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lunes 21 mayo, 2018

Guillermo Marcó: "La Iglesia tiene todo el derecho a opinar sobre el aborto"

El exvocero de Bergoglio realizó una Conferencia de Prensa ante los alumnos de Periodismo de Perfil. Por qué el Papa crítica la falta de fe religiosa de Macri. Y palos para Durán Barba y Marcos Peña.

Guillermo Marcó fue vocero del ex cardenal Jorge Bergoglio durante 10 años Foto: Eduardo Lerke

Guillermo Marcó fue vocero del ex cardenal Jorge Bergoglio durante diez años hasta que renunció en 2006, en medio de fuertes disputas entre el futuro Papa y el kirchnerismo. “No quería ser la mortadela del sándwich entre Kirchner y Bergoglio”, dijo el presbítero ante los alumnos de la Escuela de Comunicación de Editorial Perfil.

El director del Instituto de Diálogo Interreligioso (IDI) y recientemente nombrado “Ciudadano Ilustre” por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires se metió en el debate por la despenalización del aborto y también advirtió que “la pobreza y la miseria crecen cuando hay inflación”, señalando una de las mayores disputas que enfrenta el gobierno de Mauricio Macri con la Iglesia católica.

Este es un resumen del ciclo de Conferencias de Prensa que realizó Marcó ante los estudiantes de Periodismo en la materia "Entrevista" que dicta Juan González, redactor de la revista Noticias.


-¿Por qué la Iglesia entró en el debate sobre la legalización del aborto sabiendo que el estado argentino es un estado laico?

-Esto se está debatiendo en el Congreso Nacional. Según una encuesta del Conicet el 87% de la población argentina se dice católica. La Iglesia tiene derecho a expresarse ¿Por qué no va a poder decir sus cosas en el congreso? ¿Por qué está vedado que hable?

-Hay muertes vinculadas al aborto clandestino. ¿Qué opina al respecto?

-Las muertes no son sólo de mujeres, son también sus hijos. Además la cifra de 500 mil mujeres que mueren por año fue rebatida por el Ministerio de Salud, aunque si muere una para mí ya es un drama, pero fueron 43 y ni siquiera se sabe si fueron directamente por aborto. Entonces, me parece, primero hablemos con la claridad de las cosas. Tres mil mujeres murieron el año pasado por chagas y nadie está haciendo una campaña para evitar que haya chagas en el norte. ¿Es un debate? Bueno, deja que debatamos. Tenemos todo el derecho del mundo.

-¿Por qué la Iglesia se mete dentro del proyecto de una ley?

-La Iglesia durante siglos intuyó que había vida desde el momento de la concepción, pero no lo podía probar, era simplemente una intuición. Hoy en día esta recontra probado que hay vida desde la concepción, entonces me parece que hay dos derechos en pugna: el derecho a la libertad, de la mujer, de elegir; pero también está el derecho de vivir que es el derecho de ese hijo que se aborta. ¿Es el aborto la única solución que podemos proponerle a una mujer? ¿No hay nada en el medio? Mi planteo es que quiero escuchar todo, pero también quiero que haya una propuesta por parte del Estado porque el aborto termina siendo un fracaso social. Que se despenalice solamente habilita a que se haga eso legalmente, pero no soluciona otros temas de fondo.

-Cuando Macri era Jefe de Gobierno tenía una buena relación con Bergoglio. ¿Se rompió algo en esa relación cuando asumió como presidente?

