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Amor y odio son las motivaciones de las mujeres asesinas

Claudia Sobrero entró en la historia criminal argentina tras haber sido condenada por el homicidio del reconocido dibujante Lino Palacio. El año pasado salió de prisión después de 21 años, pero el lunes 22 fue detenida nuevamente acusada de robo. Su caso reavivó el interés por los crímenes protagonizados por mujeres. Sus diferencias con los varones.

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ARCHIVO. Sobrero es trasladada por la Polica a los pocos das de haber sido detenida en Tucumn. Su caso inspir un captulo de "Mujeres asesinas" que protagoniz Dolores Fonzi. | Cedoc

A la hora de matar, lo femenino y lo masculino también se diferencian. El amor, el odio, el agotamiento llevan a las mujeres a asesinar sin planificar demasiado. En los hombres el dinero es uno de los factores por el que llegan a disparar un arma y hasta cobran por hacerlo.

A la cárcel la mayoría de las mujeres ingresan por asesinatos y por ser “mulas” para traficar drogas, ya que son muy pocas las que cometen otros delitos. El porcentaje es notoriamente menor al de los hombres que cometen crímenes, según fuentes del Servicio Penitenciario Federal. Claudia Sobrero es la única mujer en la Argentina que fue condenada a reclusión perpetua más la accesoria por tiempo indeterminado. Fue por el crimen del dibujante Lino Palacio y su esposa. El 14 de septiembre de 1984, Sobrero junto a Oscar Odín González Muñoz y Pablo Zapata entraron a robar en el departamento del matrimonio Palacio pensando que estaban de vacaciones; al ser reconocidos, los mataron a puñaladas y aplastaron con una plancha el rostro del dibujante. Cinco días después fue detenida en Tucumán, donde se había fugado, y trasladada a la Ciudad de Buenos Aires. Después de pasar 21 años en prisión obtuvo la libertad condicional hace un año, pero volvió tras las rejas porque el lunes 22 junto a su nueva pareja le robaron la cartera a una señora en Belgrano.

“Las mujeres matan por casi las mismas cosas que los hombres. En general, asesinan a personas con las que tienen algún vínculo”, explica la periodista y autora del libro Mujeres asesinas, Marisa Grinstein. El texto se convirtió en la base del programa del mismo nombre. Grinstein escribió un capítulo con la historia de Sobrado, que fue protagonizado por Dolores Fonzi. Claudia conocía a las víctimas, porque había sido pareja del nieto de Palacio.

En el caso descubierto la semana pasada en Campana también había un vínculo. María del Carmen Gómez fue detenida acusada de asesinar, y tirar a un pozo a su ex marido, Gregorio Mendoza, padre de sus cuatro hijos. El 7 de enero, la nueva novia de la víctima había denunciado su desaparición. La investigación llevó a los efectivos policiales hasta la casa de Gómez en el barrio Otamendi. Ella estaba de vacaciones, pero el hombre que cuidaba el domicilio confesó que había lavado manchas de sangre y que en el baño había mucho olor a podrido. El lunes 22 en el pozo ciego la Policía encontró al hombre asesinado de cinco puñaladas unos diez días antes. El cadáver fue reconocido por la ropa que llevaba puesta. El jueves 25 Gómez y su nuevo novio fueron detenidos en Chivilcoy acusados del asesinato.

Las motivaciones. Sobrero es de las pocas mujeres que hace más de veinte años cometían robos a mano armada. “Hoy la crónica policial nos demuestra que algunas mujeres empuñan su pistola y asaltan con el varón, pero en general la mujer mata por pasión, el hombre mata por dinero”, sostiene el forense Osvaldo Raffo.

“Los homicidios son producidos mayoritariamente por el hombre, que por cuestiones culturales y hormonales es más agresivo que la mujer. La mujer es poco frecuente que mate en ocasión de robo. Los sicarios son hombres, las mujeres no matan por encargo. El sexo masculino es el que predomina en los asesinatos seriales. En general, las mujeres llegan a matar arrastradas por amor u odio”, explica el perito y psiquiatra forense Miguel Maldonado. “Actúan en complicidad con un varón. No es casual que Sobrado haya estado acompañada por hombres, tanto cuando asesinaron a Palacio, como cuando robó la cartera de una mujer en Belgrano, tal vez estaba influenciada por amor”, agrega Maldonado.

Un experimentado investigador policial en homicidios sostiene que a la hora de matar las mujeres lo hacen fuera de control: “A puñaladas o dando varios tiros, nunca uno solo”.

“En los tiempos antiguos mataban con sus propias armas, es decir sus elementos de trabajo, como las tijeras, o con veneno, que históricamente fue un arma femenina. Actualmente, la mujer que quiere matar tiene a su disposición todas las posibilidades para hacerlo”, agrega Raffo, quien participó en varias causas donde señoras de su casa agregaron polvos mortales a la comida que les hacían a sus maridos.

Los especialistas explican que las víctimas de las homicidas son: sus pequeños bebés, para defender su deshonra si fueron sometidas a una violación, por ejemplo; sus esposos o amantes; por venganza o celos matan a otras mujeres; y en defensa de sus hijos.

“Hay que diferenciar el crimen pasional puro, que sería cuando alguien descubre un engaño y mata, la eutanasia o el asesinato en defensa de su hijo; del pasional impuro, que está mezclado con el odio, los celos y la venganza. En el impuro hay un componente negativo de maldad, que también lo tienen las mujeres”, explica Raffo.

“Cuando la víctima es el marido, la mayoría de las veces hay una historia de agresiones, maltrato y violaciones por detrás. Una vida de sometimiento y odio que hace que una chispa desate el desastre. Como una mujer que mató a su esposo porque éste le reprochó que había sacado mal una fotocopia. Después se supo el maltrato cotidiano al que era sometida”, dice Maldonado, quien no tiene dudas de que el varón es más propenso a matar que la mujer. Aunque hay excepciones.

Trabajó con las madres
Claudia Sobrero obtuvo la libertad condicional en enero del año pasado y trabajó junto a la Asociación Madres de Plaza de Mayo, liderada por Hebe de Bonafini, como tesorera y encargada de dos obradores de un complejo de 36 viviendas que las Madres construyen en Ciudad Oculta.

Sobrero, de 44 años, pasó 21 en la cárcel por el asesinato del dibujante Lino Palacio y su mujer. En ese momento ya era madre de dos nenas. En la cárcel de Ezeiza terminó la escuela secundaria, estudió Sociología y armó un taller de serigrafía, algunas de sus obras fueron adquiridas por Amalita Fortabat. Claudia tiene sida, sostuvo que en una consulta odontológica en el Penal contrajo la enfermedad y dijo haberse recuperado de su adicción a las drogas.

El lunes 22 una señora denunció que una pareja le había robado la cartera y que la amenazaron de muerte. Un policía los corrió y los detuvo. El informe del Registro de Reincidencias devolvió a Sobrero a la cárcel de mujeres de Ezeiza.

Las cuasas
* “Los homicidios son producidos mayoritariamente por el hombre, que por cuestiones culturales y hormonales es más agresivo que la mujer”, sostiene el perito Miguel Maldonado.
* “Hoy la crónica policial nos demuestra que algunas mujeres empuñan su pistola y asaltan con el varón, pero en general la mujer mata por pasión, el hombre mata por dinero”, dice el forense Osvaldo Raffo.
* “Las mujeres matan por casi las mismas cosas que los hombres. En general asesinan a personas con las que tienen algún vínculo”, explica la periodista y autora de Mujeres asesinas, Marisa Grinstein.