PROTAGONISTAS
segunda visita a la argentina

En Buenos Aires, Justin también tuvo una visita agitada

<p>La efusividad de sus fans lo obligó a mudarse de hotel para evitar escándalos. En la madrugada del sábado, luego de su show en Córdoba, fue a bailar a Palermo y sus custodios protagonizaron incidentes.</p>

Escena. El viernes en el estadio Mario Kempes de Córdoba durante una coreografía que se repitió en el show de ayer –y hoy también– en River.
| Cedoc Perfil

Como un muñeco de cera: quieto, sentado solo en el vip de un boliche, sin sacarse sus gafas y tomando champaña. Seguramente, ésta no es la imagen más común de Justin Bieber. Y de hecho, esa instantánea no tardaría en cambiar cuando, a las siete y media de la mañana de ayer, el cantante decidiera abadonar Ink en medio de una batahola de golpes e insultos entre sus custodios y los camarógafos que lo esperaban a la salida. La crónica relatada por testigos dirá que Justín salió y se metió directamente en la camioneta que lo había traído con la intención de irse junto a cuatro mujeres hacia el hotel. Algo que no iba a suceder: apenas terminó la contienda en el boliche de Palermo, el jefe de la custodia se acercó a uno de los RRPP para preguntarle: ¿Me recomendás un hotel cinco estrellas para llevar a este pibe? Justin no pudo volver al Faena Hotel, el sitio donde hizo base en la Argentina. El griterío de sus fans y cuestiones de seguridad, hicieron que la gerencia del hotel y la empresa que lo trajo acordaran ubicarlo en otro lugar, fuera de Puerto Madero. Todo esto a menos de 48 horas de su llegada a Buenos Aires.

Idolo. Justin llegó al país para ofrecer tres recitales, uno en Córdoba, y dos en Buenos Aires. Se espera que repita hoy una segunda presentación en el marco del Believe Tour 2012- 2013, con el que desde el año pasado viene recorriendo el mundo. Entre los requisitos pedidos para los shows, el cantante encargó: 12 botellas de jugo de naranja, 12 de agua mineral marca Fiji, gaseoas Dr. Pepper y Cherry Coke, variedades de tés, un canasto con frutas de estación, una bandeja de vegetales, pescado, dos jarrones de miel, cuatro limones frescos, y una bolsa de papas fritas, tarros de frutos secos, cortes de carnes frías, tablas de queso y barras de cereales, entre otras cosas.
Fue el jueves cuando Bieber puso sus pies por segunda vez en Buenos Aires. Se hospedó en el Hotel Faena donde lo esperaba un centenar de fanáticas quienes hicieron sentir la “Biebermanía”: tuvieron que habilitar un tapiado especial que ni siquiera llegó a contener el fervor de sus fans: exaltadas por la presencia de su ídolo, derribaron las vallas y algunas sufrieron varios golpes al enfrentarse con la seguridad del hotel.
El viernes, el canadiense, hizo un viaje relámpago en avión privado para presentarse en Córdoba. El show fue en el estadio Mario Kempes bajo una intensa lluvia que no amedrentó a los 35 mil fans que fueron a verlo. Bieber paralizó a la ciudad del cuarteto con su pop adolescente y esa misma noche volvió a Buenos Aires. A su regreso, Justin lo llevaron a la disco Ink. A las 3 y media de la mañana, un grupo de seguridad hizo el habitual reconocimiento de campo y casi dos horas después, el cantante hizo su aparición. Luego de los desmanes y ya sin hotel seguro para dirigirse, Justin se habría ido junto a cuatro señoritas del boliche hacia un destino desconocido.
Estar acompañado de mujeres es algo que ya vino haciendo en la gira: durante su estadía reciente en Río de Janeiro, pasó una noche junto a una conocida escort carioca que incluso, hasta se atrevió a filmarlo mientras dormía. Su paso por esa ciudad, donde se presentó el lunes pasado, tuvo también otros condimentos escandalosos: como cuando pintó un grafiti en las paredes de un hotel en Copacabana. “Respeten mi privacidad” y “Estoy de vacaciones”, fueron las palabras que dejó a la gerencia del establecimiento como única explicación.
Su último día en el país será mañana para proseguir su gira internacional en Santiago de Chile