ricardo Forster y Andrea del Boca.
| Presidencia de la Nación

Lidia Papaleo (66) llegó una tarde al segundo piso de la Secretaría de Industria, visiblemente conmovida. Se sentó frente a Guillermo Moreno y, casi sin hablar, buscó con sus manos en la cartera que tenía sobre su falda. Entonces, sacó una foto color sepia y la puso sobre el escritorio del despacho del funcionario más aborrecido y leal que tienen los Kirchner. La imagen la devolvía a un momento muy distinto de su vida, cuando era más feliz que nunca y el horror todavía no se dibujaba en el horizonte. Un desprevenido no hubiera reconocido a los protagonistas: una mujer joven y hermosa acompañada por un muchacho que hacía desentonar el traje inmaculado con su aspecto de hippie.

En la foto se veía a Lidia embarazada de su única hija, María Sol. A su lado, estaba su marido, David "Dudi" Graiver, el poderoso empresario que moriría en un sospechoso accidente en agosto de 1976. Sonreían. "Yo quise traerlo hoy conmigo porque siento que él también hubiera estado de acuerdo con esto que estamos haciendo", le dijo a Moreno.

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A su lado, estaba su marido, David “Dudi” Graiver, el poderoso empresario que moriría en un sospechoso accidente en agosto de 1976. Sonreían. “Yo quise traerlo hoy conmigo porque siento que él también hubiera estado de acuerdo con esto que estamos haciendo”, le dijo a Moreno. Habían pasado 36 años desde el momento en que alguien capturó ese instante de 1974, pero para ella la historia aún estaba inconclusa. La psicóloga que le dio al Gobierno la llave que puede arrebatarle Papel Prensa a Clarín y a La Nación ya no tenía dudas.

Aparecidos. “Les voy a contar algo que muy poca gente sabe. Tenemos a la viuda de Graiver. Apareció: por primera vez habla y cuenta”. El secretario de Comercio de los cascos y los guantes de box anunció la apuesta del Gobierno, con innegable precisión, en abril pasado en la sede del Sindicato de Canillitas. “Cuando se sepa la verdad de Papel Prensa van a perder la dignidad”, profetizó.

Era el inicio de un proceso que culminaría, cuatro meses más tarde, el martes 24 de agosto, con un relato de una hora y media de CFK que fue transmitido en cadena nacional desde la Casa Rosada. Como ya es costumbre, el Gobierno no se había topado en el camino de una embestida con los argumentos que necesitaba. Pero sobre todo, había encontrado al personaje clave: la mujer que guardaba todos los secretos de David Graiver, el anterior dueño de Papel Prensa. Una piedra movediza que abría la puerta de un pasado turbulento, en el que los proyectos políticos y las disputas económicas se superponían, en el que la traición se pagaba con la muerte y el terrorismo de Estado legitimaba su accionar en aliuanza con los dueños de la palabra impresa.

Lidia Papaleo había guardado un cuidadoso silencio durante más de tres décadas y nunca habíua apuntado a los grandes diarios por las presiones. Al contrario: en 1989, había firmado una solicitada junto a Isidoro Graiver y a Juan Graiver -el hermano y padre de su ex marido- en la que responsabilizaba a la organización Montoneros por los biene que le habían sido sustraídos. EN 1974, la guerrilla peronista le había entregado al banquero 17 millones de dólares, una parte del botín que había obtenido por el rescate de los hermanos Born.

¿Por qué no habló antes? ¿Qué hizo durante todos esos años? ¿Conocía los secretos de su marido o ignoraba casi todo? ¿Qué piensa realmente?

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