POLITICA
Opinin

Política y emergencia vs. orden institucional

Una vez más, la situación de emergencia y los excesos de poder colocan al país al borde de una ruptura institucional.

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default | Cedoc

El viento de cola, la alta liquidez en el mundo, las favorables expectativas por salir del default y la recuperación, aunque tenue, de algunos sectores de la producción, resultaron insuficientes frente a la apetencia de poder. Una vez más, la situación de emergencia y los excesos de poder colocan al país al borde de una ruptura institucional.

La disputa por el uso de las reservas para el pago de la deuda pública tiene un claro correlato con el estado de emergencia económica, la endeble situación fiscal y los planes políticos de la administración Kirchner de cara al 2011.

En la lógica oficialista, cuando en el 2003 asumió Néstor Kirchner este nivel de reservas no existía. Por lo tanto, el uso de las reservas corresponde a esta administración y en consecuencia, este gobierno va a hacer uso de las mismas de acuerdo con su discrecionalidad.

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A estas alturas, lo que está en juego no son sólo 6.569 millones de dólares. Lo que se vulnera, es el respeto al orden jurídico e institucional. Todo responde a los impulsos del poder regente y la voracidad política que tantas veces ha llevado a la ruina al país.
El avance del Poder Ejecutivo sobre la independencia del Banco Central es el corolario de una ostensible y reiterada avidez por construir poder, pero también de una débil oposición por parte de Redrado, a las intromisiones de la Casa Rosada.

En reiteradas oportunidades, fueron los adelantos del BCRA los que salvaron del naufragio al Tesoro y al modelo kirchnerista.
Luego, la renta por la colocación de las reservas en el exterior fue la que rescató al gobierno.

En este conflicto no hay un sólo responsable y por tanto las culpas son compartidas. Redrado resultó ser el sastre de Kirchner. El economista diseñó un traje a medida para el patagónico, al confeccionar un modelo monetario y cambiario que se adaptó a los excesos de poder. Por un lado, interviniendo en el mercado cambiario aplicando controles y restricciones por doquier. Por otro lado, emitiendo moneda para sostener ficticiamente la paridad cambiaria y luego emitiendo deuda para neutralizar los excesos de liquidez.

Si el déficit fiscal se maquilló con dinero del BCRA, los desequilibrios de ese organismo -déficit cuasi fiscal- ¿cómo se van a cubrir? Este no es más que otro de los costos de vivir en emergencia permanente y al margen del orden legal e institucional.

 

(*) Agencia DYN