SOCIEDAD
EN DEVOTO

El sangriento chat del Loco César, en el que encarga un homicidio desde la cárcel

PERFIL accedió a la comunicación entre el presunto líder narco de la Villa 31 con su mujer. El la amenaza y manda a matar a una tía. Por error, los sicarios asesinan a una vecina.

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Operativo. En la Villa 31 en busca de la familia de César. Su hijo y un sobrino están prófugos. | AFP

“¿Cómo pudiste irte y dejar a mis hijos? Nunca debiste hacer eso”. Según la investigación del fiscal Walter Velázquez de Moreno, la advertencia de César Morán de la Cruz, alias “el Loco César”, señalado como el capo narco más sanguinario de la Villa 31, fue enviada al celular de la China, su pareja, el mediodía del 5 de julio de 2016, desde la cárcel de Devoto donde está alojado, condenado a 15 años de prisión por un homicidio, aunque está vinculado a varios más (ver aparte).

La mujer, con quien tiene dos hijos, había dejado el país con destino a Perú por temor. PERFIL accedió a la catarata de chats, que hoy forman parte de la investigación judicial, entre el César y su mujer.

La casa está llena de policías todos los días. Autos de la brigada... Ni los bebés pueden salir”, se justificó e intentó explicar que los niños viajarían más tarde, pero no fue suficiente: “Nadie te va a querer después de haber dejado a tus hijos. Todas esas lágrimas sólo Dios me consolará. Amo a mis hijos y me alejaste. Los abandonaste sin temor ni piedad. Cómo llorarán, cómo te extrañarán por las noches”.

Los mensajes amenazantes no cesaron y se tornaron más violentos; el Loco César sospechaba que su mujer escapaba para encontrarse con otro hombre. “¿Así que te fuiste con el sobrino de Mari (tía de la China)? Te voy a quitar todo. Si no vuelves, será feo para toda la familia. Me conoces, sabes que no doy vuelta atrás. Piensa en Mari, que seguro de hoy no pasa”. “Voy a matar a todos si llegas a Perú. Todo esto lo hago por amor”.

“No hagas nada, César. Vamos a volver juntos, te lo prometo. Nunca te fui infiel”, intentó frenarlo ella.

No lo logró: “Todas mis lágrimas se acabarán después de matar a toda tu familia”. “No permitas que mate más gente”. “No tengo otra cosa que hacer y sacar mi monstruo que tengo luchando todo el día, gracias a ti”. “No me queda otra que sacar al Loco César”. “Recuerda mis palabras, hoy se muere tu familia por tu culpa. Cargarás ese peso. Guarda tu batería, en unas horas te cuento quiénes murieron y cómo”, avisó Morán de la Cruz pasada la medianoche.

Minutos más tarde, siguió: “Mari ya está muerta. Llamala a tu mamá, te va a dar las noticias. Y escucharás llorar a tus hijos por llanto de tu madre. Conmigo no se juega. Comeré las almas de los que estoy mandando a matar gracias a vos. Sabes cómo sufro cargando mis muertos. Así vas a sufrir tú. Con tu conciencia sabiendo que por tu culpa mandé a matar a una niña”. “Ahora sí dormiré feliz después de tantos años que no dormía tranquilo. No pararé hasta que todos los que sabían estén muertos. Me subestimaste, no me tenías miedo. Ahora, lo tendrás. Sacaste al asesino que mucho tiempo tuve atado dentro de mí”.

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Homicidio por encargo. Cerca de las 2.30 de la madrugada, un hombre derribó la puerta de una vivienda en Alta Gracia 3434, en Moreno. Levantó una 9 mm y la descargó contra una joven. María Belén Peralta (29) murió frente a su novio, que recibió dos tiros en el brazo. El sicario y su cómplice habían confundido la dirección. La “Mari” que buscaban escuchó todo desde la casa de al lado.

“Mataste a una vecina de Mari. ¿Cómo pudiste hacer eso? Si ella no hizo nada malo”. El mensaje de WhatsApp de la China al Loco César daba cuenta del error, alrededor de las 4 de la madrugada del 6 de julio.

“Va a ser todo lo que sea. Te voy a llevar la cabeza de Mari a Perú. No pienso fallar otra vez. Me quemo de bronca así que voy a quemar vivos a toda tu familia. Sabes que esa señora que se murió por equivocación es por tu culpa. Dile a Mari que hoy se muere y después mataré a tus abuelos. Te voy a torturar, verás cómo mueren. Lo haré delante tuyo. Sabes que soy un criminal a sangre fría y te burlaste de mí. No tengo piedad por nadie. Si no lo hace mi gente, lo hago yo mismo, porque nunca habrá un criminal como yo”, insistió el jefe narco. En agosto, dos hombres fueron detenidos acusados de haber sido contratados para matar a Mari. Se trata de Juan Arenas Núñez y Julio César Pross. Ambos fueron procesados con prisión preventiva por el crimen. César Morán de la Cruz aún no fue indagado.