-En 2001 los presenté y después la relación siguió por sus cauces normales. La objeción que le hace a Macri es que no es un convencido. Una cosa es que vos seas devoto de las tarifas y vas a ir con eso para adelante y si sacan la ley la vas a vetar igual porque estás convencido de que eso hay que hacerlo, en eso sí Macri tiene principios. En otras cosas que nos atañen a nosotros, en lo que tiene que ver con una visión religiosa de la vida, Mauricio no es un convencido. Bergoglio decía: "Lo que van a hacer con Durán Barba y con Marcos Peña es encargar una encuesta, ver lo que piensa la gente y en base a eso van a decidir, eso es lo que hacen toda la vida”. Entonces la objeción mas profunda que tiene Bergoglio con Macri es esa. Pero en el inicio de la relación, cuando lo eligen a Francisco como Papa y viaja Cristina Kirchner a Roma con toda la comitiva, a Mauricio no lo incluyen, lo dejaron afuera. Por protocolo no correspondía, pero hablamos con Francisco y le hizo poner dos sillas a él y a Juliana (Awada). Tampoco figuraba en el protocolo que lo saludara; pero él mandó a un obispo a buscarlo y le dijo: “Decíles que vengan a la sacristía", y cuando los vio, no solamente los saludó muy cordialmente sino que les dijo: “¿Cómo puede ser que no me trajeron a Antonia?”. Había un trato de lo más familiar.

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-¿Cómo evalúa la relación entre Gustavo Vera, titular de la ONG La Alameda, y el Papa Francisco?

-Un arzobispo no se ocupa solamente de la parroquia, sino que hay un montón de problemas transversales que hacen a la vida de la sociedad. Cuando Vera conoció a Bergoglio, hace muchos años, fue el encargado de abrirle los ojos sobre muchas cosas turbias que estaban sucediendo en Buenos Aires. El tema la trata de personas, de la gente esclavizada en talleres clandestinos, mujeres sometidas a la prostitución. Bergoglio fue varias veces a La Alameda y el cariño que le guarda tiene que ver con ese momento: es por abrirle los ojos y hacerle ver la realidad, le reconoce el mérito en su trabajo. En lo que disiento con Vera es que yo creo que los mails que Francisco le mandaba eran personales y uno no tiene derecho a hacer públicas cosas personales. Esas respuestas eran en tono de confianza con un amigo, y al exponerlas le ha hecho meter la pata un montón de veces. Y el Papa se fue cansando de eso, de hecho ahora me parece que lo ha corrido un poquito.

-¿Durante la época en la que usted fue vocero de Bergoglio, que tan alineado estuvo su pensamiento con el mensaje de el?

-No siempre estuvo ciento por ciento alineado, a veces uno tiene diferencias. Pero siempre he dicho que lo peor que le puede pasar a alguien que está en el poder es ser sordo y tener gente obsecuente alrededor. Ser vocero es una ocupación y ser cura es una vocación. Reconozco que cometí algunos errores porque en el fondo empecé a padecer verme envuelto en cuestiones políticas. Ser un vocero político y no el vocero de la Iglesia. No quería ser la mortadela del sandwich entre Kirchner y Bergoglio. De hecho mi renuncia tuvo que ver con esas discrepancias. En principio el no aceptó esa renuncia y me pidió que continuara hasta fin de año. Hasta que le dije que ya no aguantaba más, y decidí preservar la relación personal por sobre el trabajo. Pero seguimos trabajando muchísimo juntos en el diálogo interreligioso, tenemos permanentemente contacto; pero es una relación de la cual yo no abuso.

-¿La iglesia debe hacer un mea culpa sobre todos los temas de abuso sexual, pedofilia y sospechas de corrupción en las cuentas del Vaticano?

-No creo en los “mea culpa” colectivos. Creo que deben hacerlo aquellos individuos de la Iglesia que cometieron esos delitos. Yo no siento que tenga que pedir disculpas por cosas que yo no haría nunca. En la Iglesia conviven el pecado y la gracia como conviven también en nosotros. Jesús eligió a doce apóstoles y uno robaba de la bolsa. Nada es gratis. Cuando hay favores en el medio, en algún momento se cobran.
 

Fernando Martínez - Giuliana Salguero - Carla Manzó
(Alumnos de Primer Año de Periodismo - Escuela de Comunicación de Editorial Perfil)


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